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Alcohol, ¿amigo o enemigo?
Resumen
El autor expone la disyuntiva que se presenta cuando la industria del alcohol se convierte en un financiador y diseñador importante de los programas de prevención y educación. Ese tipo de ayudas estimula una discusión sobre la educación superior y la salud pública. Las preguntas que estimula el autor son ¿acaso esta política corrompe los programas? ¿deben las organizaciones rechazar los fondos como reacción al impacto que genera la comercialización agresiva de las compañías de alcohol en la población, especialmente en los jóvenes?
Es un hecho que la industria del alcohol financia programas educativos, para el desarrollo y el conocimiento, y esto crea un dilema espinoso para muchos los grupos de salud pública y de seguridad. En muchos casos, las organizaciones no lucrativas necesitan de la financiación externa para mantener sus programas, pero - por ejemplo - una insinuación de la industria puede accionar un discusión interna y dividir la organización. En estas circunstancias, el autor afirma que una organización debe establecer un plan de la acción deliberado diseñado para construir fuerza interna, para tratar las ediciones de financiamiento estratégico, y para realzar metas deprevención a largo plazo, concluye el artículo.
De otro lado, la experiencia demuestra que la industria del alcohol responde por sus efectos en la sociedad y ejerce su responsabilidad social, solamente cuando los grupos de salud pública y de seguridad organizan una base política y construyen habilidades políticas y medios de defensa. Los dos lados tienen intereses fundamentales y contrapuestos, entonces el diálogo resulta, en hecho, toda una negociación. La clave, según este "paper", está en lograr que los acuerdos se traduzcan en pautas claras, ejecutables, reales y que se estipulen en ordenanzas, regulaciones o estatutos. En este sentido, resulta más eficaz y oportuno comenzar las reformas de comercialización a nivel local, negociando con minoristas. Quienes desarrollan las políticas locales son más accesibles frente a este tema y más sensibles a las preocupaciones de la comunidad.
Es un hecho que la industria del alcohol financia programas educativos, para el desarrollo y el conocimiento, y esto crea un dilema espinoso para muchos los grupos de salud pública y de seguridad. En muchos casos, las organizaciones no lucrativas necesitan de la financiación externa para mantener sus programas, pero - por ejemplo - una insinuación de la industria puede accionar un discusión interna y dividir la organización. En estas circunstancias, el autor afirma que una organización debe establecer un plan de la acción deliberado diseñado para construir fuerza interna, para tratar las ediciones de financiamiento estratégico, y para realzar metas deprevención a largo plazo, concluye el artículo.
De otro lado, la experiencia demuestra que la industria del alcohol responde por sus efectos en la sociedad y ejerce su responsabilidad social, solamente cuando los grupos de salud pública y de seguridad organizan una base política y construyen habilidades políticas y medios de defensa. Los dos lados tienen intereses fundamentales y contrapuestos, entonces el diálogo resulta, en hecho, toda una negociación. La clave, según este "paper", está en lograr que los acuerdos se traduzcan en pautas claras, ejecutables, reales y que se estipulen en ordenanzas, regulaciones o estatutos. En este sentido, resulta más eficaz y oportuno comenzar las reformas de comercialización a nivel local, negociando con minoristas. Quienes desarrollan las políticas locales son más accesibles frente a este tema y más sensibles a las preocupaciones de la comunidad.
Fuente
American Medical Association en AlcoholPolicyMD.com.
El autor expone la disyuntiva que se presenta cuando la industria del alcohol se convierte en un financiador y diseñador importante de los programas de prevención y educación. Ese tipo de ayudas estimula una discusión sobre la educación superior y la salud pública. Las preguntas que estimula el autor son ¿acaso esta política corrompe los programas? ¿deben las organizaciones rechazar los fondos como reacción al impacto que genera la comercialización agresiva de las compañías de alcohol en la población, especialmente en los jóvenes?
Es un hecho que la industria del alcohol financia programas educativos, para el desarrollo y el conocimiento, y esto crea un dilema espinoso para muchos los grupos de salud pública y de seguridad. En muchos casos, las organizaciones no lucrativas necesitan de la financiación externa para mantener sus programas, pero - por ejemplo - una insinuación de la industria puede accionar un discusión interna y dividir la organización. En estas circunstancias, el autor afirma que una organización debe establecer un plan de la acción deliberado diseñado para construir fuerza interna, para tratar las ediciones de financiamiento estratégico, y para realzar metas deprevención a largo plazo, concluye el artículo.
De otro lado, la experiencia demuestra que la industria del alcohol responde por sus efectos en la sociedad y ejerce su responsabilidad social, solamente cuando los grupos de salud pública y de seguridad organizan una base política y construyen habilidades políticas y medios de defensa. Los dos lados tienen intereses fundamentales y contrapuestos, entonces el diálogo resulta, en hecho, toda una negociación. La clave, según este "paper", está en lograr que los acuerdos se traduzcan en pautas claras, ejecutables, reales y que se estipulen en ordenanzas, regulaciones o estatutos. En este sentido, resulta más eficaz y oportuno comenzar las reformas de comercialización a nivel local, negociando con minoristas. Quienes desarrollan las políticas locales son más accesibles frente a este tema y más sensibles a las preocupaciones de la comunidad.
Es un hecho que la industria del alcohol financia programas educativos, para el desarrollo y el conocimiento, y esto crea un dilema espinoso para muchos los grupos de salud pública y de seguridad. En muchos casos, las organizaciones no lucrativas necesitan de la financiación externa para mantener sus programas, pero - por ejemplo - una insinuación de la industria puede accionar un discusión interna y dividir la organización. En estas circunstancias, el autor afirma que una organización debe establecer un plan de la acción deliberado diseñado para construir fuerza interna, para tratar las ediciones de financiamiento estratégico, y para realzar metas deprevención a largo plazo, concluye el artículo.
De otro lado, la experiencia demuestra que la industria del alcohol responde por sus efectos en la sociedad y ejerce su responsabilidad social, solamente cuando los grupos de salud pública y de seguridad organizan una base política y construyen habilidades políticas y medios de defensa. Los dos lados tienen intereses fundamentales y contrapuestos, entonces el diálogo resulta, en hecho, toda una negociación. La clave, según este "paper", está en lograr que los acuerdos se traduzcan en pautas claras, ejecutables, reales y que se estipulen en ordenanzas, regulaciones o estatutos. En este sentido, resulta más eficaz y oportuno comenzar las reformas de comercialización a nivel local, negociando con minoristas. Quienes desarrollan las políticas locales son más accesibles frente a este tema y más sensibles a las preocupaciones de la comunidad.
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