Los retos de la implantación de la televisión interactiva a la luz de su propia historia
En 1998, Prado y Franquet advertían sobre las desaforadas promesas y expectativas suscitadas por buena parte de las empresas implicadas en la televisión digital. Entonces, la mayoría de las plataformas y operadores de cable disponían de canales y servicios interactivos, tales como pago por sesión (pay per view), telebanca o telecompra. Como aseguran Bustamante y Álvarez Monzoncillo (1999), la transición de la televisión tradicional a la TVi no se realizará sin sobresaltos. Estos autores señalan que los proveedores de TVi irán introduciendo gradualmente nuevos elementos en los programas convencionales, porque los usuarios tardan en acostumbrarse y el desarrollo tecnológico también necesita tiempo.
La TVi se creía muerta hace unos años, pero gracias al renovado impulso de Internet, se está reubicando en el nuevo ecosistema comunicativo. Aunque no faltan análisis de mercado de la TVi que pecan de excesivo optimismo (Forrester, 2000, Swann, 2000, Whitaker, 2001), la cautela nos obliga a evitar una postura de determinismo tecnológico que considere a la TVi como un medio consolidado en la actualidad. De acuerdo con Adner (2002), si examinamos cómo el público evalúa las nuevas tecnologías y cómo esta evaluación va cambiando conforme mejoran los resultados, obtendremos una serie de parámetros sobre la implantación de la TVi en el entorno actual. Este artículo analiza las aplicaciones y tecnologías, los contenidos y los modelos de negocio desarrollados hasta ahora, tomando como referencia algunos hechos destacados de la historia de la TVi, con el propósito de contribuir a una perspectiva realista sobre las oportunidades y los riesgos que debe asumir.
José Alberto García Avilés es profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Navarra.
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