Hora de leer
110 minutes
Estudio Binacional: Situación migratoria entre Costa Rica y Nicaragua. Análisis del impacto económi
Elaborado para la OIM porel Proyecto Estado de la NaciónDiciembre de 2001
***
No sabemos si el siglo XXI será el de la religión, tal como lo profetizóMalraux, o el de la mujer, como lo predijo Mitterrand. Por su parte, Henry Kissingerproclama que la mitad del siglo que viene será americana y la otra mitad china. ¿Quiénpuede decidirlo?. Sin embargo, tenemos todos, al menos, una certeza: el principio del tercermilenio se verá dominado por el problema de los flujos migratorios y de los refugiados. Seráel siglo del Extranjero.
Jean Daniel, Director de Le Nouvel Observateur.
***
Frente a la homogeneidad afirmada e impuesta por el Estado a lo largo de lahistoria, la mayoría de las sociedades civiles se han constituido históricamente a partir deuna multiplicidad de etnias y culturas que han resistido generalmente las presionesburocráticas hacia la normalización cultural y la limpieza étnica. Incluso en sociedades,como la japonesa o la española, étnicamente muy homogéneas, las diferencias culturalesregionales (o nacionales, en el caso español), marcan territorialmente tradiciones y formas devida específicas, que se reflejan en patrones de comportamiento diversos y, a veces, entensiones y conflictos interculturales
Jordi Borja y Manuel Castells, La ciudad multicultural.
***
Simmel ha hecho del extranjero la figura emblemática de la modernidad;hoy habría que elegir la del emigrado, viajero lleno de memoria tanto como de proyectos yque se descubre y se construye a sí mismo en ese esfuerzo de cada día para anudar el pasadoal futuro, la herencia cultural a la inserción profesional y social.
Alan Touraine, Crítica de la modernidad.
***
Indice
Introducción
Los movimientos migratorios entre Nicaragua y Costa Rica
- Una Mirada a la Situación Regional
- Origen y Características de los Movimientos Migratorios entre Nicaragua y Costa Rica
- Magnitud de los Movimientos Migratorios entre Nicaragua y Costa Rica
- Características de los Inmigrantes Nicaragüenses en Costa Rica
- Sexo y edad
- Nivel educativo
- Condición de actividad
- Región de residencia
- Características de los hogares
- Migración sin retorno
- Los Inmigrantes y el Mercado de Trabajo en Costa Rica
- Impacto Económico de las Remesas en Nicaragua
- Consideraciones Finales
- Situación Social de los Inmigrantes en Costa Rica
- Regulación de la situación laboral de los inmigrantes
- Sector salud
- Sector educación
- Programas de bienestar social
- Vivienda
- Impacto cultural
- Impacto Social de la Migración en Nicaragua
- Consideraciones Finales
- Panorama Global
- Las Políticas Nacionales sobre Migración
- Principales Acontecimientos en las RelacionesBinacionales Relacionados con la Migración durante los Años Noventa
- La Amnistía Migratoria en Costa Rica
- El Papel de las Organizaciones no Gubernamentales
- Proyectos Binacionales y Esfuerzos de Cooperación Internacional
Notas
Bibliografía
Anexos
- Anexo 1: Decreto de Amnistía Migratoria en Costa Rica
- Anexo 2: Encuesta a Inmigrantes Nicaragüenses en Costa Rica
- Anexo 3: Percepciones sobre la Migración Nicaragua-Costa Ricaenen el Ámbito Empresarial y Laboral Costarricense
- Anexo 4: Sobre la Convención Internacional sobre la Protecciónde los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares(1990, Asamblea General de la ONU)
Introducción
La presente investigación de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), ejecutadapor el Proyecto Estado de la Nación, está dirigida a determinar el impacto económico y social dela migración nicaragüense a Costa Rica, con el objetivo de "contribuir con los Estados de CostaRica y Nicaragua en el establecimiento de políticas que promuevan la migración como agente dedesarrollo humano nacional y regional". Esta iniciativa fue avalada en el contexto de la solicitudde cooperación que presentaron a la OIM los países miembros de la Conferencia Regional sobreMigración instancia establecida en Puebla, México en 1996 e integrada por los gobiernos de lospaíses de Norteamérica, Centroamérica, México y República Dominicana en materia deformulación y ejecución de políticas migratorias que permita enfrentar el fenómeno intrarregionalcon instrumentos de promoción del desarrollo humano, tarea que demanda precisamente disponerde información confiable, veraz y oportuna sobre tal fenómeno.
La contribución primordial de la investigación gira en torno al esclarecimiento de los resultadosde la migración nicaragüense en el nivel de actividad económica de Costa Rica y la propia Nicaraguaen términos de producción, productividad, empleo, generación de ingresos y mejoramiento de lascondiciones de vida de la población, así como de las implicaciones de esa migración en los patronesde desarrollo e integración social de ambas naciones.
Para el abordaje del estudio binacional se decidió conformar dos equipos de trabajo, uno enCosta Rica y otro en Nicaragua, el primero de ellos responsable de la coordinación en general yde la elaboración del informe final. Por la parte nicaragüense participaron María del CarmenSacasa (investigadora principal), Luiz Henrique Ventura y Antonio Belli; y por la costarricenseManuel Barahona (investigador principal) y Pablo Sauma, quienes contaron con el apoyo deGreivin Salazar y Cristian Vargas. Se trabajó en todo momento en estrecha coordinación con laOIM.
El carácter binacional del estudio apunta a una visión integral del fenómeno y a la realización delecturas específicas desde cada realidad, privilegiando el análisis del período más reciente. Así, enel terreno económico, por ejemplo, el estudio otorga prioridad a la dinámica del mercado laboralen el costarricense, en tanto que en el nicaragüense el tema preponderante es el de las remesas.Igualmente, en el terreno social, el estudio parte de la diferencia de los países en su condición dereceptor o expulsor de población. Para Costa Rica, como país receptor, los temas más sensiblesguardan relación con la capacidad de satisfacer las demandas de servicios sociales de los inmigrantes(educación, salud, vivienda y asistencia social, esencialmente) y de impulsar un proceso deintegración social efectivo. En lo que respecta a Nicaragua, el estudio enfatiza en los impactos delas remesas en las estrategias familiares de reproducción económica y social de las familias.
La investigación privilegió el uso de fuentes secundarias. No pudiendo recurrirse a un instrumentalmás sofisticado de cara a la evaluación de los impactos económicos y sociales de la migración, elabordaje, por tanto, es de carácter más cualitativo. Sin embargo, es oportuno indicar que medianteel apoyo de OIM y Cáritas de Costa Rica fue posible acometer una pequeña encuesta a inmigrantesnicaragüenses en Costa Rica, que si bien no tiene representatividad estadística para generalizar los resultados a todo el universo de población migrante, permite complementar el estudio e ilustraralgunas tendencias.
El informe consta de cinco capítulos. En el primero se realiza una breve caracterización de losflujos migratorios, primero a nivel regional y luego entre Nicaragua y Costa Rica. El segundo ytercer capítulo se destinan al análisis de los impactos económicos y sociales que se observan encada país. En el cuarto se desarrollan tres temas no contemplados originalmente en los términosde referencia del estudio: el papel de los Gobiernos ante los movimientos migratorios, el papel dela sociedad civil, y el papel de los proyectos binacionales y la cooperación internacional. Finalmente,en el quinto capítulo se intenta otear en el futuro bajo la perspectiva del desarrollo humano y serealizan algunas recomendaciones.
Como es usual, el documento se acompaña de la bibliografía empleada, así como de cuatroanexos. En el primero se incluye el Decreto Ejecutivo de la Amnistía Migratoria en Costa Rica;mientras que en el segundo se presentan la metodología y resultados de la encuesta a inmigrantesnicaragüenses en Costa Rica realizada entre noviembre y diciembre del año 2000. En el terceranexo se incluye un resumen de las percepciones sobre la migración Nicaragua-Costa Rica en elámbito de la sociedad civil costarricense. Por último, en el cuarto anexo se hace referencia a laConvención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratoriosy de sus familiares.
Los movimientos migratorios entre Nicaragua y Costa Rica
Una mirada a la situación regional
Los movimientos migratorios en Centroamérica obedecen a una variopinta mezcla de factoreseconómicos, políticos y ambientales, y presentan una nítida tendencia hacia su incremento ydiversificación. En efecto, a los flujos migratorios históricamente presentes entre países de laregión y, particularmente en las zonas transfronterizas, en los últimos treinta años se agregarondos fenómenos novedosos: los movimientos forzados de amplios sectores de la población, productode conflictos bélicos y de condiciones políticas que ponían en riesgo la vida de las personas; y unaumento marcado de la emigración, mayoritariamente hacia Estados Unidos y, en menor medida,a México y Canadá, en busca de mejores condiciones de vida (Proyecto Estado de la Nación,1999b). Los movimientos más significativos dentro de la región se producen desde Nicaraguahacia Costa Rica y Honduras; luego, con menor magnitud, desde Honduras hacia Nicaragua y ElSalvador, y desde Costa Rica hacia Nicaragua y Panamá.
Según estimaciones de la Organización de Directores Generales de Migración OCAM,denominada actualmente Comisión Centroamericana de Directores de Migración presentadasen la reunión de Montelimar, Nicaragua, los días 12 y 13 de octubre de 2000, Centroaméricatiene una población migrante calculada en cinco millones de personas, que dejaron sus países enbusca de mejores condiciones políticas y económicas. El mayor éxodo de Centroamérica se originóen El Salvador país enfrascado en una cruenta guerra civil de 1980 a 1992 , al punto que másde 2,4 millones de salvadoreños se hallan residiendo en el exterior, principalmente en EstadosUnidos. Por su parte, el contingente de personas que han emigrado de Nicaragua y Guatemala naciones que también sufrieron conflictos bélicos , asciende al millón de personas en cada uno.Así mismo, la OCAM calcula en más de 500.000 los hondureños que residen en el exterior.Finalmente, aunque el informe de OCAM no incluye a Costa Rica, expertos en política exteriorcalculan que unos 90.000 costarricenses viven en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos.
Si se relacionan las magnitudes de la población residente en el extranjero con la población total decada país [1], se concluye que El Salvador tiene cerca de un 28 por ciento de su población en elexterior, Nicaragua alrededor de un 17 por ciento, mientras que los demás países porcentajesinferiores al 10 por ciento (aproximadamente un 8 por ciento Guatemala, un 7 por ciento Hondurasy un 2 por ciento Costa Rica). A nivel regional, cerca de un 14 por ciento de los centroamericanosresiden fuera de su país de origen, aunque no necesariamente fuera de la región [2].
Origen y características de los movimientos migratorios entre Nicaragua y Costa Rica
Los flujos migratorios de Nicaragua hacia Costa Rica responden a una combinación de factoresque tienen como telón de fondo una historia de catástrofes naturales, conflictos políticos y desajustes económicos estructurales [3]. Sin intentar una exhaustiva periodización de los flujos, en las últimastres décadas se podrían, al menos, identificar los siguientes hitos:
- Una primera corriente, que involucra unas 10 mil personas, se dio a raíz del terremoto queasoló Managua en diciembre de 1972 y se incrementó con la agudización de la guerra civil contra la dictadura somocista entre 1977 y 1979.
- El estallido del conflicto entre el Gobierno sandinista y las fuerzas de la contra-revoluciónhacia 1984 explican un nuevo ascenso de los flujos migratorios, siendo uno de sus motores laentrada en vigencia del servicio militar patriótico que precipita la salida de un importantecontingente de jóvenes entre 16 y 25 años. Costa Rica llega a albergar a poco más de 50 milpersonas desplazadas por el conflicto.
- Ya dentro de una etapa post conflicto político-militar, serán elementos de naturaleza económica particularmente la aplicación de medidas drásticas de ajuste estructural en Nicaragua hacia1993 y 1997 los que vienen a explicar la mayor parte de las migraciones acaecidas en losaños noventa.
- El último flujo importante de inmigrantes nicaragüenses se produjo luego del huracán Mitch(en octubre de 1998), cuando numerosas familias deciden trasladarse a Costa Rica en buscade estabilidad, seguridad y mejores condiciones de vida.
Gráfico 1
Fuente: Encuesta a inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica.
La contracción económica y el cese de los conflictos bélicos en Nicaragua son entonces los dosfactores determinantes de la emigración en el período más reciente. El primero promovió elmovimiento migratorio en búsqueda de opciones laborales y el segundo facilitó el traspaso de loslímites fronterizos terrestres que son extensos y escasamente poblados y vigilados.
Según los datos más recientes (1998), cuando la pobreza se mide como insuficiencia de consumo,casi la mitad (47,9%) de la población nicaragüense es pobre, o sea, unos 2,3 millones de personas, de las cuales, 830.000 (17,3%) son extremadamente pobres. Medida por el método de lasnecesidades básicas insatisfechas (NBI), la pobreza aumenta al 72,6 por ciento y la pobrezaextrema al 44,7 por ciento. La pobreza es además un fenómeno principalmente rural: cuando semide como insuficiencia de consumo, dos de cada tres personas en las áreas rurales son pobres,en comparación con una de cada tres en las áreas urbanas [4].
Si bien es cierto la pobreza tiene múltiples causas, los elevados niveles de desempleo y subempleose ubican entre las causas principales. Como se señala en la Estrategia Reforzada de Reducciónde la Pobreza (Gobierno de Nicaragua, 2000: 9).
La tasa global de desempleo en Nicaragua, según la encuesta de 1998 [5], es del 12 por ciento. Sin embargo,la tasa es mayor en los hogares pobres, pues llega a un máximo del 21 por ciento entre las mujeresextremadamente pobres. Aún peor es el subempleo, especialmente entre las mujeres pobres, de las cualesuna de cada dos está subempleada; esto también sugiere que no basta estar empleado para evitar lapobreza. El subempleo visible (definido como una oferta de puestos de trabajo menor de 40 horas a lasemana) es un tercio del empleo total. Las regiones que tienen las mayores tasas de subempleo visibleson Managua y el Pacífico rural.
La encuesta a inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica realizada como parte de este estudio(anexo 2) confirma el carácter de la migración: prácticamente tres de cada cuatro inmigrantesentrevistados (73,1%) han tenido como principal motivo de inmigración el económico, y solamenteun 11,4 por ciento motivos políticos, porcentaje este último idéntico al de los que han inmigradopor reunificación familiar o motivos familiares.
Según Cranshaw (CIEG, 2001) los y las emigrantes permanentes se caracterizan por: i) seroriginarios de comunidades y hogares sin capacidad de ser autosostenibles al menos en producciónde autoconsumo; ii) ser integrantes de hogares originarios de la llamada zona seca de Nicaragua,afectada año con año por la sequía [6]; iii) ser originarios de anteriores núcleos poblacionalesconformados alrededor de los grandes enclaves bananeros y de la producción de agroexportación principalmente el algodón cuyos rubros no logran recuperarse de la actual pérdida de dinamismode las actividades económicas agropecuarias, la minería y la pesca [7]; iv) ser integrantes de hogaresurbanos y rurales con antecedentes de migración interna y externa, cuyas jefaturas se encuentranen condiciones de subempleo o desempleo por varios meses consecutivos ó porque las fuentes deempleo local han estado históricamente asociados a salidas temporales fuera del país debido adinámicas portuarias [8]; v) ser originarios de hogares ubicados en territorios fronterizos con unadinámica migratoria "propia" en la cual se constituyen núcleos familiares en ambos lados de lafrontera terrestre [9].
Para los sectores desempleados y mal remunerados de Nicaragua, Costa Rica se presenta comouna atractiva alternativa laboral, un país accesible, con una calidad de vida superior a la nicaragüensey con demandas claras y explícitas de trabajadores. Entonces, Nicaragua expulsa población comoconsecuencia de las medidas macroeconómicas que han generado una importante exclusión socialy Costa Rica atrae fuerza laboral para las empresas que demandan trabajadores con aspiracionescada vez menos frecuentes en el país. En tal sentido puede decirse que la migración de dichapoblación está sujeta a las leyes de la oferta y la demanda de fuerza laboral en el nuevo contextode la globalización, en donde la pérdida de dinamismo productivo en Nicaragua ha coincididocon la emergencia económica de la región Huetar y el Atlántico Norte de Costa Rica (Pérez,1999).
En el cuadro 1 se muestran los salarios mínimos para Nicaragua y Costa Rica en 1991, 1995 y1999. En todas las ramas de actividad hay una clara diferencia entre los dos países, con salariosmayores en Costa Rica. Sin embargo, la diferencia es mucho mayor para las actividadesagropecuarias, además de que es creciente en el tiempo. Debe tomarse en cuenta que la comparaciónentre esos salarios refleja diferenciales mínimos pues, como se verá más adelante, los salariospromedio pagados en Costa Rica son bastante superiores al mínimo.
Ahora bien, vale destacar que adicionales a los nuevos flujos de trabajadores nicaragüenses haciaCosta Rica, los procesos migratorios constituyen el factor más importante de la dinámicapoblacional en los territorios fronterizos. Con una perspectiva de largo plazo, puede afirmarseque los flujos migratorios de Nicaragua hacia Costa Rica se han caracterizado por involucrar atrabajadores que, en forma temporal, contribuyen al desarrollo de las actividades agrícolas deexportación en Costa Rica, y su persistencia deriva de la precariedad crónica de amplios sectorescampesinos de Nicaragua.
De acuerdo con Morales (1997), esta dinámica ha conducido a la conformación de un sistemacircular de mano de obra vecinal hacia las plantaciones de café y banano, los cuales se confundencon otros desplazamientos masivos de nicaragüenses hacia el territorio costarricense. Lahistoricidad y permanencia de estas migraciones temporales fue estableciendo un conjunto devínculos familiares, de filiaciones locales y lealtades colectivas que ha desbordado de hecho loslímites entre las dos naciones y tiende a configurar una región transfronteriza, una suerte de"espacio social desterritorializado", que desafía las clasificaciones tradicionales de los flujosmigratorios (migración permanente/migración temporal o circular) y convoca al estudio de laformación de "comunidades transnacionales", en lo cual a través de la migración se activan diversosy nuevos factores y procesos de articulación en los ámbitos culturales, sociales y económicos,entre comunidades separadas geográficamente [10].
Magnitud de los movimientos migratorios entre Nicaragua y Costa Rica
No existe información precisa sobre la magnitud de los flujos migratorios entre estos dos países,pues buena parte de los mismos se realizan de forma irregular (especialmente el ingreso a CostaRica de nicaragüenses indocumentados). Además, las estimaciones que existen reflejan el númerode inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica en un momento de tiempo (acervo), y no toman encuenta aspectos tales como la estacionalidad de la migración, relacionada con labores agrícolasprincipalmente durante los períodos de cosecha, como también porque los nicaragüenses regresanfrecuentemente a su país, y hay un número grande de entradas y salidas entre ambos países. Laencuesta realizada como parte de este estudio (anexo 2) da indicios sobre este último aspecto: un34,2 por ciento de los entrevistados dijo no haber regresado a Nicaragua ninguna vez, un 23 porciento una vez, y el restante 42,8 por ciento dos veces o más. En la mayoría de los casos la estadíaen Nicaragua fue de un mes o menos.
Las cifras oficiales, originadas en la Dirección General de Migración de Costa Rica, señalabanhasta diciembre de 1999 un total de 110.646 nicaragüenses en Costa Rica con status de residentespermanentes debidamente registrados [11].
Ahora bien, al término del régimen de excepción migratoria promulgado en Costa Rica en 1999,al cual se hará referencia más adelante, se habían emitido aproximadamente unas 140.000resoluciones favorables a nicaragüenses [12].
Entonces, al año 2000, luego del proceso de amnistía migratoria, se podrían estimar en alrededorde 250.000 los nicaragüenses en Costa Rica en situación regular, o sea, con status de residentespermanentes o regularizados por el proceso de amnistía migratoria.
Según el censo de población del año 2000, en el momento de su realización (junio) eran residenteshabituales en Costa Rica 226.374 personas nacidas en Nicaragua. Sin embargo, debe quedarclaro que la cifra de inmigrantes que arroja el censo no incluye la totalidad de los mismos porvarios motivos. En primer lugar porque el Censo sólo incluye a residentes habituales, o sea,aquellas personas que tengan más de seis meses de vivir en el país o que piensen permanecer másde ese tiempo. En segundo lugar, porque se realizó en una fecha en la cual ya había concluido elperíodo de cosechas agrícolas, de manera que no capta a los inmigrantes estacionales, o al menosal grueso de ellos. Igualmente podrían haber problemas de subdeclaración del número de personasque residen en una misma vivienda, pues un número significativo de los nicaragüenses residencon grupos que no son familiares directos entre sí o bien dos o más grupos familiares compartenen una misma vivienda (Acuña y Olivares, 1999). En estos casos es posible que no declaren atodos los miembros residentes en la vivienda, principalmente aquellos que son indocumentados [13].
Hasta ahora se han señalado estimaciones sobre el número de nicaragüenses en Costa Rica ya seaen situación regular (unos 250.000) o residentes regulares (unos 230.000); sin embargo, resultaimportante conocer la magnitud de la inmigración irregular o estacional. Existen varias estimacionessobre el número total de inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica, regulares e irregulares, lascuales arrojan resultados muy desiguales. Una estimación generalmente aceptada como muyconfiable, por la rigurosidad de la metodología utilizada, es la realizada por Brenes (1999), lacual cifra el número de inmigrantes residentes en Costa Rica entre 300 y 340 mil nicaragüenses en 1999, que representan entre un 7,8 por ciento y un 8,8 por ciento de la población total de CostaRica en ese año [14]. Este resultado es confirmado más recientemente en otro estudio (Brenes yRosero, 2001), el cual, a partir de variables demográficas obtenidas mediante la Encuesta Nacionalde Salud Reproductiva y Migración 1999-2000 realizada en Costa Rica, estima en 315.000 ennúmero de nicaragüenses en Costa Rica a mediados de 1998.
Se puede concluir entonces que en Costa Rica residen unos 250.000 nicaragüenses de manerapermanente, la mayoría de ellos en situación regular, y que adicionalmente, entre 65.000 y 100.000nicaragüenses se encuentran en el país en cada momento del tiempo, la mayoría de ellos ensituación irregular, respondiendo a trabajos estacionales o sin pretender residir de manerapermanente en el país.
Los primeros representan un 6,6 por ciento de la población total del país, según las estimacionesdel censo de población del año 2000 (3.810.179 habitantes INEC, 2001 ), mientras que lossegundos entre un 1,7 por ciento y un 2,6 por ciento.
Características de los inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica
La Encuesta de Hogares se realiza en Costa Rica de manera periódica desde 1976, pero no essino hasta 1997 en que se incorporó una pregunta sobre nacionalidad de los entrevistados. Estaencuesta constituye uno de los pocos esfuerzos sistemáticos realizados en el país para medir lapresencia de inmigrantes. Por su amplia cobertura a nivel nacional, es la fuente de informaciónmás importante para un estudio de este tipo. Sin embargo, debe tenerse presente que esa encuesta,por sus características metodológicas y sus objetivos, presenta dificultades para captar el universode la población inmigrante en el país, pues sólo incluye a personas que viven en viviendasparticulares (hogares) y a residentes habituales que tengan más de seis meses de vivir en el país oque piensen permanecer más de ese tiempo. Esto impide captar a varios sectores de los inmigrantes,principalmente aquellos que residen en viviendas colectivas en las explotaciones agrícolas, losque conviven en grupos que no son familia entre sí y comparten una misma vivienda [15], y losmigrantes estacionales que ingresan al país durante la época de cosechas agrícolas (Morales yCastro, 1999: 31-32). En este último caso se dificulta captarlos debido a que la Encuesta serealiza en el mes de julio, cuando ya ha pasado el período de cosechas agrícolas. A ello debeagregarse la reticencia en algunos casos a declarar la verdadera nacionalidad.
Tomando en cuenta esas limitaciones, las encuestas de hogares de julio de 1999 y 2000 captaronen el país a 133.548 y 135.579 inmigrantes nicaragüenses no naturalizados respectivamente, cifraque aunque inferior a las anteriormente señaladas, supera considerablemente el captado por lamisma encuesta en años anteriores (75.490 en 1997 y 78.487 en 1998). Este incremento a nivelde encuesta se debe a dos factores principalmente, la actualización del marco muestral de laencuesta que se aplicó en ese año, y un menor temor de los nicaragüenses a informar de sunacionalidad debido a la amnistía migratoria. Si bien puede argumentarse que todavía existe unasubestimación, pues las características metodológicas de la encuesta señaladas en el párrafo anteriorse mantienen, estas cifras se acercan al número de inmigrantes que solicitaron acogerse a laamnistía migratoria.
Debido a la metodología y objetivos de la Encuesta de Hogares puede esperarse que losnicaragüenses que capta sean aquellos inmigrantes que se han asentado en el país, que cuentancon alguna documentación y que son residentes habituales. Otros grupos como los migrantesestacionales solo podrían ser estudiados mediante otro tipo de instrumentos de investigación,tales como encuestas ad hoc, estudios cualitativos mediante entrevistas a profundidad, historiasde vida, estudios especiales en Nicaragua en las zonas de mayor expulsión de migrantes, entreotros.
Realizadas esas consideraciones, se presentan a continuación las principales características de losinmigrantes nicaragüenses (no naturalizados) en Costa Rica según la Encuesta de Hogares delaño 2000 [16].
Sexo y edad
En el año 2000, según la Encuesta de Hogares, el 50,9 por ciento de la población inmigrantenicaragüense eran mujeres y el 49,1 por ciento hombres (Cuadro 2). Como se ha advertido enotros estudios a nivel latinoamericano, la llamada feminización de la migración no es un fenómenonuevo, pues ha estado presente en la inmigración internacional de Centroamérica y México hacialos Estados Unidos desde los años setenta (CEPAL-CELADE, 1999: 20).
Cuadro 2. Costa Rica: sexo y edad de los inmigrantes nicaragüenses, 2000. (por ciento)Fuente: estimación propia con la Encuesta de Hogares de 2000.
En cuanto a la edad de las personas inmigrantes, la Encuesta de Hogares evidencia el peso quetiene el grupo de edad de los 20 a los 29 años, que representan un 29,3 por ciento del total(Cuadro 2). Lo que es más, la distribución por edades muestra que tres de cada cuatro inmigrantes(76,1%) son jóvenes de 13-19 años y adultos-jóvenes en edades activas entre los 20 y 49años , confirmando el carácter principalmente laboral de la migración.
La encuesta realizada como parte de este estudio refleja los mismos resultados en cuanto a esasvariables (anexo 2).
Nivel Educativo
Según la Encuesta de Hogares del año 2000, los inmigrantes nicaragüenses de 15 años y más deedad tenían, en promedio, 5,4 años de estudio, casi dos menos que el promedio de la poblacióncostarricense por nacimiento (7,2 años).
Cuando se analiza el nivel educativo, según esa misma fuente, un 16,1 por ciento de los inmigrantesno tenían ningún grado de educación formal (5,6 por ciento para los costarricenses), un 25,9 porciento primaria incompleta (18,3 por ciento para los costarricenses), un 26,2 por ciento primariacompleta (33 por ciento para los costarricenses), un 20,7 por ciento secundaria incompleta, y un11,1 por ciento secundaria completa o más (19,5 por ciento y 23,6 por ciento respectivamentepara los costarricenses).
Ahora bien, no obstante ese menor nivel educativo de los inmigrantes nicaragüenses respecto alos costarricenses, el contraste con el promedio nacional de su propio país les confiere una ventajaefectiva. En efecto, el Censo de 1995 en Nicaragua revela que un 24,5 por ciento de los habitantesno cuenta con ningún año de estudios aprobados (Morales y Castro, 1999: 47). En términos deimpacto económico, ello podría estar alertando sobre la existencia de pérdidas asociadas a lasalida de nacionales de Nicaragua en términos de procesos de formación y potenciación delcapital humano.
Finalmente vale destacar que la encuesta a inmigrantes nicaragüenses que capta un significativonúmero de trabajadores estacionales realizada como parte de este estudio, refleja menoresniveles educativos de los inmigrantes que la Encuesta de Hogares. Según esa encuesta (anexo 2),uno de cada diez entrevistados (10,4%) declaró no tener ningún grado aprobado de educaciónformal, mientras que un 34,7 por ciento declaró haber asistido a la escuela, pero sin indicar elúltimo grado aprobado. Adicionalmente, un 10,2 por ciento tenía algún grado escolar aprobadoinferior al sexto, y un 17,8 por ciento ese último grado escolar aprobado. Los restantes entrevistadostenían aprobado algún grado de secundaria (un 13,9 por ciento del total de entrevistados lasecundaria completa), y una mínima parte alguno de universitaria. No obstante las diferencias, losresultados se mueven en una dirección similar al de la Encuesta de Hogares e igualmente reflejanun perfil superior al del promedio nacional prevaleciente en Nicaragua.
Condición de Actividad
Los migrantes nicaragüenses de 12 años y más muestran una elevada tasa neta de participación enel mercado laboral: en 1999 un 68,8 por ciento estaban activos (respecto a 54,1 por ciento de loscostarricenses). Por sexo, las tasas eran 89,2 por ciento para los hombres y 49,4 por ciento paralas mujeres, igualmente considerablemente más altas que las de los costarricenses (74,3% y 34,7%respectivamente).
Las tasas de participación para los inmigrantes nicaragüenses son inclusive más altas que las delos nicaragüenses residentes en Nicaragua (Cuadro 3), confirmando plenamente el carácter laboralde la migración.
Estos flujos migratorios de carácter laboral involucran un importante contingente de mujeres: latasa neta de participación laboral entre la población femenina inmigrante residente en Costa Rica es considerablemente más elevada que la de la población femenina residente en Nicaragua (49,4por ciento respecto a 27,6 por ciento respectivamente, Cuadro 3). Esta importante participaciónde mujeres sugiere una cierta feminización de tales flujos.
Cuadro 3
Costa Rica y Nicaragua: tasa neta de participación laboral (a) por sexo, 1999 y 1995
(por ciento)
Nota:a) Fuerza de trabajo como porcentaje de la población en edad de trabajar.Fuente: Proyecto Estado de la Nación con base en la Encuesta de Hogares de Costa Rica de 1999 y elCenso de Población de Nicaragua de 1995.
Los resultados de la encuesta a inmigrantes nicaragüenses realizada como parte de este estudiocoinciden nuevamente con los resultados anteriores sobre participación laboral, en el sentido demostrar tasas muy altas de participación, aunque hay diferencias de magnitud originadas en laedad de la población entrevistada (se entrevistaron personas mayores de edad).
Región de Residencia
Según la Encuesta de Hogares de 2000, prácticamente tres de cada cinco inmigrantes nicaragüenses(59,2%) residían en la Región Central [17]. Sigue en importancia la región Huetar Atlántica (14,6%),aunque cerca de una quinta parte de los inmigrantes (19,1%) residían en las regiones HuetarNorte (12,1%) y Chorotega (7,0%), fronterizas con Nicaragua.
Características de los Hogares
Según la Encuesta de Hogares del año 2000, en 49.488 de los 849.032 hogares en Costa Ricaresidía al menos un nicaragüense no nacionalizado (5,8 por ciento del total de hogares) [18] , y en44.555 de ellos al menos el jefe o la jefa y su cónyuge (si lo había) eran nicaragüenses. Dado quela encuesta excluye a los inmigrantes temporales y a los residentes en viviendas colectivas, ademásde los problemas de declaración de la nacionalidad, tomando como referencia las estimacionesseñaladas anteriormente, que cifran en poco más de 300 mil el número de inmigrantes nicaragüensesen Costa Rica, es posible que el número de hogares en los que reside alguno de ellos casi seduplique. No obstante esa limitación, la encuesta proporciona valiosa información sobre loshogares.
Así, de los casi 45.000 hogares en que al menos el jefe o jefa y su cónyuge (si lo había) erannicaragüenses, un 25 por ciento estaban constituidos exclusivamente por nicaragüenses (11.133),mientras que los restantes (75%) tenían tanto miembros nicaragüenses como no nicaragüenses.Desde otra perspectiva, en 36.517 hogares al menos el jefe o jefa del hogar era nicaragüense (82%), y en los restantes 8.038 lo era al menos el cónyuge (18%). Lo que es más, 20.015 de esoshogares tenían jefe o jefa y su respectivo cónyuge ambos de nacionalidad nicaragüense (44,9%);8.578 jefe o jefa nicaragüense sin cónyuge (específicamente 3.561 jefeados por hombre 41,5por ciento y 5.017 por mujer 58,5 por ciento ); y 15.962 hogares con uno de los dos, el jefeo su cónyuge, nicaragüense [19].
Los hogares con al menos el jefe o su cónyuge nicaragüense son también más numerosos, puestienen en promedio casi 0,8 miembros más por hogar que los demás hogares (4,8 y 4,1 miembrosrespectivamente). Esa diferencia se origina principalmente en el número de niños menores de 12años en los hogares, que en promedio es 0,5 mayor en los hogares nicaragüenses (1,6 niños enpromedio respecto a 1,1) [20]. Sin embargo, vale la pena destacar que los hogares conformadosexclusivamente por nicaragüenses (11.133) tienen un tamaño promedio menor, de apenas 3,6miembros, debido precisamente a lo contrario, o sea, un menor número de niños, pues posiblementeparte de la familia se encuentra residiendo en Nicaragua [21].
Adicionalmente, en los hogares con al menos el jefe o su cónyuge nicaragüense, de los 4,8 miembrosque en promedio los conforman, 2,8 son nicaragüenses y dos costarricenses. Excluyendo loshogares conformados exclusivamente por nicaragüenses, que en promedio tienen 3,6 miembros,los demás hogares tienen en promedio 5,2 miembros, de los cuales exactamente la mitad (2,6miembros) son nicaragüenses y la otra mitad costarricenses.
Migración sin Retorno
Un último aspecto a tratar en este capítulo es el de las decisiones ulteriores a la migración. Se hacomprobado que, en general, las oportunidades de empleo motivan gran parte de la migraciónhacia Costa Rica. Se sabe también que parte importante de la migración es estacional, vinculadaa labores agrícolas, y se ha hecho referencia también al hecho de que cualquier medición sobre lacantidad de nicaragüenses en Costa Rica mide el acervo en determinado momento, pero que elflujo de nicaragüenses que entran y salen es muy grande. Surge entonces la pregunta sobre elcarácter permanente o no de las migraciones provenientes de Nicaragua respecto al asentamientoen el territorio de Costa Rica y sus articulaciones con el tejido social de esta nación.
Si se comparan las características sociodemográficas de los inmigrantes captados por las encuestasde hogares de los años 1997 y 1999 se encuentra un cambio importante en la estructura de edadesde la población inmigrante: hay un incremento de la población infantil y adolescente, los menoresde 0 a 11 años aumentaron de un 11,4 por ciento del total de inmigrantes nicaragüenses en 1997a un 16,1 por ciento en 1999; mientras que el porcentaje de adolescentes (12 a 19 años) pasó deun 13,5 por ciento a un 19,0 por ciento. En el primer grupo el porcentaje de niños es menor queen la población costarricense (26,9%), pero en los adolescentes es similar, lo cual puedeconsiderarse como indicativo de procesos de asentamiento y reunificación familiar, o sea, quetrabajadores y trabajadoras que emigraron de forma individual se asientan en el país y después decierto tiempo traen a sus hijos, parejas y otros familiares a vivir a Costa Rica (Proyecto Estado dela Nación, 2000: 113). Estos procesos, de acuerdo a estudios de tipo cualitativo, se desarrollande forma paulatina a lo largo del tiempo y pueden prolongarse varios años (Samandú y Pereira,1996: 13). Es posible que estos procesos se hayan acelerado al contar los inmigrantes con unamayor seguridad jurídica mediante la amnistía migratoria decretada por el Gobierno de CostaRica en 1998.
Sin olvidar su carácter exploratorio, varios resultados de la encuesta a inmigrantes realizadacomo parte de este estudio confirman ese proceso:
- Un 11,4 por ciento de los entrevistados declaró haber inmigrado exclusivamente porreunificación familiar o motivos familiares.
- Un 51,9 por ciento de los entrevistados llegó a Costa Rica solo (o con amigos) la primera vezque vino al país, y un 18,7 por ciento lo hicieron con su pareja. Un 20,2 por ciento lo hicieroncon sus padres.
- De los entrevistados que vinieron solos la primera vez, en el momento de la entrevista un 55,5por ciento ya residían con pareja, mientras que un 16,6 por ciento seguían solos.
- Prácticamente uno de cada tres inmigrantes (37,6%) declaró tener dependientes menores de16 años nacidos y residentes en Costa Rica.
Cuadro 4. Costa Rica: Nacimientos según nacionalidad de la madre, 1982-1999
Fuente: website del Programa Centroamericano en Población: www.populi.eest.ucr.ac.cr.
La Encuesta de Hogares del año 2000 proporciona un dato interesante: de los 20.015 hogarescon jefe o jefa y su respectivo cónyuge ambos de nacionalidad nicaragüense, un 13,1 por cientono tenían hijos, un 29 por ciento tenían solamente hijos nicaragüenses, un 27,5 por ciento hijoscostarricenses solamente, y un 30,3 por ciento hijos de ambas nacionalidades. Si el análisis serealiza para los 44.555 hogares con al menos su jefe o cónyuge si lo hay nicaragüense, losresultados son los siguientes: un 21 por ciento no tiene hijos, un 20,2 por ciento tiene solamentehijos nicaragüenses, un 41 por ciento hijos costarricenses solamente, y un 17,7 por ciento hijos deambas nacionalidades. En ambos casos los resultados estarían confirmando la existencia de procesosde asentamiento definitivo y reunificación familiar. Por otro lado, las cifras indican que al ya ricomosaico de la diversidad sociocultural existente en Costa Rica se agregan nuevos componentes.
Finalmente, merece ser destacado un resultado de la encuesta a inmigrantes: un 84,7 por cientode los entrevistados declaró que le gustaría vivir en Costa Rica de manera permanente.
Los resultados anteriores parecen entonces corroborar la hipótesis de que un porcentaje importantede los inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica planea quedarse en el país de manera permanente.
Impacto económico de la migración
En virtud de la complejidad de las relaciones recíprocas que existen entre población, migración ydesarrollo, la aproximación que se intenta aquí tiene un alcance más bien reducido. Sus ejes sonel examen del mercado laboral en Costa Rica como receptor de flujos migratorios de Nicaragua,mientras que en esta segunda nación el foco se pone en el tema de las remesas. A partir de ello sepueden establecer consideraciones sobre el signo (positivo o negativo) del fenómeno de unamanera sistemática y alejada de los prejuicios en uno u otro sentido que tiñen usualmente eldebate en esta materia.
Los inmigrantes y el mercado de trabajo en Costa Rica
De acuerdo a las cifras de la Encuesta de Hogares de 2000, los inmigrantes nicaragüenses nonaturalizados representarían un 5,6 por ciento de la fuerza de trabajo y un 5,5 por ciento de losocupados. Si se considera que la población de inmigrantes en la encuesta está subestimada, y quelas tasas de participación laboral de la población nicaragüense son más altas que para la poblaciónnacional, es claro que el impacto de los inmigrantes en el mercado laboral del país es mayor.
La participación laboral de la población nicaragüense inmigrante en Costa Rica se ha concentradoen una serie de actividades del mercado de trabajo. Según la Encuesta de Hogares, uno de cadacuatro (24,5%) inmigrantes nicaragüenses ocupados en el año 2000 lo estaba en actividadesagropecuarias, incluyendo tanto las nuevas actividades agrícolas de exportación que sedesarrollaron en el marco del nuevo modelo económico implementado desde mediados de losaños ochenta (piña, melón, yuca, palmito, plantas ornamentales, etc.), como en actividadestradicionales como la recolección de café, la zafra de la caña de azúcar y la actividad bananera.Otras actividades importantes para los inmigrantes son el comercio al por mayor y menor,restaurantes y hoteles (un 17,6 por ciento de los inmigrantes ocupados laboran en ella) [22], laconstrucción (un 16,4%), el empleo doméstico (un 14,9%), la industria en su conjunto (un 14,6%),así como la vigilancia privada (un 2,2%). Por lo general, la demanda se concentra en el empleo nocalificado o poco calificado y, en algunas actividades, de una fuerza de trabajo joven con capacidadpara laborar bajo ritmos intensos de trabajo y jornadas laborales muy extensas.
La especialización mencionada se refleja en las diferencias en la estructura ocupacional entre loscostarricenses y los nicaragüenses (Cuadro 5). En el caso de los hombres nicaragüenses, se presentauna concentración en dos ocupaciones, los agricultores con un 31,8 por ciento, y las ocupacionesde producción industrial, un 39,5 por ciento. Si se compara con los costarricenses, el peso deambas ocupaciones es más elevado entre los nicaragüenses. Mientras que para las mujeres existeuna especialización muy pronunciada en las ocupaciones de los servicios, un 62,3 por ciento delas nicaragüenses se ubican en este grupo, cifra que duplica el porcentaje de mujeres costarricensesen el mismo, un 30 por ciento (Cuadro 5) [23].
Costa Rica: Población ocupada por grupo ocupacional según nacionalidad y sexo, 2000
***
Fuente: Encuesta de Hogares 2000
La especialización antes aludida parece reflejar el carácter complementario de la fuerza de trabajonicaragüense respecto a la nacional. Fortalece esa afirmación el hecho de que no se hayandesplazado trabajadores costarricenses del mercado laboral, cuya capacidad de absorción yflexibilidad se evidencia en el hecho de que, si bien los niveles de desempleo abierto y subutilizacióntotal de la fuerza de trabajo presentan oscilaciones coyunturales, se mueven dentro de valorespromedios en el orden del 5 por ciento y del 11,5 por ciento, respectivamente en el período 1991-1999 (Proyecto Estado de la Nación, 2000: 144).
Entre la fuerza laboral nicaragüense la desocupación alcanzaba un 7,4 por ciento en el año 2000,en tanto entre los costarricenses era de 5,1 por ciento. La tasa de desempleo entre las mujeresnicaragüenses (12,6%), era casi el triple que entre los varones (4,5%). Además, del total deocupados nicaragüenses, mostraban subempleo visible un 10,6 por ciento (10,3 por ciento loscostarricenses) y subempleo invisible un 14 por ciento (10,9 por ciento los costarricenses), demanera que más de un tercio de la fuerza laboral nicaragüense estaba afectada por el desempleoo el subempleo.
La estructura de edades de la población ocupada inmigrante difiere de la población costarricense.Es notorio el predominio del grupo de edad de 20 a 29 años, que representan el 36,8 por cientode los nicaragüenses de ambos sexos, mientras que en los nacionales este grupo representa un25,9 por ciento. En el grupo de edad 30-39 años los porcentajes son muy similares entrenicaragüenses y costarricenses, y en las edades mayores de 40 años es menor el porcentaje denicaragüenses que el de costarricenses (Cuadro 6). La diferencia en el grupo 20-29 años es más acentuada en los hombres nicaragüenses, pues en las mujeres nicaragüenses, comparadas con suscoterráneos, es mayor la representación porcentual de las edades de 30 a 39 años, lo cualprobablemente está relacionado con el tipo de oficios desempeñados. En los hombres tiene mucharelevancia el empleo en la construcción y en actividades agrícolas, en las cuales se demanda unafuerza de trabajo joven, principalmente menor de 35 años, mientras que en las mujeres el peso delas ocupaciones de los servicios ofrece probablemente posibilidades de empleo a edades mayoresque los hombres.
Esa diferencia en la estructura de edades entre los ocupados nacionales e inmigrantes puedeinterpretarse como una suerte de dividendo demográfico para Costa Rica. Por una parte, por laarriba reseñada inyección de mano de obra joven tanto para la construcción como para actividadesagropecuarios (vinculadas a la exportación tradicional y no tradicional). Por otra parte, y nomenos importante, ha de reconocerse que el aporte de las servidoras domésticas inmigrantesconstituye, en muchos casos, un factor que facilita la incorporación de mujeres nacionales almundo del trabajo. Por último, otra arista de este dividendo demográfico tiene que ver con losaportes que esa fuerza de trabajo enrolada mayoritariamente en actividades formales hace a laseguridad social costarricense, compensando, al menos parcialmente, el aumento en la poblaciónpensionada.
Cuadro 6. Costa Rica: Población ocupada por grupos de edad según nacionalidad y sexo, 2000
***
Fuente: Encuesta de Hogares 2000.
En lo que se refiere a la categoría ocupacional, la predominante entre los nicaragüenses es lacondición de asalariados (privados), situación en la que se encontraban un 71 por ciento de losocupados en el año 2000, adicionales al 12,7 por ciento de las servidoras domésticas. Excluyendoel servicio doméstico, la condición de asalariados de los costarricenses no es muy diferente a la delos nicaragüenses, 65 por ciento de los ocupados (aunque 15,1 por ciento corresponden a empleadospúblicos). Como trabajadores por cuenta propia están el 12,9 por ciento de los nicaragüenses, eninferior proporción que los costarricenses (21,4%). En el caso de las servidoras domésticas, el12,7 por ciento de las nicaragüenses contrasta con un 4,2 por ciento de las costarricenses.Finalmente, un escaso 1,6 por ciento de los ocupados nicaragüenses eran patronos, frente a un5,7 por ciento de costarricenses.
Cuadro 7. Costa Rica:Calificación y segmento ocupacional de los ocupados según nacionalidad, 2000
***
Notas: a) Ninguna educación formal o primaria incompleta (0-5 años educ. formal). b) Primariacompleta o secundaria incompleta (6-10 años de educación formal). c) Secundariacompleta o algún año universitario (11 o más años educ. formal). d) El segmento informalincluye a los trabajadores no agropecuarios (urbanos y rurales) sin educación universitaria:por cuenta propia, asalariados en establecimientos de 5 empleados o menos (excluyendolos empleados públicos), el servicio doméstico y los trabajadores no remunerados; y elformal a todos los demás trabajadores no agropecuarios (urbanos y rurales).
Fuente: estimación propia a partir de las Encuestas de Hogares.
La calificación de los trabajadores medida por el nivel educativo refleja las diferencias en laeducación promedio a las que ya se ha hecho referencia. Como se aprecia en el cuadro 7, mientrasel 41,2 por ciento de los ocupados nicaragüenses tienen de 0 a 5 años de educación formal (nocalificados), apenas el 18,5 por ciento de los costarricenses muestra ese nivel. El porcentaje deocupados con 6 a 10 años de educación formal (semicalificados) es mayor para los costarricenses,pero lo es todavía más el porcentaje de trabajadores calificados (11 o más años de educaciónformal).
Separando los segmentos formal, informal y agropecuario (Cuadro 7), la participación de loscostarricenses es mayor en el sector formal (urbano y rural), y la de los nicaragüenses en el sectoragropecuario. En el caso del sector informal, la participación de los nicaragüenses es mayorcuando se considera el servicio doméstico, pero la situación se revierte cuando este se excluye.
Uno de los temas clave en el análisis del impacto de los inmigrantes en el mercado de trabajo esel referente a las remuneraciones. Comparando las actividades y ocupaciones en las que hay unamayor inserción de trabajadores nicaragüenses, para asalariados privados con el mismo nivel decalificación (Cuadro 8), es evidente que las remuneraciones percibidas por los nicaragüenses soninferiores, en magnitudes variables. Así, en la industria como un todo se presentan las menoresdiferencias (1,4 por ciento menores en promedio para los nicaragüenses), luego en las actividadesagropecuarias y construcción (7 por ciento y 7,8 por ciento respectivamente), seguidas por elsector comercio en su conjunto (17%) [24], y las mayores diferencias en el servicio doméstico(31,9%) [25]
Cuadro 8. Costa Rica: Salario promedio por hora de los ocupados asalariados privados no calificados en actividades seleccionadas (a) según nacionalidad, 2000
(Por hora y por ciento)
***
Notas: a) En la ocupación principal. Para el cálculo se incluyen solamente aquellos ocupadosasalariados en el sector privado no calificados (con ninguna educación formal o primariaincompleta) con información de ingresos y de horas laboradas. b) Porcentaje en que sonmenores los salarios promedio por hora de los nicaragüenses respecto a loscostarricenses.
Fuente: estimación propia a partir de las Encuestas de Hogares.
Impacto económico de las remesas en Nicaragua
El Primer Informe sobre el Estado de la Región en Desarrollo Humano Sostenible (ProyectoEstado de la Nación, 1999b) subraya que uno de los impactos más importantes de la emigraciónsobre los principales países emisores de Centroamérica es el envío de remesas y los ahorros de lospropios migrantes. Las remesas son habitualmente recibidas por la familia del migrante y sedestinan, sobre todo, al consumo del hogar, mientras que los ahorros acumulados durante elperíodo que el migrante pasa en otro país frecuentemente son invertidos en mejorar o iniciar unanueva actividad productiva cuando regresa a su país de origen (ver recuadro 1).
Los montos de las remesas aumentaron en todos los países centroamericanos (Cuadro 9), y encada uno de ellos el valor que las remesas representan en relación con su producto líder deexportación ha venido creciendo y, en 1996 equivalía a más del triple de las exportaciones de caféde El Salvador, a alrededor del 80 por ciento del café exportado en Guatemala y Nicaragua, y ala mitad del valor del banano exportado por Honduras. Respecto al PIB la importancia de estastransferencias también ha aumentado en el tiempo. Considerando todas las relaciones anteriores,dentro de la región las remesas son de suma importancia económica para El Salvador, y ensegundo lugar para Nicaragua, aunque en menor grado que para el primero.
En el caso de Nicaragua, son escasos los estudios teóricos o empíricos respecto al impactoprovocado por las remesas en la economía de ese país como uno de los resultados concretos delfenómeno migratorio [26]. Lo que es más, el Banco Central de Nicaragua (BCN) no dispone de unsistema de control exacto para contabilizar las remesas. Las mismas están clasificadas como transferencias corrientes, concepto es que involucra también otros flujos de recursos externos.En el cuadro 10 se presenta la evolución de este rubro en la balanza de cuenta corriente del paísen la década de los años noventa.
Recuadro 1
Notas metodológicas en relación con el análisis de las remesas
El análisis de las remesas familiares debe enmarcarse en la interrelación entre la optimización delas inversiones y ahorros domésticos de los que emigran en cuanto a la maximización de losbeneficios del hogar y de la familia (que se quedan en el país de origen).
Se podría calificar las remesas como el resultado de un "compromiso" entre el individuo que emigray los familiares que se quedan en su lugar de origen. Considerando los distintos usos posibles deestos recursos, en especial consumo e inversiones, existe una enorme dificultad práctica y teóricapara la correcta determinación de estos flujos y sus resultados en la economía y en la sociedad. Noobstante, con el objetivo de aportar al análisis de las mismas, se podrían clasificar de la siguienteforma:
- Potenciales: son los ahorros disponibles para el migrante después de sufragar los gastosnecesarios a su sobrevivencia en el país huésped. Representan el máximo valor disponiblepara remesas en un momento dado.
- Remesas Fijas: es el valor mínimo que el migrante envía a su lugar de origen de forma asatisfacer las necesidades de consumo familiares y otras obligaciones previamente asumidas.
- Remesas Discrecionales: es lo que excede las remesas fijas. En conjunto con estasrepresenta el nivel actual de las remesas.
- Remesas Ahorradas / Ahorros Retenidos: es la diferencia entre las remesas potenciales ylas remesas efectuadas en el período. Estas se acumulan en un estoque de recursos quepuede ser utilizado para complementar las remesas un momento futuro, constituyéndose enuna cartera cuyo uso en el país de origen o de estadía dependerá de una decisión del tenedoracerca de las condiciones de mediano y largo plazo para su aplicación.
Solo existen remesas si existe un flujo de migración. Esta afirmación tan obvia reside en la dificultadexistente para analizar, efectivamente, las remesas familiares. La variedad de motivos que l evan aun individuo a tomar la decisión de migrar tiene como espejo la composición de las remesas; estascondiciones son las que determinarán la magnitud y periodicidad del flujo de recursos.
Nota: a) Elaborado a partir de Wendell (2000), quien a su vez se basó en Wahba (1991).
Así, para el año 2000 el Banco Central de Nicaragua estima transferencias corrientes por US$320 millones; aunque no se precisa su procedencia. El fuerte incremento previsto por ese Bancoen el flujo de las transferencias, especialmente a partir de 1997, es consistente con el aumento enla emigración de nicaragüenses al que se ha hecho referencia. Como resultado de los mayoresingresos por transferencias al país, especialmente cuando se comparan con el PIB, necesariamenteaumentará su impacto económico, por la vía de la estimulación de la demanda interna.
En el cuadro 11 se detalla la forma de ingreso al país de las transferencias corrientes para elperíodo 1997-2000. El ingreso por intermedio de empresas remesadoras es la forma más importanteprevista.
Un estudio realizado por Pritchard para la CEPAL (Pritchard, 1999), estimó que para 1998 almenos 200 millones de dólares ingresaban a Nicaragua procedentes de Costa Rica, con un promedioindividual de envío de $30 a $80 dólares mensuales; mientras que las procedentes de EstadosUnidos andarían por el orden de los 400 a 600 millones de dólares, resultando en un promedioindividual entre los $100 a $500 dólares. El estudio estima que manteniendo el ritmo actual decrecimiento de las remesas, para el 2003 las mismas podrían estar entre 805 y 1.610 millones dedólares.
Cuadro 9. El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua: Monto de las remesas y principales relaciones. 1990, 1995-1996
(millones de dólares y por ciento)
***
Fuente: Proyecto Estado de la Nación (1999b), elaborado a partir de Torres (1998).
Sin embargo, sobre esas estimaciones hay reservas, pues parecen sobredimensionar la magnitudde las remesas, particularmente cuando se las examina a la luz del desempeño de variableseconómicas como la inflación y la propia balanza de pagos en Nicaragua (CEPAL, 1999). Unaestimación propia, la cual será presentada más adelante, apunta en el mismo sentido de unasobreestimación por parte de Pritchard, al menos en lo referente a las remesas procedentes deCosta Rica.Cuadro 10. Nicaragua: Evolución de las transferencias corrientes (a) y sus principales relaciones, 1990-1999
(millones de US$ y por ciento)
***
Nota:a) incluye remesas familiares y otros.
Fuente: Departamento de Programación Externa del Banco Central de Nicaragua (BCN) y ElObservador Económico No 108.
En todo caso, más allá de su magnitud, las remesas familiares enviadas por los nicaragüensesresidentes en el exterior han jugado un papel importante en el incremento de la demanda internay su consecuente impacto en el crecimiento económico de Nicaragua, al menos en 1999, cuandoluego de los fuertes daños causados por el huracán Mitch en 1998, la economía mostró la mayortasa de crecimiento de la década de los años noventa (CEPAL, 2000a: 265).
Aunque no diferencian específicamente para las remesas provenientes de Costa Rica, dos encuestasdan cuenta de la importancia de las remesas para los nicaragüenses. En primer lugar, la Encuestade Medición del Niveles de Vida en 1998 determinó que el 20,5 por ciento de los hogaresnicaragüenses recibieron ingresos debido a las remesas de familiares o amigos [27]. Estos hogares seconcentran mayormente en áreas urbanas del país. El área urbana en la región del pacífico es laque presenta mayor participación de hogares que reciben remesas familiares, con 30,6 por ciento,seguido de los hogares rurales de la misma región, con un 29 por ciento [28].
La encuesta realizada por el CINASE en marzo del 2000 [29], llega a resultados parecidos, arrojandoque un 21,8 por ciento de los hogares nicaragüenses recibían remesas de familiares que estánfuera del país. De estos aproximadamente la mitad reciben remesas ocasionalmente y los otros enbase mensual o quincenal. Es interesante verificar que un 20,5 por ciento de los hogares encuestadosposeen familiares en el exterior que no les envían recursos [30].
Por la parte de los que envían, la encuesta realizada a los inmigrantes nicaragüenses en CostaRica (anexo 2) muestra que solamente un 44,1 por ciento del total de entrevistados declaróenviar remesas a familiares en Nicaragua [31]. De quienes enviaron remesas, un 48,7 por cientoenvió la última vez un monto igual o inferior a US$ 50, y un 84,8 por ciento igual o inferior a US$100. La frecuencia de envío varía, pues mientras un 50 por ciento de los que envían declararon hacerlo mensualmente o con mayor frecuencia (un 21,8 por ciento mensualmente y sin falta), elotro 50 por ciento lo hace entre cada 2 y 6 meses [32].
Cuadro 11. Nicaragua: forma de ingreso de las transferencias corrientes (a), 1997-2000
(millones de US$)
***
Notas: a) incluye remesas familiares y otros. b) Según datos de la encuesta a empresas de remesasfamiliares. c) Según datos de la encuesta realizada a los bancos. d) Se construye a partir deinformación recopilada en los encuentros fronterizos terrestres. e) Ajustes de cobertura(traspasos personales vía aérea, terrestre y marítima) sobre la base de movimientosmigratorios.
Fuente: El Observador Económico No 108, Enero/Febrero 2001, citando Banco Central de Nicaragua.
Los resultados de esta encuesta exploratoria coinciden con los de Pritchard (1999) en lo referentea la magnitud de la transferencia mensual [33]. Sin embargo, pareciera que el monto total de lasremesas enviadas desde Costa Rica estimado por Pritchard (US$ 200 millones al año), podríaestar sobreestimado, tanto por el número de personas que envían, como por la frecuencia. Tomandoen cuenta varios resultados mostrados previamente en este estudio, una estimación propia arrojaun volumen anual de remesas en efectivo desde Costa Rica hacia Nicaragua cercano a los US$ 110millones (ver recuadro 2).
Del mismo informe (Pritchard, 1999) se desprende que el 75 por ciento de las remesas se utilizanpara el consumo (adquisición de alimentos, vestuario, etc.), salud y educación representan el 12por ciento, un 9 por ciento para inversiones (pequeños negocios de sobrevivencia y vivienda) yaproximadamente un 4 por ciento es destinado al ahorro. Sin embargo la muestra utilizada en elestudio (140 familias en 6 ciudades) es estadísticamente poco representativa y posee un sesgourbano pronunciado, por lo que no se puede afirmar categóricamente que este sea el perfil deldestino de las remesas al internarse en el país.
Según la encuesta a inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica, el 82,6 por ciento de los que envíanremesas indicaron que las mismas son utilizadas por sus familiares para atender sus gastos diarios,especialmente de alimentación, de manera que otros usos son menos importantes (entre ellos, 5,7por ciento gastos de salud, 4,1 por ciento pago de estudios). Además, un 25 por ciento de losentrevistados dijo haber enviado otro tipo de ayuda a sus familiares en Nicaragua, especialmenteropa, enviada con familiares o amigos.
Un aspecto importante señalado en un estudio reciente de FLACSO (citado en La Nación del 11de abril de 2001), es que las mujeres envían, en promedio, remesas mayores que los hombres (US$72,1 y US$ 65,6, para un promedio total de US$ 68,3). La importancia de este fenómenoaumenta cuando se toma en cuenta que las mujeres perciben ingresos promedio inferiores que loshombres, de manera que el esfuerzo que implica enviar esas remesas es mucho mayor.
Recuadro 2. Estimación de la magnitud de las remesas en efectivo desde Costa Rica hacia Nicaragua
Utilizando resultados coincidentes entre diferentes estudios, es posible hacer una estimaciónpropia de la magnitud de las remesas en efectivo enviadas desde Costa Rica hacia Nicaragua.La misma supone un total de 350.000 nicaragüenses en el país en cada momento del tiempo,100.000 de los cuales son inmigrantes temporales y los otros 250.000 forman parte de hogaresindividuales (inmigrantes asentados).
Los inmigrantes asentados conformarían unos 88.000 hogares con al menos el jefe o sucónyuge nicaragüense, o sea, suponiendo un promedio de 2,85 nicaragüenses por hogar deeste tipo, como lo refleja la Encuesta de Hogares del año 2000.
Se supone una remesa promedio de US$ 70, la cual es enviada mensualmente (sin falta) por latotalidad de los inmigrantes temporales, pero en promedio cada mes y medio (8 veces al año)por la mitad de los hogares (44.000).
El resultado es un monto anual de US$ 108,6 millones.
Por otra parte, aunque los estudios consultados estiman que la mayoría de las remesas entran alpaís por agencias de envío, no se encuentra una justificación sólida para esta afirmación. Ademásse estima que una parte considerable de este flujo se da en especie (ropas, zapatos usados "depaca" , mercaderías diversas y artículos que alimentan el consumo familiar y el comercio informal).
Según la encuesta a inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica, un 48,4 por ciento de losentrevistados que envían remesas en dinero lo hace con empresas remesadoras, y un 42,4 porciento con familiares o conocidos. Según la información del Banco Central de Nicaragua (Cuadro11) estas representaron, para el año 2000, un 62,5 por ciento. Por su parte, el estudio de Pritchardvaloró la participación de las agencias de envío en un 80 por ciento.
Consideraciones finales
Los resultados previamente mostrados, obtenidos de diversas fuentes, reflejan claramente que enmateria económica la inmigración nicaragüense en Costa Rica y las remesas enviadas por losinmigrantes a su país tienen un impacto económico global de neutral a positivo en ambos países,aunque también hay impactos negativos que reducen y hasta opacan el resultado global.
En el punto de partida, han de situarse elementos propios del estilo y el estadio de desarrollo decada uno de los países. Por un lado, Nicaragua, un país que a pesar de los niveles de crecimientoque su economía ha registrado en el último quinquenio, continúa generando un excedente demano de obra que no puede ser absorbida plenamente. Por el otro, Costa Rica presenta unademanda sostenida de puestos de trabajo en el ámbito de la agricultura, la construcción y losservicios, preferentemente, con crecientes dificultades para ser satisfecha en ámbitos locales antemudanzas significativas en el patrón de expectativas socio-laborales, de modo tal que requerimientos objetivos de su aparato productivo determinan la plausibilidad de recurrir a esafuerza de trabajo excedente.
En el caso costarricense, esta valoración es compartida por los sectores empresariales másvinculados al tema de la inmigración nicaragüense, que tienden a tener un balance positivo sobreel significado global del fenómeno en términos económicos, como se resume en el siguientecuadro.
Cuadro 12. Costa Rica: visualización del impacto económico de la inmigración nicaragüense por sectores empresariales
***
Fuente: Anexo 3.
Los inmigrantes nicaragüenses se insertan en el mercado de trabajo costarricense principalmentecomo asalariados, percibiendo salarios promedio por hora inferiores a los trabajadorescostarricenses con el mismo nivel de calificación, tema per se revelador de determinanteseconómicas y asimetrías sociales en el manejo de la inmigración y que convoca a una lectura desdela óptica de los derechos humanos. En esta vertiente, la Defensoría de los Habitantes, por ejemplo,ha llamado la atención sobre la necesidad de dar seguimiento a la figura de intermediación laboralque ejercen algunos contratistas así como al mejoramiento de la capacidad de inspección delMinisterio de Trabajo y Seguridad Social para tutelar las condiciones laborales de las personasmigrantes y de las y los habitantes del país en general (Defensoría de los Habitantes, 2001).
En cuanto al análisis por el lado del capital humano en ambos países, el emigrante nicaragüenseposee un grado de preparación superior al promedio de sus pares que no emigran, lo cual implicauna descapitalización para su país, pero, no obstante, su nivel educativo es inferior al de loscostarricenses, mostrando apenas las capacidades mínimas para insertarse en un mercado laboralmás competitivo como el de Costa Rica.
Por otra parte, la población inmigrante es joven, lo cual genera un dividendo demográfico paraCosta Rica, pues ve aumentada su fuerza de trabajo en los rangos de edad vinculados con algunasactividades que requieren mayor esfuerzo físico, como la construcción y las actividadesagropecuarias (vinculadas a la exportación tradicional y no tradicional). Además, la ocupación deinmigrantes como servidoras domésticas constituye, en muchos casos, un factor que facilita laincorporación de mujeres nacionales al mundo del trabajo. Por último, otra arista de este dividendodemográfico tiene que ver con los aportes que esa fuerza de trabajo enrolada mayoritariamenteen actividades formales hace a la seguridad social costarricense, compensando, al menosparcialmente, el aumento en la población pensionada.
La presencia femenina en las corrientes migratorias y en el envío de remesas es significativa. Eldesempeño laboral de las mujeres inmigrantes se concentra mayoritariamente en las laboresdomésticas, ámbito de trabajo que desde la partida presenta una situación de desventaja ya que elCódigo de Trabajo estipula un horario de trabajo de doce horas diarias.
Más allá de cuanto más o menos de los US$ 200 millones anuales alcanzan las transferencias deinmigrantes nicaragüenses en Costa Rica hacia su país de origen, lo cierto esque respecto al PIBla magnitud no es significativa para Costa Rica (1,5%), aunque sí para Nicaragua (8,6%). Sinembargo, en Nicaragua las remesas procedentes de Costa Rica, al igual que las procedentes deotros lugares, parecen tener un impacto social (en el ámbito de la reproducción económica y socialde las familias, en lo esencial) más importante que el económico, pues no han logrado afectar demanera importante la situación económica global del país.
A futuro, aunque se espera un mayor impacto económico de las remesas en Nicaragua, resulta claroque la migración permanente y los flujos estacionales desde Nicaragua hacia Costa Ricacontinuarán mientras Nicaragua no logre una reactivación económica sostenida, capaz detraducirse en oportunidades efectivas para los diversos sectores sociales, y el mercado de trabajode Costa Rica mantenga su capacidad de absorción de esa mano de obra excedente en Nicaragua.
Impacto social de la migración
La paradoja de la migración en la actualidad es que puede ser integradora o desintegradora endiferentes niveles y planos, a veces simultáneamente. Dicho en breve, su impacto social puede serambiguo (Van Hear, 1995).
Bajo esta perspectiva, interesa un acercamiento cualitativo al impacto social de las migracionesde Nicaragua a Costa Rica considerando dos grandes dimensiones en Costa Rica como sociedadreceptora: la demanda por servicios sociales y los mecanismos de integración social, mientras queen Nicaragua el énfasis se pone en el impacto de la migración dentro de las estructuras y laconvivencia familiar.
Situación social de los inmigrantes en Costa Rica
El incremento de la inmigración nicaragüense en Costa Rica y su presencia masiva en las zonasurbanas pobres, principalmente en los precarios urbanos, se inserta dentro del conjunto de cambiosque ha experimentado la sociedad costarricense desde mediados de los años ochenta y,principalmente, se articula con la demanda de fuerza de trabajo de una serie de actividadeseconómicas que adquieren relevancia dentro del proceso de ajuste estructural, así como con elsurgimiento de nuevas oportunidades laborales en el sector servicios y el comercio para loscostarricenses, que dejan un faltante de mano de obra en actividades tradicionales como larecolección de café, la caña, la construcción y el servicio doméstico.
Según la Encuesta de Hogares del año 2000, con las limitaciones que presenta, la incidencia de lapobreza definida como insuficiencia de ingresos era bastante mayor para los hogares con al menosel jefe o su cónyuge nicaragüense (24,9 por ciento de los hogares y 31,1 por ciento de las personas)que para los demás hogares (20,9 por ciento de los hogares y 23,1 por ciento de las personas). Lasituación anterior se torna más grave para las familias nicaragüenses si se toma en cuenta elesfuerzo de ahorro que deben realizar para enviar remesas a su país, lo cual incide en nivelesefectivos de pobreza aún mayores. Por el lado de las necesidades básicas insatisfechas, como severá más adelante, la situación que presentan los inmigrantes nicaragüenses también es peor quela de los nacionales. Sin embargo, hay un aspecto interesante de destacar: en los hogaresconformados exclusivamente por nicaragüenses la incidencia de la pobreza es bastante menor(inclusive respecto a los hogares conformados por nacionales), lo cual se explica tanto por unmenor número de dependientes, como también por un mayor número de miembros activos. Portanto, sería de esperar que en el eventual caso de una reunificación familiar, su situación seasemeje más bien a la del resto de las familias.
Una premisa que conviene dejar sentada desde el inicio es que ni la sociedad ni el área social delEstado costarricense estaban preparadas para afrontar todas las consecuencias de inmigración denacionales nicaragüenses. Dos fenómenos dan cuenta de este aserto:
- Una limitada capacidad para medir el impacto de la población migrante, pues la mayoría delas instituciones no llevaban registros de usuarios desglosados por nacionalidad; y
- La ausencia de políticas específicas de atención dirigidas a los inmigrantes. La preocupacióncentral ha sido medir los efectos económicos sobre las finanzas de las instituciones, pero noun abordaje integral del fenómeno.
Regulación de la situación laboral de los inmigrantes
El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) ha venido desplegando acciones en dosvertientes principales: la realización de diagnósticos sobre la presencia de trabajadores migrantesen actividades agrícolas estacionales, y la vigilancia o inspección de las condiciones de trabajo enque son contratados los trabajadores. Además, en la medida en que los nicaragüenses cuentancon mayor seguridad jurídica a través del proceso de amnistía han recurrido al Ministerio deTrabajo a denunciar violaciones en sus derechos laborales. Del total de consultas recibidas enoficinas centrales del Ministerio de Trabajo, alrededor de un 25 por ciento son de nicaragüensesy una quinta parte de ellas son sobre relaciones laborales. Este porcentaje aumentó durante losúltimos meses, lo cual se puede atribuir al régimen de excepción migratoria (Defensoría de losHabitantes, 2000: capítulo I, acápite G).
El Ministerio de Trabajo se enfrenta principalmente a limitaciones de recursos humanos y materialespara controlar los abusos por parte de los patrones hacia los trabajadores inmigrantes, puesalgunas de sus 27 oficinas de inspección ubicadas en todo el país carecen de recursos técnicos ytransporte para efectuar visitas a los centros de trabajo (loc. cit.).
Vale destacar que según la encuesta a inmigrantes realizada como parte de este estudio (anexo 2),un 24 por ciento de los entrevistados dijo haber recibido trato diferente a los costarricenses alsolicitar trabajo, y un 29,7 por ciento en términos de percibir un salario inferior que loscostarricenses.
En el campo de las contrataciones temporales de trabajadores inmigrantes para cosechas agrícolasen el Ministerio se han elaborado diagnósticos sobre la demanda de fuerza de trabajo y sobre elcumplimiento de los derechos laborales. En uno de los diagnósticos se encontró que para lascosechas 1999-2000 existía una demanda de 5.000 trabajadores en tres actividades, con unaparticipación del 51 por ciento de extranjeros en la caña, un 32 por ciento en el melón y un 17 porciento en los cítricos (MTSS, 1999: 3). En la zafra de la caña el Ministerio dio seguimiento alcumplimiento de la afiliación al Seguro Social, encontrándose una subdeclaración de salarios dealrededor del 50 por ciento (MTSS, 2000b: 7). Los porcentajes de afiliación al Seguro Social enalgunas empresas cañeras son relativamente altos, un 76 por ciento de los trabajadores, mientrasque en otras es muy bajo, un 12 por ciento (MTSS, 2000a: 13).
Las acciones de vigilancia y control del cumplimiento de los derechos laborales de los trabajadoresinmigrantes se topan con limitaciones de recursos, como se indicó, y con dificultades para articulary dar seguimiento a un plan de acción entre las instituciones involucradas, a saber, el Ministeriode Trabajo(MTSS), Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Instituto Nacional de Seguros(INS) y la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME). Los esfuerzos de coordinaciónno han dado los resultados esperados (MTSS, 2000b: 10).
Al respecto la Defensoría de los Habitantes ha planteado que el Ministerio de Trabajo requiere deforma urgente establecer mecanismos de seguimiento sobre las recomendaciones que surgen desus propios estudios (Defensoría de los Habitantes, op. cit.). Igualmente ha planteado que, que"... el tema de las condiciones laborales de las personas migrantes resulta incompleto y restringidoa un trabajo de fiscalización si no se atiende a la necesidad de establecer una política nacional detrabajo y empleo que cubra a todos los habitantes del país y que tenga como componente especialel tema de los trabajadores migrantes. Se trata de una tarea que se encuentra pendiente y haciaella habrá de enrumbar esfuerzos el Ministerio del ramo" (loc. cit.).
Sector salud
Los sistemas de información de las instituciones del sector salud hasta el momento han sidoinadecuados para estimar el impacto del fenómeno migratorio, pues no se llevan registrosdesglosados por nacionalidad. De ahí que se han utilizado estimaciones indirectas para medir elimpacto de la demanda de servicios de los inmigrantes sobre los servicios de salud. En el sistemahospitalario sólo se registraba el lugar de residencia del paciente, no la nacionalidad, y no es sinohasta marzo del año 2000 cuando se comenzó a registrar de forma directa este dato mediante unamodificación en la boleta de egresos de pacientes hospitalarios, donde se incluyó el dato denacionalidad.
Por su parte, la Encuesta de Hogares del año 2000 muestra que el 57,2 por ciento de los inmigrantesnicaragüenses captados por ella se encuentran asegurados, ya sea de forma directa o comoasegurados familiares. Pisoni (2000), utilizando la Encuesta de Hogares de 1999 obtiene unresultado global similar (54%), así como algunos resultados adicionales importantes. Señala eseautor que entre los nicaragüenses ocupados en las empresas del sector moderno agrícola y noagrícola la cobertura en materia de seguridad social, resulta similar a la de la población costarricense(83%). De esta forma, quienes no están cubiertos por la seguridad social forman parte de losgrupos más vulnerables de los inmigrantes nicaragüenses. Ocho de cada diez no asegurados sereclutan entre niños menores de 12 años; la población económicamente inactiva -en su mayoríamujeres-; los desocupados y los ocupados en los sectores más rezagados y de más bajos ingresos:el sector informal no agrícola, el sector tradicional agrícola y el servicio doméstico. Para loscostarricenses que por encontrarse en situación de pobreza están en la imposibilidad económicade pagar las cotizaciones al seguro de salud, se les brinda protección a través del seguro porcuenta del Estado. Sin embargo, la situación irregular de algunos inmigrantes impide que percibanese beneficio. Además, debe recordarse que la Encuesta de Hogares no capta los migrantesestacionales, los cuales también se ven afectados por el no aseguramiento.
Ahora bien, no obstante la falta de aseguramiento de algunos inmigrantes, dos aspectos sonclaves para comprender su situación. En primer lugar, que todos los habitantes del país, sinimportar su nacionalidad, tienen derecho y se benefician de los servicios de atención primaria dela salud. En segundo lugar, que en los servicios de emergencias, los no asegurados reciben atenciónde consulta externa y hospitalización. En este último caso, la principal diferencia entre losasegurados y los no asegurados radica en la prestación económica que perciben los primeros (osea, el pago de la incapacidad por parte de la institución aseguradora). En lo referente al pago por los servicios médicos recibidos por parte de los no asegurados, es importante destacar que primeroreciben el servicio, y luego se determina lo referente a la forma como hará frente a la deuda.
Estas deudas por servicios médicos son asumidas directamente por las personas, especialmenteluego de la ruptura unilateral por parte de Nicaragua, a partir del año 1996, del Convenio BilateralMinisterio de Salud de Nicaragua Caja Costarricense de Seguro Social, el cual fue suscrito enabril de 1980 precisamente para regularizar las obligaciones concernientes al pago de la atenciónrecibida en Costa Rica por nicaragüenses no asegurados. Sobre este particular, la morosidad delInstituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) su último pago data de octubre de 1997 en lo que atañe a población asegurada, complica la prestación de servicios de salud a ese segmentode la población. De acuerdo con datos de la Gerencia Financiera de la CCSS, la deuda total deNicaragua con esa entidad, expresada en facturas impagas, asciende a los 60,8 millones de colones,de los cuales el 88,9 por ciento corresponde al INSS y el restante 11,1 por ciento al Ministerio deSalud de Nicaragua. No obstante, con independencia de una probable subestimación de la magnitudde esa deuda que mantiene Nicaragua con la seguridad social costarricense, en términos relativosla misma se ubica muy lejos del sobredimensionamiento o tono dramático con que se suele encarar,como lo refleja el hecho de que representa apenas un 0,22 por ciento de la deuda que tienen lospatronos del sector privado con la CCSS, y poco más de una quinta parte de lo que adeuda laprincipal firma morosa [34]. Resalta entonces la conveniencia de regularizar la situación legal de laspersonas inmigrantes para que, por ejemplo, su vínculo con la seguridad social pueda transcurriren condiciones de transparencia y mutuo beneficio para todas las partes involucradas.
En las consultas de atención ambulatoria es posible realizar estimaciones más directas mediantela "Encuesta de causas de consulta externa" en aquellos centros de atención donde se registra elpaís de nacimiento del paciente. De acuerdo a esta fuente el porcentaje de pacientes extranjerosque utilizan los servicios de consulta externa se incrementó de un 1,3 por ciento en 1992 a un 4,3por ciento en 1997 (CCSS, 1999a: 2). En los servicios de hospitalización se considera que un 5por ciento de los pacientes son extranjeros, y un 4 por ciento en los servicios de urgencias [35]. Deltotal de pacientes extranjeros atendidos un 97 por ciento son nicaragüenses. En el Hospital SanJuan de Dios se estima que los egresos de pacientes nicaragüenses aumentaron de un 1 por cientoen el año 1993 a un 4,2 por ciento en 1999 (Morales, 1999: 63).
El costo estimado de la atención de pacientes extranjeros representó un 4,4 por ciento del gastototal del Seguro en Salud (CCSS, 1999a: 4). La estimación de los costos de atención a pacientesextranjeros fue realizada por la Dirección Actuarial y de Planificación Económica de la CCSS conbase en los costos promedio de consulta y de estancia institucionales para los años 1997 y 1998.Así mismo para la estimación del costo total de los egresos hospitalarios se tomó como base laestancia promedio institucional de 1997, la cual fue de 5,73 (CCSS, 1999b).
Las estadísticas sobre asegurados no se llevan por nacionalidad, con lo cual no se puede saber sila amnistía migratoria permitió a un mayor número de nicaragüenses tener acceso formal al SeguroSocial.
Por otro lado, es oportuno señalar que la operación de redes de solidaridad entre la poblacióninmigrante ha conducido a idear y emplear mecanismos informales de acceso a los servicios desalud, como el préstamo del carné de una persona asegurada a otra que no lo está.
Recuadro 3. Recommendations from the ombudsman´s office on inmmigrants´access
To health-care services.
Es preciso al menos establecer:
- Un mecanismo de registro común para todos los centros hospitalarios a efecto de obtenerdatos comparables que apoyen la definición de políticas de salud pertinentes.
- Promover campañas para el cumplimiento de la cotización obrero-patronal.
- Disminuir la saturación de los servicios de emergencias, garantizándole la atención a estapoblación en las clínicas y centros de atención diurnos, a pesar de su condición deindocumentados o migratoriamente irregular.
- Desarrollar campañas de planificación familiar orientadas hacia este segmento de población,así como de paternidad y maternidad responsable.
- Según la percepción de algunos médicos que atienden población migrante, el perfilepidemiológico de este segmento de población está orientado hacia las enfermedadescaracterísticas de la población costarricense en los años 60 (diarreas, parásitos, virales, etc).De acreditarse oficialmente esta premisa, las políticas de saneamiento ambiental y de saludpreventiva deberían fortalecerse de manera importante, para reducir los casos de atenciónintrahospitalaria. Lamentablemente los EBAIS que serían los equipos llamados a brindar laatención preventiva no han alcanzado eficiencia en este campo.
- Ante el aumento en la tasa de natalidad de esta población, debe preverse a corto plazo unaumento en la demanda de los servicios de pediatría.
- Es necesario implementar un programa preventivo de mejoramiento de controles y reducciónde los accidentes laborales, ya que esta es la causa de consulta más frecuente de la poblaciónmasculina migrante. Esta actividad deberá coordinarse tanto con autoridades del InstitutoNacional de Seguros como de la Comisión Nacional de Salud Ocupacional.
Hasta el momento ha predominado en el sector salud un enfoque administrativista y economicista:estimar el efecto de los inmigrantes sobre el gasto en salud. No existe una política integral desalud orientada a atender la problemática específica de los nicaragüenses, en particular en el nivelprimario de atención. Esta es una ausencia muy preocupante, si se considera que, por una parte,la población infantil nicaragüense o de origen nicaragüense (nacidos en Costa Rica de padresinmigrantes) es creciente, y que son potenciales demandantes/receptores de servicios de salud entodo nivel (vacunación, pediatría, alimentación complementaria, etc.). Y que, por otra parte, elperfil de morbilidad de la población nicaragüense se asocia en los hombres con patologías resultantesdel desempeño laboral y en las mujeres con el área de salud reproductiva (Defensoría de losHabitantes, 2000). Si se desarrollan programas de salud preventiva y salud reproductiva queatiendan las especificidades de la población nicaragüense y se mejora la afiliación al SeguroSocial, es probable que se puedan reducir la sobrecarga que representa la población inmigrantesobre los servicios de emergencia y hospitalización (ver recuadro 3) [36].
Sector educación
Las estadísticas educativas a nivel nacional no permiten valorar el impacto de la migración sobreel sistema educativo, pues si bien precisan la nacionalidad de las personas inscritas en el sistemaeducativo, ignoran la de sus padres. El porcentaje de estudiantes nicaragüenses en la educaciónregular, según cifras del Departamento de Estadística del Ministerio de Educación Pública (MEP),es un 2,8 por ciento del total de la matrícula en el año 1999, es decir, tres veces más que el 0,7 porciento que se registró en 1992 (Morales, 1999: 69). Ahora bien, debe considerarse que el creciente número de niñas y niños que han nacido en Costa Rica y cuya madre es nicaragüense (o extranjera,en general) se registran como costarricenses.
Siendo la inmigración masiva de nicaragüenses hacia Costa Rica un fenómeno típico del últimodecenio, es prematuro intentar un análisis de éste en que se consideren distintas generaciones(padres e hijos, al menos). Sin embargo, la existencia de procesos de asentamiento definitivo/reunificación familiar y de un importante contingente de hogares "interculturales" descritos en elacápite 1.4.f, es suficiente para subrayar la necesidad de revisar las estrategias educativas empleadasen la atención de niñas, niños y adolescentes cuya socialización acontece en Costa Rica pero quetienen una raigambre familiar y cultural de origen nicaragüense.
Ahora bien, no obstante el reducido porcentaje que representan los estudiantes nicaragüensesdentro del total, los resultados cambian significativamente si se consideran de manera independientelas zonas de mayor residencia de inmigrantes. En un análisis cualitativo realizado como parte del"Programa de mejoramiento de la calidad de vida e inserción de inmigrantes en Costa Rica",preparado por la OIM (1999a), se llega a las siguientes conclusiones sobre el impacto de lamigración en la educación regular:
- Sobrepoblación escolar en los lugares con una alta concentración de inmigrantes lo cual agudizalas insuficiencias de infraestructura, equipos y material didáctico.
- Problemas de extraedad en los inmigrantes y un nivel de conocimientos más bajo, lo cualdificulta el manejo docente de "grupos fracturados desde un punto de vista técnico, psicológicoy social".
- Dificultades técnicas para atender en un mismo grupo estudiantes con necesidades pedagógicasdiferentes.
- Actitudes de intolerancia y manejo de estereotipos entre los alumnos por su nacionalidad, locual genera baja autoestima entre los niños inmigrantes.
Atendiendo a esta problemática la OIM, en conjunto con el Ministerio de Educación Pública, estádesarrollando un proyecto dirigido a ampliar la capacidad del sistema educativo costarricense encomunidades que, como consecuencia del Huracán Mitch, aumentaron significativamente supoblación de inmigrantes nicaragüenses por lo que enfrentan una mayor demanda de educaciónprimaria. El programa cuenta con los auspicios de la Agencia para el Desarrollo Internacional delos Estados Unidos de América (USAID) mediante una donación por US$ 5 millones, e incorporados componentes:
- Infraestructura: destinada a la construcción y equipamiento de 210 aulas, reparación de 47aulas y construcción de 45 baterías sanitarias en escuelas con una matrícula significativa deinmigrantes y una sobrepoblación estudiantil.
- Educación: orientado a la capacitación de 1.850 administradores y docentes de educaciónprimaria y de educación de adultos, así como a la dotación de material didáctico para 15.000 estudiantes de las escuelas seleccionadas. Este componente tiene como objetivo contribuir ala solución de los mayores problemas que enfrentan los estudiantes inmigrantes para ingresary permanecer con éxito en el sistema educativo nacional.
Programas de bienestar social
Los programas financiados con recursos de FODESAF por ley sólo cubren a la poblacióncostarricense de bajos ingresos, según el artículo 2 de la ley No. 5662 de Desarrollo Social yAsignaciones Familiares. En el caso de los programas desarrollados por el Instituto Mixto deAyuda Social (IMAS), alrededor de un 68 por ciento de los recursos se financian con recursos delFODESAF y un 32 por ciento con recursos propios de la Institución. La ley del IMAS definecomo beneficiarios de la institución a la población en condiciones de pobreza residente en el país,sin especificar nacionalidad. De esta manera la institución puede atender a inmigrantes debidamentedocumentados con recursos propios.
El bono escolar es un subsidio económico que se otorga, por una única vez durante el año, aestudiantes pobres seleccionados en los propios centros educativos para ayudar a su familia aenfrentar los gastos de compra de uniformes, calzado y útiles escolares. Este bono, si bien sefinancia con recursos de FODESAF, debido al rango superior a la ley de la Convención Internacionalde Derechos del Niño sí cubre a niños inmigrantes. En 1999 se otorgó el bono a más de 90 milestudiantes, con un monto per cápita de aproximadamente 25 dólares. Se calcula que un 10 porciento de los bonos entregados en ese año fueron otorgados a niños nicaragüenses, segúnestimaciones del DANEA (Morales, 1999; p.75).
El programa de becas del Ministerio de Educación, manejado por el Fondo Nacional de Becas,no otorga beneficios a estudiantes extranjeros pues su ley constitutiva (Ley 7658 del 27 de febrerode 1997) establece que sus beneficiarios serán costarricenses (ibid.; p. 75). Al respecto, la Defensoríade los Habitantes ha recibido denuncias de escolares extranjeros, por lo cual interpuso un recursode inconstitucionalidad en contra de tal disposición (Defensoría de los Habitantes, 2000). Elnúmero de beneficiarios de becas es mucho menor al del bono educativo. A julio del año 2000,estaban vigentes 19.354 becas. Este programa implica una transferencia mensual de recursos decerca de 9 dólares por estudiante de escuelas primarias y de 15 dólares por estudiante en el casode los beneficiarios del nivel secundario.
Vivienda
Según estimaciones del Ministerio de Vivienda un 42 por ciento de los residentes en precariosen Costa Rica son extranjeros y de estos la mayoría son nicaragüenses (Cuadro 13). Dichoporcentaje representa en números absolutos 69.971 personas y 13.995 familias. Estas cifras seestiman mediante muestreos y no existe manera de confirmar la validez de la metodologíaempleada, pues únicamente entregan datos agregados por provincia y no desglosados por precario.
Cuadro 13. Costa Rica: número de familias extranjeras viviendo en precarios, por provincia, 1999
(cifras absolutas y por ciento)
*****
Fuente: Ministerio de Vivienda, Dirección de Vivienda. Tomado de: PNUD, 2000: 190.
En estudios más específicos por asentamiento se obtienen resultados diferentes, pues se estimaque en los precarios nuevos el porcentaje de inmigrantes es alrededor de un 50 por ciento, peroen precarios más antiguos es considerablemente menor (Morales, 1999:79). Según una encuestarealizada por FLACSO en 1997 el porcentaje de inmigrantes nicaragüenses es un 47 por cientoen La Carpio, un 15 por ciento en Barrios del Sur y un 8 por ciento en Rincón Grande de Pavas.En total se trataría de 14.500 nicaragüenses residiendo en estos tres asentamientos (Cardona,2000: 50).
En la legislación del sector vivienda no existen limitaciones de tipo legal que impidan a losinmigrantes el acceso a los programas de vivienda. El artículo 6 del Reglamento de Operacionesdel Sistema Nacional de la Vivienda establece que "... además de los nacionales podrán serbeneficiarios del FOSUVI los extranjeros cuyo estado migratorio y circunstancias familiares ylaborales demuestren perspectivas razonables de residir en forma legal y permanente en el paíscontando con sus respectivas fuentes de ingresos" (citado en: Defensoría de los Habitantes, 2000).
Sin embargo, no existe una política pública definida en los programas de vivienda popular queincorpore a la población inmigrante, tal y como reconoce el Ministerio de Vivienda (Idem). Durante13 años de existencia del Banco Hipotecario de la Vivienda se ha aprobado un total de 1.736subsidios a familias cuya jefatura corresponde a alguien de origen extranjero (Idem). Se presumeque buena parte de estos casos refieren a hogares mixtos y, por consiguiente, representativos deredes de intercambio y relacionamiento sociocultural entre nacionales de ambos países.
En términos generales podría señalarse que la formación de asentamientos precarios donde seconcentran los inmigrantes genera procesos de exclusión social por nacionalidad.
Impacto cultural
El impacto cultural del fenómeno migratorio en sentido profundo es un aspecto que requiere deuna evaluación de mediano y largo plazos. Sin embargo, hay ya claros indicios que apuntan a la conformación de una cultura "tico-nica" o "costarricense-nicaragüense" en algunos núcleosfamiliares. Al respecto, los datos de la Encuesta de Hogares del año 2000 mostrados previamenteindican que en casi un 5 por ciento de los hogares en el territorio nacional conviven nicaragüensesy costarricenses, por lo que pueden calificarse de "interculturales".
Por otro lado, conviene señalar que la población migrante que procede de Nicaragua ha venidoabriendo espacios para preservar sus costumbres y tradiciones en las distintas zonas del paísdonde se encuentran instalados (la celebración de la gritería el 8 de diciembre, es un emblemáticoejemplo), incluyendo la presencia en medios de comunicación social con programas como La VozNica, la Revista Noticiosa Nicaragüense, y Nicaragua y Usted. En el ámbito deportivo, numerososnicaragüenses participan en los torneos de béisbol local y en competencias boxísticas. Unatradicional discoteca capitalina (Zadidas) organiza los domingos actividades especiales para lapoblación nicaragüense incluyendo, por ejemplo, la proyección de partidos del campeonato debéisbol de esa nación.
La encuesta a inmigrantes realizada como parte de este estudio (anexo 2) refleja aspectosimportantes. Entre las tradiciones y costumbres que más les gustaría conservar a los inmigrantesse encuentran las comidas (38,9 por ciento de los que dieron respuesta) y la celebración de laPurísima (34,8 por ciento de los que respondieron). El 76,4 por ciento de los entrevistados dijoque se respetan sus costumbres, mientras que la burla fue el principal argumento señalado por losque dicen que no se respetan.
Impacto social de la migración en Nicaragua
Los impactos de la emigración son múltiples. En el caso de Nicaragua, se observa que ha operadocomo una "válvula de escape" para una fuerza de trabajo excedente en el marco de una situacióngeneralizada de pobreza, pero que en el largo plazo puede representar pérdidas en términos decapital humano. Por otra parte se tienen las remesas, que además del impacto económico señaladoen el capítulo anterior, permiten el mejoramiento de las condiciones de vida de los familiares quese quedan en Nicaragua. El más reciente estudio de FLACSO relacionado con la migración deNicaragua señala que: i) la transferencia mensual promedio se ubica en el orden de los US$ 68,3,lo que equivale a la tercera parte del salario promedio en Nicaragua, y al 73 por ciento del salariomínimo casi iguala al sueldo promedio de un maestro de primaria, que ronda los $65 ; y ii) quelas transferencias recibidas evitan que un 70 por ciento de los entrevistados en Nicaragua caiganen la pobreza extrema, y al 30 por ciento restante lo salva de la pobreza [37]. Como reflejan diversosestudios ya señalados, tales remesas se destinan principalmente a gastos cotidianos y difícilmentese acompañarán de procesos de ahorro e inversión más amplios.
Las ventajas de la emigración para las familias se ubican justamente en la mejor capacidad parasostener al núcleo familiar colocándolo en mejores condiciones en relación a antes de la emigración,disminuyendo la tendencia al empobrecimiento y ubicándolos al menos en condiciones similaresa sus vecinos. Esta tendencia se mantiene tanto en las familias de emigrantes masculinos comofemeninos. Las familias que dicen vivir mejor después de la migración y mejor que su comunidadsuelen tener de 3-5 años de experiencia migratoria, más de un integrante del núcleo familiaremigrante y/o disminución del núcleo familiar local debido a su traslado junto a la emigrante [38].Los hallazgos parecen indicar que las mujeres suelen tener una mayor tendencia "al ahorro", asociado con la mayor responsabilidad otorgada socialmente a ellas de asumir la administracióny sostenimiento de sus núcleos familiares y por los de sus propias necesidades emocionales dereunir nuevamente a su familia. [39]
No obstante ese impacto positivo en términos de la satisfacción de necesidades materiales, lamigración tiene fuerte costo social dado por la desintegración familiar. Como señalan Cranshawy Morales (1998), la migración como estrategia para sobrevivir tiende a generar una recomposiciónen los núcleos familiares tanto en los patrones de relación intrafamiliar como en la asignación delos roles y en la distribución de las responsabilidades o tareas entre los miembros de los mismos.Hay impactos visibles que se verifican en el caso de las transferencias de poder, "tutores porencargo", o cuando se da la fusión de varios hogares de parientes cercanos, "familias extensas";pero también existen los impactos silenciosos, que consisten en problemas de carácter sicosocial.
En términos generales, cuando se opta por la salida de algún miembro en la familia, se decide cualde ellos se insertará mejor en el mercado de trabajo. En el caso donde no hay hijos que se encuentrenen edad productiva, generalmente se verifica la salida de los jefes o jefas de familia. Cuando elhombre es el jefe de familia que emigra, las mujeres asumen el rol y se incorporan a otras actividadeseconómicas (subempleos principalmente) para aumentar su contribución al núcleo familiar.Frecuentemente los vínculos del hombre con su familia no se mantienen, las remesas son esporádicasy finalmente el que emigra construye a mediano plazo otra familia en el país de destino.
Cuando las mujeres deciden emigrar por cuenta propia, tienden a apoyar la migración de otrosmiembros de su familia, con el objetivo de reunificarlos. Sin embargo, cuando no logran llevarsea sus familiares, mantienen por muchos años y a distancia ser el principal referente afectivo desus hijos e hijas. Paulatinamente el papel de la jefa de hogar pasa a manos de las hijas mayoresentre 17 y 19 años, en lo que respecta al cuido de los menores, no obstante, la parte administrativaqueda bajo la responsabilidad del padre cuando él aún está al frente de la familia. Cuando la figurapaterna es inexistente, la administración del hogar queda en manos de la tía o la abuela. En esteúltimo escenario surgen fricciones dado que las hijas se enfrentan a una situación ambigua, ya queasumen responsabilidades de madres, pero sin autoridad absoluta para administrar los pocosrecursos que poseen.
Una vez, que las madres deciden regresar definitivamente, surge otra crisis en la familia, puestoque las hijas que han estado a cargo de las responsabilidades del hogar difícilmente se adaptan ala tutela de la madre y los hijos menores sufren puesto que las reglas del juego establecidas porsus hermanas mayores son generalmente más flexibles que las de la madre. Sin embargo, cuandoel retorno es temporal se continúa con la misma estructura definida inicialmente por los adultosque asumen la responsabilidad de la tutela.
Cranshaw (CIEG, 2001) señala que particularmente los niños, niñas y adolescentes resientensobre todo la ruptura del hogar y la pérdida del principal referente afectivo identificado por ellosy ellas. Los hogares con jefatura masculina emigrante presentan menores efectos en relación a losde jefatura femenina. De igual forma, las mujeres emigrantes asumen más explícitamente que loshombres los efectos socioemocionales de la emigración en sus vidas. En tal sentido, este hallazgocoincide con los juegos tradicionales de roles "asignados" a hombres y mujeres.
Las familias reconocen en las mujeres mayor responsabilidad, estabilidad y seguridad del envío.Proporcional al salario, el monto del envío es mayor en las mujeres que en los hombres, en ellointerviene de alguna manera no sólo "la responsabilidad" socialmente aprendida sino también "lasventajas comparativas" de las mujeres emigrantes. A iguales ingresos, las mujeres envían másdinero que sus pares, no obstante, la ruptura del núcleo genera problemas afectivos y emocionalesen los hijos que quedan atrás, registrándose lamentablemente casos de abusos sicológicos yfísicos, incluyendo violaciones, por parte de personas próximas a ellos (CIEG, 2001). Entresituaciones críticas identificadas se verifica inclusive la desintegración total del núcleo, puestoque se distribuyen los hijos varones aparte de las mujeres.
Sin embargo, pese a la mayor participación femenina en los procesos migratorios tantonuméricamente, como en el rol que desempeñan en la cadena migratoria, puede asegurarse que ladivisión del trabajo dentro del hogar y el juego de roles "lo masculino y lo femenino" previo a lamigración y post-migración sufren muy poca variación.
A la hora de establecer el balance, hay finalmente dos aspectos más que tomar en cuenta. Por unaparte, el impacto negativo por la dependencia y el consumismo que generan las remesas (CEPAL,1999). Por otra, debe tenerse presente que el flujo de ingresos es inestable y que a mayor nivel deasentamiento (que incluye fenómenos como la reunificación familiar, por ejemplo) en el país dedestino o receptor su cuantía tiende a reducirse.
Consideraciones finales
La interpretación y análisis de los efectos de las migraciones en los países de origen y de destinoestá atravesado por la controversia. Desde una perspectiva que pone acento en las preocupacionespor el desarrollo de ambas naciones, conviene resaltar varios aspectos.
En primer lugar, que ni la sociedad ni el Estado costarricense a pesar de haber impulsado éstetres regímenes de excepción migratoria a lo largo de los noventa estaban suficientementepreparados para recibir una inmigración de carácter masivo y ofrecer respuestas oportunas en elámbito de infraestructura y servicios sociales. La dimensión de las insuficiencias y saturación dedemandas es particularmente válido cuando se consideran los ámbitos regionales y locales dondese asienta la población inmigrante. De alguna manera, ello genera en la población costarricenseuna sensación de desborde, marco propicio para que las percepciones sociales se alejen deconstataciones técnicas, como las realizadas en este y otros estudios, y se alimenten más bien deprejuicios en torno, por ejemplo, a la magnitud y alcances de la demanda por servicios sociales dela población inmigrante.
Diferentes encuestas de opinión elaboradas en el país dan cuenta de esa sensación de loscostarricenses, entre las que destaca la primera encuesta de opinión del año 2001 realizada por laempresa UNIMER (16-24 de enero 2001), en la cual "permitir la inmigración" aparece como elsegundo error más importante de la Administración Rodríguez (con un 17,2 por ciento de lasmenciones de error), después de "querer privatizar el ICE", principal error con un 21 por cientode las menciones. En este último caso llama la atención que la referencia a la inmigración superaen el porcentaje de menciones al "alto costo de la vida" (14,4%), tema que generalmente ocupael primer lugar.
Otro ejemplo lo ofrecen la lectura del impacto social de la migración por parte de los sectoresempresariales en Costa Rica detectados en las entrevistas realizadas como parte de este estudio(anexo 3), que señalan un fuerte impacto negativo sobre los servicios sociales.
Lo que sí parece estar meridianamente claro es que las migraciones son un factor de la mayorimportancia en la dinámica poblacional y en la realidad social de ambos países, y cuyos impactosse mueven en un claroscuro o mejor aún en un frágil equilibrio entre aspectos positivos y negativos.
Así, por ejemplo, en Nicaragua se reconoce el aporte de las remesas de los migrantes en lasatisfacción de las necesidades básicas materiales de múltiples hogares, aunque como contrapartese tengan los problemas de desintegración familiar que genera la migración. En el lado costarricensecomo país de destino, se torna evidente que hay una necesidad de fuerza de trabajo suplementariay que la regularización del status jurídico de las personas migrantes constituye un elemento desostenibilidad de varias actividades económicas así como del sistema de seguridad social; aunquesurgen nuevos retos para el Estado y la sociedad en virtud de una rápida expansión de demandassociales por atender, así como respecto al fortalecimiento de los mecanismos de cohesión ointegración social.
El papel de los gobiernos, la sociedad civil y la cooperación internacional.
Panorama global
A nivel general, las Cumbres de Presidentes Centroamericanos y los acuerdos de Tuxtla hanfijado un marco de referencia para el abordaje de políticas migratorias desde un enfoque dedesarrollo humano.
En el caso de las Cumbres de Presidentes, desde la II Reunión de Presidentes Centroamericanosde 1987 y en el Acuerdo de Paz de Esquipulas II, aparece la preocupación por la protección yasistencia a los refugiados y desplazados y la necesidad de gestionar el apoyo de la comunidadinternacional. Posteriormente, los presidentes han discutido el tema de la repatriación y reinserciónde las poblaciones desarraigadas, ambos presentes en la mayoría de las cumbres presidencialeshasta mediados del decenio de los noventa.
A comienzos de los años noventa aparece también la preocupación por la necesidad de "regulary ordenar los flujos migratorios en, hacia y desde el área, dentro de la más estricta observancia delos Derechos Humanos" [40]. También se instruye a las autoridades de cada país a fin de que inicienacciones para armonizar la legislación migratoria, establecer un formato común para pasaportesy documentos de control migratorio, diseñar un proyecto centroamericano de informática para elcontrol migratorio y simplificar los trámites para facilitar la movilidad de las personas y el comerciointrazonal de mercancías. Acorde con los cambios en la región, durante las últimas reuniones latemática migratoria se ha centrado en los movimientos intrarregionales y en el tratamientohumanitario de los emigrantes que residen en los Estados Unidos. No obstante, se evidencia undesfase entre los acuerdos presidenciales y su ejecución por parte de los países y las instanciasregionales.
En medio del ascenso de la temática migratoria, se produce el acuerdo conocido como Tuxtla II,que fue suscrito en febrero de 1996 por los Presidentes de México y Centroamérica (incluyendoa Belice y Panamá). En él se reconoce la importancia de atender las cuestiones migratorias y lacoordinación de acciones en el marco de los procesos del desarrollo económico y social de lospaíses. En marzo de 1996 se realizó en Puebla, México, la "Primera Conferencia Regional sobreMigración", razón por la cual se le suele llamar también "Proceso Puebla". Desde entonces, laConferencia Regional sobre Migración se reúne anualmente a nivel de Viceministros. En ella sedialoga sobre diversos temas relativos a la migración en la región y se produce un comunicadoconjunto como resultado de dicho intercambio de ideas y experiencias.
En la Conferencia de marzo de 1996, los representantes de los Gobiernos de los países supracitados,a los que se sumaron también los de Estados Unidos y Canadá, establecieron la necesidad decontinuar el diálogo constructivo respecto a la temática migratoria, así como fortalecer lacooperación regional en el tratamiento y administración de los fenómenos de movilidad territorialde la población. Posteriormente, en marzo de 1997, la Conferencia adoptó un Plan de Acción ydecidió constituir el Grupo Regional de Consulta sobre Migración, como instancia técnica y operativa de la Conferencia, con el fin de avanzar en la instrumentación de las acciones previstasen el plan. Los temas contenidos en el mismo se refieren a las políticas migratorias, las vinculacionesentre desarrollo y migración, el tráfico de migrantes, la cooperación internacional para el retornode emigrantes extrarregionales, los derechos humanos de los migrantes y la cooperación técnica.Su importancia y vigencia radica en el hecho de que es resultado del diálogo multilateral sobre lostemas migratorios en el que participan los países de origen, tránsito y destino de la migraciónregional.
Las migraciones constituyen un proceso social cuya dinámica desborda las fronteras de las políticaspúblicas, pero que a la vez, y de manera inexorable, se ve condicionado por las orientaciones yregulaciones que establecen los Gobiernos. Desde el punto de vista de legislación que cubre lamateria migratoria en los países centroamericanos, ésta se limita a establecer categorías de admisión,requerimientos y procedimientos para entrar o permanecer en cada país y delega la administraciónde esas políticas en las Direcciones Nacionales de Migración. No obstante, han habido avances,aunque precarios, tanto en relación con la circulación de personas, como con el desarrollo deinstancias regionales sobre la cuestión migratoria. Por ejemplo, el acuerdo establecido entreGuatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua en el documento CA4, marcó un claro avance,pues permitió el traslado de sus ciudadanos entre esos países sin visa y en forma gratuita. Sinembargo, en enero de 1999, con el propósito de controlar el tránsito de indocumentados hacia lospaíses del norte, la República de Guatemala impuso restricciones a la aplicación del CA4 para losciudadanos salvadoreños, que incluyen la reducción del período de permanencia y de losdepartamentos de Guatemala donde pueden trasladarse (Proyecto Estado de la Nación, 1999b,p. 380).
Las políticas nacionales sobre migración
En el caso específico de Costa Rica y Nicaragua, la primera constatación que puede hacerse esque ninguno de los dos países ha fijado una política explícita en torno a los flujos de poblaciónnicaragüense hacia Costa Rica. Las orientaciones y acciones de política son de corte coyuntural.
En lo que atañe a asuntos migratorios en Nicaragua, son cuatro las instituciones estatales a lasque se atribuyen competencias: el Ministerio del Trabajo, el Ministerio de Relaciones Exteriores,el Ministerio de Gobernación y el Instituto Nicaragüense del Seguro Social, correspondiendo alMinisterio de Gobernación la rectoría sobre el tema. En la práctica, las políticas públicas enmateria migratoria son inexistentes en Nicaragua. Prueba de ello es que La Política Social [41] deNicaragua no aborda el tema directamente; aunque sí se consideran acciones que podrían contribuira la reducción de las causas del fenómeno migratorio, como por ejemplo cuando se hace referenciaa la necesidad de promover, fortalecer y proteger la institución familiar, en todas sus dimensionesa través de programas, planes y proyectos que permitan el desarrollo integral de todos sus miembros.También, reconoce que el Gobierno deberá facilitar las condiciones para que el sector privadogenere empleo productivo y permanente así como la elaboración de una política de viviendadirigida a mejorar las condiciones de vida de los habitantes y una mejor distribución de los mismosen las zonas poblacionales.
La Política de Población (Secretaría de Acción Social, 1997), asume explícitamente que losnicaragüenses consideran a Costa Rica como uno de los países más atractivos y que el flujo de trabajadores agrícolas temporales en búsqueda de fuentes de trabajo se lleva a cabo sin contarcon una protección legal que garantice su estabilidad en el país receptor. Sin embargo, entre losobjetivos de la misma se plantea únicamente la necesidad de reducir la presión migratoria sobre elárea de la frontera agrícola y otras áreas ambientalmente vulnerables dentro del país. Por otrolado entre los lineamientos generales se plantea la orientación de los flujos migratorios haciazonas del país con potencialidades de desarrollo agrícola, pesquero, forestal, minero y turístico,a fin de reducir la presión migratoria en las áreas anteriormente mencionadas.
Dado que la migración aparece como un fenómeno intrínsecamente asociado a temas tales comola superación de la pobreza, la generación de empleos, el desarrollo del agro, control de ladelincuencia e inclusive el tráfico ilegal de personas, el Gobierno de Nicaragua avanzasignificativamente en la programación de acciones para lograr cambios sustantivos en los nivelesde pobreza extrema existentes a través de la Estrategia de Reducción de la Pobreza elaborada afinales del año 2000 (Gobierno de Nicaragua, 2000), por ende, se aborda el tema de la migracióny de la necesidad de que las zonas más empobrecidas sean zonas consideradas como prioritariasen cuanto a asistencia gubernamental e inversiones públicas de cara a la reactivación productiva.
En este contexto se aborda la problemática de un elevado crecimiento de la población rural, locual significa que un alto porcentaje de la población, en especial la juventud no puede ser absorbidaen los mercados laborales rurales. La migración ruralurbana y la migración a países extranjeros"ha sido uno de los mecanismos que han logrado reducir el subempleo, especialmente entre lospobres, y las remesas que envían los parientes desde el exterior contribuyen al ingreso familiar,pero raras veces son suficientes para superar el umbral de la pobreza. Al mismo tiempo, el avanceadicional de la frontera agrícola y la ocupación de áreas marginales bajarán la productividadpromedio y ocasionarán deterioro ecológico" (Gobierno de Nicaragua, 2000: 34). Para ello, sepretende dar alta prioridad a la vinculación de la dinámica demográfica con el desarrollo económico.En el proceso de consulta de dicha estrategia se destacó la necesidad de establecer una agendaque apunte a la generación de programas focalizados y temporales diseñados para responder avulnerabilidades específicas. Un punto básico de preocupación fueron los incentivos a familias ycomunidades para romper el círculo intergeneracional que reproduce la pobreza, así como temasrelacionados con la participación. También se mencionó el hecho que las intervenciones paraproteger a grupos vulnerables son acciones que apoyan las estrategias de educación y salud. Lasreformas al seguro social fueron mencionadas con la observación de que éstas son también accionesde política de protección social [42]. En su matriz de acciones de política se plantea la necesidad deanalizar los requerimientos de infraestructura social y productiva en los polos de atracción y deexpulsión migratorios. El período de ejecución se ha programado para el 2001, sin embargo aúnestá por definirse cual será la institución responsable por la ejecución de dicha acción. Actualmentela Secretaria de Acción Social de Nicaragua (SAS) está impulsando el Programa de Erradicaciónde la Pobreza Extrema en el marco de la Estrategia de Reducción de la Pobreza, en sesentamunicipios del país, nueve de los cuales son fronterizos. En este sentido se puede afirmar que seestán dando los primeros pasos para atender los municipios expulsores de mano de obra.
Adicionalmente, hasta muy recientemente se han adoptado medidas para lograr que aquellosciudadanos nicaragüenses que deciden emigrar a países vecinos puedan tener acceso a programasde capacitación promovidos por Nicaragua, no solo para tener la oportunidad de encontrar trabajosmás calificados, sino que su reinserción en el mercado laboral nicaragüense sea posible [43].
Por el lado costarricense el panorama no difiere radicalmente. No hay una política explícita (abierta,cerrada o selectiva) respecto al flujo de población inmigrante desde Nicaragua, ni tampoco uncuerpo de políticas y programas dirigidos a la integración social de la población migrante de máslargo alcance. Consecuentemente, las respuestas estatales en la materia tienden a ser instrumentales,cortoplacistas y poco articuladas (Dobrosky, 2000: 333). En este marco, se torna claro que laacogida a los inmigrantes nicaragüenses no obedece a una "suerte de altruismo solidario" [44], sinomás bien a necesidades coyunturales del aparato productivo costarricense.
En cuanto al marco jurídico-normativo en Costa Rica, y de conformidad con la Ley No. 7033, laDirección General de Migración y Extranjería y el Consejo Nacional de Migración, órganos delMinisterio de Gobernación y Policía, son las entidades competentes para la aplicación de lasdisposiciones de esa ley (ver recuadro 4).
En términos institucionales, el desarrollo más reciente en Costa Rica es la constitución de una ComisiónInterinstitucional ad hoc, creada por disposición del Presidente de la República con el fin de apoyar ydar continuidad a las gestiones realizadas por el Gobierno mediante la Amnistía Migratoria decretadapor el Gobierno. La coordinación de la mencionada Comisión le fue asignada a la Segunda Vicepresidentade la República, siendo su principal responsabilidad la elaboración de un nuevo proyecto de ley enmateria migratoria que fue elevado a conocimiento de la Asamblea Legislativa en octubre del 2000(bajo expediente No. 14269).
Otro hecho relevante en las políticas nacionales es la amnistía migratoria declarada por el gobiernode Costa Rica en 1998-99, a la cual se hará referencia más adelante.
Principales acontecimientos en las relaciones binacionales relacionados con la migración durante los años noventa
Como medida para frenar la migración ilegal y sin control, así como la prestación de servicioslaborales por parte de ciudadanos extranjeros, el Gobierno de Costa Rica y el Gobierno de laRepública de Nicaragua suscribieron el 6 de enero de 1993 el Convenio de Mano de Obra Migrante.A través de este Convenio se establecieron mecanismos para regular el ingreso y permanencia detrabajadores migrantes nicaragüenses que en calidad de no residentes se dedicaran temporalmentea labores agrícolas en territorio costarricense, principalmente de cosecha periódica, como lasrelativas al café y la caña de azúcar. El mecanismo para la contratación de mano de obranicaragüense por parte de empresarios costarricenses queda claramente definido así como elprocedimiento migratorio y las condiciones laborales.
Durante la IV Reunión Binacional Nicaragua-Costa Rica realizada en 1997, encabezada por losseñores Ministros de Relaciones Exteriores, y con la participación de delegaciones de los PoderesLegislativos y representantes de las comunidades fronterizas de ambos países, se deliberónuevamente sobre algunos puntos relativos al Convenio en 1993. Como resultado, el Gobiernode Nicaragua se comprometió a emitir un pasaporte especial en los Consulados de Nicaragua enCosta Rica para los trabajadores nicaragüenses, a fin de que estos puedan acceder a las tarjetas detrabajo estacional en los grupos ocupacionales ya definidos o en aquellos otros que determinarenlos Ministerios de Trabajo de ambos países de acuerdo a las necesidades del mercado de trabajo.
Recuadro 4. Costa Rica: funciones de la Dirección General de Migración y del Consejo Nacional de Migración
Dirección General de Migración
- Conceder las visas de ingreso previstas en las categorías de admisión que establecenesta ley y su reglamento, de acuerdo con los criterios de selección determinados por elConsejo.
- Otorgar prórroga de permanencia a los extranjeros que hubieren ingresado al país.
- Otorgar cambios de categoría a los extranjeros que hubieren ingresado con visa deradicados temporales o de no residentes.
- Regularizar la situación migratoria de los migrantes ilegales cuando así corresponda.
- Fiscalizar el ingreso y egreso internacional de personas.
- Proceder al rechazo de los extranjeros que intenten ingresar al país, en los casos quecorresponda, según la presente ley.
- Declarar ilegal el ingreso o permanencia de extranjeros cuando no pudieren probar susituación migratoria legal en el país.
- Declarar la pérdida de la condición de "residente permanente" o "radicado temporal",cuando así corresponda.
- Cancelar los permisos de permanencia de los extranjeros, en los casos señalados poresta ley y su reglamento.
- Ordenar la deportación de los extranjeros según las causales previstas en la presente ley.
- Otorgar visa de salida y de reingreso al extranjero, si correspondiere.
- Otorgar pasaporte o salvoconducto y visa de salida a los costarricenses que viajan alexterior.
- Otorgar, renovar y cancelar la cédula correspondiente a los extranjeros que residan en elpaís como residentes permanentes o radicados, siempre y cuando no exista voto demayoría absoluta de la totalidad de los miembros del Consejo en que se recomiende locontrario.
Este órgano se encuentra integrado por el Director General de Migración y Extranjería y por unrepresentante titular de cada uno de las siguientes entidades: Ministerio de RelacionesExteriores y Culto. Ministerio de Gobernación y Policía. Ministerio de Seguridad Pública.Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Ministerio de Justicia. Instituto Costarricense deTurismo. Sus principales funciones son:
- Asesorar al Ministro de Gobernación y Policía y a la Dirección General de Migración yExtranjería sobre la política migratoria que deban seguir, y proponerles los objetivos ymedidas necesarias para hacerla efectiva.
- Facilitar la puesta en práctica de la política migratoria aprobada por el Poder Ejecutivo, lomismo que coordinar las tareas que con ese fin cumplan los organismos participantes enla aplicación de dicha política.
- Fijar criterios de selección, especialmente los de carácter ocupacional, a fin de que seantenidos en cuenta por la Dirección General para la admisión de extranjeros según lascategorías de ingreso previstas en la ley.
- Conocer y recomendar respecto de las solicitudes de residencia o radicación.
- Proponer modificaciones a la legislación migratoria, a fin de mejorarla y adecuarla a lasnecesidades del país.
- Proponer y estudiar tratados bilaterales y multilaterales de Migración.
- Promover acuerdos operativos y de asistencia técnica con el Comité Intergubernamentalpara las Migraciones (actual Organización Internacional para las Migraciones -OIM-) uotros organismos internacionales especializados en migraciones.
- Fijar los requisitos que deben contener las solicitudes de residencia o de radicación.
Por su parte el Gobierno de Costa Rica acordó otorgar ese año tarjetas de trabajo estacional a losnicaragüenses que teniendo pasaporte especial u ordinario se encontraran en situación migratoriairregular en ese país. "A los nicaragüenses comprendidos en la situación descrita se les conminaráa regular su situación migratoria, a efectos de evitar su rechazo o deportación."
Cabe resaltar que estos trabajadores tenían que comprobar fehacientemente tener una relación detrabajo subordinado, en concordancia con los acuerdos firmados en el convenio de mano de obramigrante. Esta medida, según las autoridades de ambos países, se pondría en práctica a partir delprimero de noviembre del mismo año. En cuanto a los ciudadanos que se mantuviesen ilegalmentedentro del territorio, las autoridades costarricenses de hecho los expulsarían. Así mismo, comoparte del acuerdo, acogieron con beneplácito el proyecto de realización de un puesto común en elcontexto de una frontera yuxtapuesta en Peñas Blancas.
La amnistía migratoria en Costa Rica
A lo largo del pasado decenio, Costa Rica estableció tres regímenes de excepción migratoria.Dos en la Administración Calderón Fournier (1990 y 1994) y el tercero (diciembre de 1998) en laAdministración Rodríguez Echeverría. Este último conocido como la Amnistía comenzó aregir en febrero de 1999, con vigencia hasta el 31 de julio del mismo año (anexo 1). La medidabeneficiaba a los inmigrantes irregulares de Nicaragua, Belice, El Salvador, Guatemala, Hondurasy Panamá que hubiesen ingresado al país antes del 9 de noviembre de 1998, ofreciéndoles laposibilidad de obtener el status de residente permanente con una vigencia de un año y renovablepor períodos similares.
La medida se adoptó como resultado del compromiso asumido por el Gobierno de Costa Rica enla reunión de Presidentes realizada en El Salvador en noviembre de 1998, con el fin de afrontarlas consecuencias económicas y sociales del Huracán Mitch.
A febrero del 2000 habían solicitado acogerse al régimen de excepción migratoria un total de155.316 personas, de los cuales 151.320 eran nicaragüenses, es decir el 97,4 por ciento [45]. Un 54por ciento de las solicitudes fueron presentadas por hombres y un 46 por ciento por mujeres, un81,9 por ciento por adultos y un 18,1 por ciento por menores de edad. Con fecha del 27 de abrilde 2000 se habían emitido un total de 125.633 resoluciones, de las cuales el 95,4 por cientofueron favorables en el caso de los nicaragüenses46. Al cierre del proceso, unas 140 mil personasde origen nicaragüense habrían regularizado su status jurídico en Costa Rica, como se mencionóen la sección 1.3 de este informe.
La adopción de esta medida representa un avance en la creación de condiciones de legalidad parala población inmigrante, con lo cual se puede facilitar su atención en las instituciones del sectorsocial y por ende los procesos de integración social. Es un avance con respecto a las medidas decontrol social y migratorio, que requiere ser asumido como un proceso que lleve a la adopción depolíticas integrales en las instituciones del sector social.
El papel de las organizaciones no gubernamentales
A lo largo de las últimas décadas, las organizaciones no gubernamentales (ONG) de los paísescentroamericanos han desarrollado una continua acción humanitaria, al margen de posicionesideológicas y políticas, en la asistencia y promoción de programas con los migrantes. Durante ladécada de los años ochenta jugaron un papel clave en la asistencia y protección de las poblacionesdesarraigadas, tanto en sus propios países como fuera de ellos. Varias ONG fueron contrapartedel Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y de otras agenciasinternacionales, para la ejecución de proyectos que iban desde la ayuda directa para la sobrevivencia,hasta la capacitación y organización comunitaria para iniciativas productivas.
Actualmente, en los países que sufrieron conflictos armados estas organizaciones trabajan enprogramas de reinserción de repatriados, desmovilizados y desplazados internos y, en paísesreceptores, como Costa Rica, realizan una amplia gama de acciones para apoyar la integración yel respeto de los derechos humanos de los migrantes nicaragüenses. La problemática de losmigrantes indocumentados que son devueltos a sus países de origen desde Estados Unidos yMéxico, es uno de los aspectos que actualmente atienden en El Salvador, Nicaragua, Honduras yGuatemala.
En la III Conferencia Regional sobre Migración, realizada en Canadá en 1998, 27 organizacionesno gubernamentales de todos los países centroamericanos, Canadá, México y Estados Unidos,presentaron una declaración conjunta en la que manifestaban la necesidad de considerar lasrelaciones entre migración y desarrollo, atacando las causas estructurales de la migración, comola pobreza; de fortalecer líneas de acción para garantizar los derechos humanos de los migrantes,tanto en los países expulsores como receptores, y de prestar especial atención a la problemáticade la feminización de la pobreza y la consecuente participación creciente de las mujeres en losmovimientos poblacionales. Asimismo pusieron a consideración de los gobiernos reunidos en eseforo, una propuesta sobre mecanismos de cooperación y participación activa de las ONG en elproceso de la Conferencia Regional.
En Costa Rica, desde 1995 se creó el Foro Permanente de la Población Migrante, que se haconstituido en un importante espacio de interacción entre el Gobierno y la sociedad civil. Participanen el Foro instituciones públicas, organizaciones no gubernamentales, centros de investigación,organismos y agencias de cooperación internacional vinculados a la temática. Su Secretaría Técnicala ejerce la Defensoría de los Habitantes.
En 1999, se planteó como objetivo principal del Foro incidir en la promulgación y ejecución depolíticas integrales e integradoras de atención a la dinámica migratoria que garantice los derechoshumanos y la calidad de vida de la población migrante en el territorio nacional. El Foro se encuentraconformado por cuatro comisiones (Asuntos Laborales, Asuntos Sociales, Jurídicos y deInformación y Divulgación). En el período más reciente el Foro ha dado seguimiento al Decretoy al proceso de amnistía.
De cara a la formulación de una política migratoria integral, el Foro Permanente de la PoblaciónMigrante considera de la mayor importancia tomar en cuenta los siguientes aspectos:
- Mejorar los sistemas de información con respecto a cuantificación y características de lapoblación migrante.
- Integralidad de los servicios sociales.
- Fortalecimiento de relaciones binacionales Costa Rica-Nicaragua.
Una iniciativa similar a la del Foro existente en Costa Rica se ha impulsado en Nicaragua con elapoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Esta iniciativa ha procuradola articulación de las instituciones del Estado, organismos no gubernamentales nacionales einternacionales y la sociedad civil en general alrededor del tema migratorio.
Este Foro Nicaragüense para las Migraciones (FONIMI) se creó como un espacio abierto dediálogo, de carácter permanente, propositivo, humanitario, de discusión y seguimiento de losacuerdos interinstitucionales en torno a la solución de las causas que generan una migracióninhumana, motivando la participación de instituciones nacionales tales como la Procuraduría deDerechos Humanos, la Dirección de Migración y Extranjería del Ministerio de Gobernación, elMinisterio del Trabajo, el Ministerio de la Familia entre otros. También participan organismosinternacionales tales como OIM, UNICEF, PNUD, PMA y otras, en carácter de observadores delos esfuerzos de FONIMI en la atención a las y los migrantes, lo que permite presentarles propuestasconcretas en las que puedan colaborar.
El principal objetivo del FONIMI es fomentar la promoción, defensa y el respeto de los derechosque poseen los individuos al optar por la migración, así como, brindar asistencia y orientación entorno a las necesidades de los mismos. Se pretende que éste sea el punto de partida que consolidela conformación de una Secretaría, cuyos integrantes serán definidos por los participantes delevento para la conformación de este foro que se llevó a cabo entre el 29 y 30 de noviembre del2000, a fin de incidir en la políticas y/o estrategias nacionales en torno al fenómeno y del marcojurídico, en especial aquel que define las normas sobre el derecho de asilo y refugio.
Igualmente, se vislumbra la posibilidad de darle seguimiento a las acciones inmediatas y de largoplazo que deban ejecutarse. En este contexto, la sensibilización de la población y de los tomadoresde decisiones en las distintas instancias vinculadas al tema se convierte en una prioridad [47]. "Laimportancia de brindar asistencia a la población migrante se sustenta en el hecho de que la mayoríade las veces cuando esa masa sale del país ya no es responsabilidad del Estado de origen, perotampoco es responsabilidad del país receptor" [48]En este Foro, la Iglesia Católica contribuirá a través del trabajo realizado con las comunidades enlas zonas fronterizas para despertar la solidaridad con las poblaciones emigrantes y desarraigadas.Esta labor se desarrollaría en San Carlos (Río San Juan), Cárdenas (Rivas), Somotillo, CincoPinos (Chinandega) y Las Manos (Nueva Segovia), mediante la capacitación de líderes comunalesen temas como migración, reinserción social, derechos humanos, organización comunitaria,formulación y ejecución de pequeños proyectos [49]. Cabe señalar que hasta la fecha Cáritas de Nicaraguaha realizado una gran labor en San Carlos [50] y Cárdenas [51] con el objeto de contar con centros deatención al migrante y de crear conciencia en la población para que se sumen solidariamente al esfuerzoque realiza esta organización. Cuando no se cuenta con un albergue, las comunidades cercanas a SanCarlos se ocupan de brindarles alojamiento, alimentación e inclusive empleos para aquellos que sonforzados a regresar. Sin duda alguna, no se cuentan con los recursos económicos suficientes para darleempleos a todos, pero sí a aquellos que la comunidad considera en condición de pobreza extrema.Cuando el caso lo amerita, los voluntarios que trabajan apoyando esta red social de solidaridad recogendinero para enviarlos de regreso a sus lugares de origen e inclusive los aprovisionan de alimentos. Entérminos generales se les ofrece apoyo emocional para superar cualquier tipo de mal trato socialvivido.
Recientemente se firmó un Convenio de Colaboración [52] entre el Instituto de Educación PabloFreire (IPF) y el Instituto Nicaragüense de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa (INPYME),este último adscrito al Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC). Este Conveniotiene como objetivos fundamentales:
- Definir los mecanismos que propicien el intercambio de las experiencias susceptibles de seraplicadas a la población inmigrante nicaragüense en Costa Rica.
- Fomentar el intercambio de bibliografía, reservas documentales y participación en procesosde capacitación y formación de recursos humanos sobre áreas determinadas en la lógica delos intereses que forman parte del presente Convenio.
- Gestionar recursos para la ejecución de proyectos innovadores de interés mutuo que se orientena la inserción de nuevas redes productivas que generen valor agregado, con el fin de satisfacernecesidades de desarrollo empresarial en Nicaragua y permitan la reinserción de inmigrantesnicaragüenses en Costa Rica a la economía de ese país.
- Crear una Comisión Bipartita como mecanismo de seguimiento y de intercambio permanente,a las autoridades superiores de ambas instituciones, sobre las áreas de interés específico adesarrollar.
Proyectos binacionales y esfuerzos de cooperación internacional
Las Representaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) deNicaragua y Costa Rica han concertado el desarrollo de mecanismos de cooperación e intercambioentre sectores de la Sociedad Civil de ambos países que favorezcan el diálogo binacional, propicienfranjas de colaboración en y entre diversos sectores y se dirijan a fortalecer la convivencia pacífica, la gobernabilidad y el desarrollo sostenible. Para ello se están ejecutando acciones en el marco delproyecto "Red de Grupos de Trabajo y Organismos de la Sociedad Civil, Nicaragua Costa Rica(2000-2001)[53]. La estrategia elaborada permite asegurar la apropiación de los sectores en elproceso de construcción de la red binacional y abrir el camino hacia la sostenibilidad.
Las reuniones binacionales de los sectores género, cultura, medio ambiente, académicos y gobiernoslocales fronterizos han derivado el nombramiento de comisiones nacionales, binacionales y puntosfocales, que generan a su vez reuniones de trabajo para producir las agendas comunes y enalgunos casos para implementar actividades o celebrar acuerdos de cooperación sectoriales eintersectoriales.
Actualmente se encuentran en preparación las reuniones binacionales de periodistas y medios decomunicación, empresarios y la primera reunión de la confederación de los gobiernos localesfronterizos Costa Rica-Nicaragua, que se constituyó en la Reunión Binacional efectuada enseptiembre del año 2000. A través de estos esfuerzos se han logrado fortalecer instancias departicipación de tal forma que en las reuniones binacionales se expresa una representatividaddiferenciada, según los sectores involucrados. Asimismo se ha incentivado la participación deactores con poder de decisión provenientes de diversos sectores lo cual facilita la validación,seguimiento y ejecución de los compromisos adquiridos en las reuniones tanto nacionales comobinacionales. Tal es el caso de los rectores de las universidades, autoridades locales, defensoras oprocuradoras de los derechos de la mujer, presidentes de cámaras empresariales entre otros. Estoconlleva al surgimiento de iniciativas binacionales intersectoriales en temas como migración,género y medio ambiente.
Se considera que una de las mayores contribuciones ha sido la dinamización de un proceso en elque los actores se están apropiando de su papel conforme sus propios tiempos y posibilidades,sus fortalezas e identidad. Asumir esta diversa complejidad en la dinámica del proceso, haconstituido uno de los grandes desafíos.
El espacio propiciado por el Proyecto en la reunión de apoyo para la Confederación de losGobiernos Locales fronterizos realizada en septiembre, permitió su constitución, luego de un añode trabajo de las municipalidades para lograrlo. En dicha reunión se preparó la Carta Constitutivade la Confederación, y se firmó un manifiesto de los representantes asistentes que enfatiza lanecesidad de la cooperación transfronteriza de los gobiernos locales la cual brinda oportunidadespara superar los problemas que enfrentan las comunidades limítrofes. El manifiesto también haceun llamado a los gobiernos centrales a la solución del diferendo por la navegación en el Río SanJuan, mostrando como desde los gobiernos locales pueden abordarse los conflictos diplomáticosentre ambos países y exhorta por una resolución adecuada. Cuando se dan estos conflictos lascomunidades limítrofes son las más afectadas en sus actividades cotidianas, pero también son lasque demuestran que existen posibilidades de convivencia pacífica entre pueblos vecinos, ya queexisten inclusive vínculos familiares en muchos de los casos, una práctica de apoyo mutuo eintercambios comerciales permanentes.
En la reunión de académicos se avanzó en la identificación de una agenda común y de lascapacidades instaladas para ello que expresa el compromiso de ese sector en función de laintegración binacional. Al término del encuentro se suscribió una Declaración conjunta deAcadémicos de Costa Rica y Nicaragua y se estableció un mecanismo de seguimiento paragarantizar la sostenibilidad de la iniciativa en el tiempo.
En el caso de la reunión binacional de organismos de mujeres, puede señalarse como un éxito elmantener en la Agenda Binacional y priorizar el tema del Encuentro de Mujeres Migrantes.Justamente la propuesta involucra a las mujeres migrantes nicaragüenses en Costa Rica, perotambién a las familias que quedan en el país de origen. Esta propuesta se orienta a destacar elfenómeno de las migraciones desde una perspectiva binacional, relevando sus causas, sus flujos ydestaca las causas y efectos en ambos países lo cual contribuye a un cambio cultural en la percepcióndel fenómeno.
En cuanto al medio ambiente se refiere, cabe mencionar que efectivamente se llevó a cabo lareunión binacional propiciándose el espacio necesario para que proyectos e iniciativas importantesque se desarrollan en la región fronteriza tuvieran el acercamiento necesario para conocer lasidentidades de cada uno de ellos. En este momento el proyecto apoya y convoca a las organizacionesejecutoras para localizar las diferencias e identificar los puntos de encuentro que permitan aunaresfuerzos. También podrían localizarse áreas que permitan trabajar en conjunto con los gobiernosmunicipales de una manera más coordinada y transparente.
Adicionalmente, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en su carácter deorganismo internacional especializado en el tema, ha venido prestando cooperación y apoyo alProceso Puebla en términos de asesoría, investigación, ejecución de seminarios y la formulaciónde proyectos. Entre sus aportes más recientes destacan los realizados en: i) el análisis del impactodel Huracán Mitch en el marco del Grupo Consultivo del BID para la Reconstrucción yTransformación de Centroamérica; ii) el diseño y puesta en ejecución del Sistema de InformaciónEstadístico sobre las Migraciones en Centroamérica (SIEMCA); iii) la instrumentación del proyectode Secretaría Virtual de la Conferencia Regional sobre Migración orientado al uso de nuevastecnologías de la información y las comunicaciones para potenciar la coordinación de las actividadesenmarcadas en el Plan de Acción de la Conferencia y el contacto entre los países miembros(www.crmsv.org/pagina_reuniones.htm); iv) una investigación aplicada sobre el estado del arteen materia de gestión migratoria en Centroamérica; y, v) el diseño del "Programa de cooperaciónmultilateral para el retorno asistido de migrantes extrarregionales", aún bajo estudio por laConferencia Regional de Migración.
En el ámbito del istmo, la OIM opera como Secretaría Técnica de la Comisión de Directores deMigración de Centroamérica (OCAM) desde enero de 1999, en virtud de un Convenio con elSistema de la Integración Centroamericana. En cuanto a las contribuciones específicas de la OIMa los Gobiernos y sociedades de Nicaragua y Costa Rica a efectos de abordar de manera integralel problema migratorio, la movilización de recursos en el "Programa de mejoramiento de lacalidad de vida e inserción de inmigrantes en Costa Rica" véase 3.1.3 y el apoyo alfortalecimiento del Foro Nicaragüense para las Migraciones (FONIMI) véase 4.5 ocupan unlugar central, existiendo en ambas naciones interesantes iniciativas de desarrollo en proceso denegociación para el futuro inmediato.
Perspectivas futuras: políticas migratorias y desarrollo humano
Los flujos de inmigración nicaragüense hacia Costa Rica han devenido en un elemento característicodel paisaje social costarricense. Aunque no hay estimaciones precisas sobre el número deinmigrantes en el país, aquellas obtenidas mediante técnicas estadísticamente confiables hacenreferencia a que alrededor del 10 por ciento de la población en territorio costarricense es inmigrantede ese país. Los detonantes de esos flujos residen en una intrincada combinación de factoressociales, económicos, políticos y ambientales que continúan haciendo de Costa Rica una opciónpara garantizar la reproducción o sobrevivencia de numerosos núcleos familiares nicaragüenses.La lectura del impacto económico y social de este proceso amerita diferenciar el papel que juegacada uno de los países involucrados.
Para muchas familias nicaragüenses afectadas por la pobreza, en buena medida determinada porel desempleo o subempleo de sus miembros, las opciones de trabajo en el país vecino y el efectivodesplazamiento a él significan para los familiares que se quedan en Nicaragua, remesas que lesayudan, en buena medida, a garantizar un consumo mínimo por encima de los umbrales de pobreza.Además del impacto a nivel familiar, esas remesas cuyo monto total, según estimaciones propias,bordea lo US$ 100 millones al año tienen un impacto también positivo sobre la economíaglobal.
Sin embargo, hay varios aspectos negativos para el país. En primer lugar, la emigración de algunoo ambos jefes de familia genera procesos de desintegración familiar con una secuela deconsecuencias socio-afectivas que perturban la convivencia en el tejido social. Por otro lado,aunque el perfil sociodemográfico de la población migrante muestra que en términos generales suescolaridad es baja, un aspecto importante de tomar en cuenta en la óptica del capital humano esque el perfil educativo de quienes han emigrado es mayor respecto al de quienes han permanecidoen Nicaragua, lo cual podría interpretarse como una potencial pérdida en materia de recursoshumanos para el desarrollo.
Por el lado costarricense, la fuerza de trabajo que procede de Nicaragua responde a las necesidadesy dinámica de un aparato productivo cuyos requerimientos de mano de obra exceden la ofertalocal. Se trata de una población relativamente joven, dispuesta a trabajar, incluyendo un elevadoporcentaje de mujeres, que aporta en consecuencia un dividendo demográfico a Costa Rica comopaís de acogida. Su inserción laboral acontece en los trabajos más inestables, inseguros y de bajaremuneración. Los hombres se emplean mayoritariamente en la agricultura, las industriasmanufactureras, la construcción (usualmente a nivel de peones) y servicios (seguridad,particularmente), en tanto que las mujeres se insertan en los servicios personales, comunales ysociales. En particular, hay una tendencia a que los servicios domésticos sean desempeñados pormujeres nicaragüenses la cual converge con el desplazamiento de algunas nacionales a otrosámbitos laborales (el mundo de la maquila, por lo general). El comportamiento estable de lastasas de desempleo abierto y de subempleos de la fuerza de trabajo ante la presencia de esosamplios contingentes de trabajadores y trabajadoras procedentes de Nicaragua, es indudablementeun buen indicador de la flexibilidad y capacidad de absorción del mercado laboral costarricense.
No obstante, en el caso de ese país, el impacto social de la inmigración pasa principalmente poruna escalada en la demanda de servicios sociales (educación, salud, seguridad social) por parte deesta población muchas veces excluida de los mecanismos de la seguridad social que ha retadola capacidad del Estado respecto a su adecuada provisión y prestación. Igualmente han sidoretados los mecanismos de integración social a riesgo de la formación de verdaderos ghettos deinmigrantes en territorio costarricense; así como de la inspección del trabajo, para garantizar a lostrabajadores inmigrantes todos sus derechos.
El papel de los Gobiernos ante los flujos de migración de Nicaragua hacia Costa Rica ha sidobásicamente pasivo, vinculado a respuestas unilaterales de corte coyuntural más que a estrategiasy políticas binacionales debidamente concertadas y de largo alcance. Así, por ejemplo, la amnistíamigratoria decretada por el Gobierno de Costa Rica en 1999, aunque unilateral, representó unprimer paso para el desarrollo de un proceso de atención del fenómeno migratorio, pero no fueinsertado en el marco de una política social integral, ni tuvo una respuesta consecuente de partede las instituciones del sector social. Por la parte de Nicaragua, el énfasis se ha puesto en definiracciones en las principales zonas expulsoras de población.
En respuesta al retraimiento y coyunturalismo de la acción de los Gobiernos Centrales, se observanimportantes esfuerzos desde la sociedad civil para la activación de redes de organizaciones nogubernamentales, de instituciones de los propios aparatos de Estado y de la cooperacióninternacional bajo el formato de Foros tanto en Costa Rica (el Foro Permanente de la PoblaciónMigrante, constituido en 1995) como en Nicaragua (Foro Nicaragüense para las Migraciones,creado en el año 2000), que tratan de incidir en la definición de políticas migratorias más integralesy acciones de desarrollo en favor de la población migrante. La Defensoría de los Habitantes deCosta Rica ha jugado un papel muy importante en la protección de los derechos de los inmigrantesnicaragüenses en Costa Rica.
Desde una perspectiva de derechos humanos, el principal desafío es reforzar el derecho de laspersonas a elegir entre permanecer en sus lugares de origen o migrar hacia otros países dentro ofuera de la región. En segunda instancia, y asumiendo que los flujos migratorios desbordan lasfronteras y la lógica de las legislaciones y políticas de los Estados Nacionales, es importanteasegurar condiciones que favorezcan la plena observancia de las disposiciones de la ConvenciónInternacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de susfamiliares (anexo 4).
Los retos que se plantean a Nicaragua y Costa Rica como países de origen y destino de los flujosmigratorios de estudio son diversos.
En el caso nicaragüense el punto crítico es aumentar la retención de la población en su territorio,lo cual pasa por mejorar las oportunidades de trabajo y el acceso a condiciones de vida dignaspara todos los sectores sociales, armonizando los procesos de modernización e integracióneconómica con una distribución más equitativa de los beneficios del desarrollo. En todo caso,mientras los flujos de migración se siguen dando, hay varias acciones relevantes que deben sertomadas en cuenta, algunas de ellas previamente destacadas por Cranshaw (CIEG, 2001). Laprimera es brindar a la población nicaragüense en su país información objetiva sobre los costos ybeneficios de la emigración, sus efectos en la familia y la niñez, así como sobre mecanismos deprotección al migrante dentro y fuera del país. Un paso importante en esta dirección es divulgarlos resultados de investigaciones realizadas y propuestas sugeridas a partir de las mismas.
Otro aspecto importante es fomentar la utilización de las remesas más allá del simple consumopresente, eliminando la dependencia y tomando en cuenta que los flujos no son permanentes en eltiempo. Señala Cranshaw que sería oportuno plantearse la armonización de las leyes de protecciónlaboral en los distintos países. En el corto plazo, un elemento muy importante es la ratificación detratados internacionales que defienden los derechos del emigrante y sus familias.
En el caso costarricense, se torna obvio que la integración social de los inmigrantes tiene sentidopues su presencia se ha convertido en un componente característico del universo socialcostarricense. Por tanto no se trata sólo de su importancia como fuerza de trabajo para una seriede actividades productivas y de servicios. En esta dirección, es un asunto pendiente del Estadocostarricense el desarrollo de un enfoque integral sobre la situación de los inmigrantes. Hasta elmomento ha existido mucha dispersión entre las políticas de las distintas instituciones públicas,sin que se aborden las diversas implicaciones de la migración nicaragüense. Esto agrava los efectosnegativos sobre las instituciones, pues no se prevén y abordan las causas que provocan unincremento desordenado de la demanda de servicios. Velar por el respeto de los derechos de losinmigrantes (salarios mínimos, jornadas laborales, seguridad social, etc.), pero también por elcumplimiento de sus obligaciones en territorio costarricense (respeto de las leyes, contribucionesa la seguridad social, etc.) es una labor que se debe fortalecer. La Defensoría de los Habitantes harealizado una serie de señalamientos a las instituciones públicas que deben ser atendidosinmediatamente.
En un plano más global y tal como se afirma en el Informe sobre el Estado de la Región, aunquelos países centroamericanos consoliden su estabilidad democrática, respeten los derechos humanosy avancen en los procesos de reinserción de las poblaciones desarraigadas y afectadas por laguerra, es razonable pensar que las migraciones continúen como resultado de otros factores,tales como la globalización contemporánea de los mercados internacionales, las diferencias enmateria de desarrollo y la inequidad social dentro y entre los países (Proyecto Estado de laNación, 1999b: 359). La experiencia del Mitch en 1998 y el enjambre de sismos en El Salvador enel primer trimestre del año 2001, recuerdan también con toda crudeza el relevante peso que juegala vulnerabilidad ecológica de la región en términos de factor precipitador de movilidad ydesplazamiento en el territorio.
En este sentido, es de vital importancia impulsar acciones y procedimientos que normalicen lamigración irregular, de modo tal que la inserción de los emigrantes en el mercado laboral de supaís de destino se haga bajo una situación de transparencia. Por ello, es necesario que los Gobiernosde Costa Rica y Nicaragua definan sus políticas migratorias concertadamente, con sus respectivoscompromisos y obligaciones.
Notas
[1] Las estimaciones de población para cada uno de los países son: El Salvador con 6,1 millones de habitantes,Nicaragua con 4,8 millones, Guatemala con 11 millones, Honduras con 6,3 millones, y Costa Rica con3,8 millones de habitantes.
[2] En todos los casos se trata de aproximaciones, pues para el cálculo se utiliza la población total de cadapaís, que incluye tanto a los nacionales de ese país, como a los inmigrantes de otros países.
[3] Una amplia descripción sobre el panorama demográfico reciente de Nicaragua se encuentra en PNUD(2000b: 85-96).
[4] Gobierno de Nicaragua (2000).
[5] Nota de los autores: se refiere específicamente a la Encuesta de Medición de Niveles de Vida de 1998.
[6] El triángulo Norte desde Cusmapa y Las Sabanas hasta La Trinidad y Ciudad Darío, Jicaral, Santa Rosa,El Sauce y Achuapa en León, subiendo hasta Somotillo y los Pueblos del Norte de Chinandega. Los pueblossecos de Boaco y Chontales. El área seca de Managua (San Francisco Libre) y Carazo (La Conquista y LaPaz).
[7] Estas comunidades se concentran principalmente al Occidente del país y en menor nivel en las regionesCentral y de Las Segovias.
[8] Por ejemplo, la Costa Atlántica, y Corinto de San Juan del Sur.
[9] Principalmente ocurre en el departamento de Chinandega (Pueblos del Norte), departamento de Rivas(hasta Belén y Potosí), departamento de Río San Juan y la región de Nueva Guinea hasta Santo Tomásinclusive. En menor grado ocurre en el Norte del país (Madriz y Nueva Segovia). La Región NorteMisquita, presenta un tradicional movimiento sobre el río pero no necesariamente asociado a emigraciónlaboral.
[10] Sobre esta conceptualización, véase Canales y Zlolniski (2000).
[11] Dirección General de Migración y Extranjería (2000a).
[12] Información suministrada por el Lic. José Joaquín Vargas, Director de Planificación de la DirecciónGeneral de Migración y Extranjería en marzo del 2001.
[13] A pesar de esas limitaciones, no cabe duda de que resultados adicionales del censo permitirán conocer deuna forma más directa la magnitud y el impacto de la inmigración nicaragüense en Costa Rica y, engeneral, de los patrones de asentamiento de población extranjera en territorio nacional.
[14] Para el cálculo se utiliza una población proyectada de 3.856.191 habitantes en el año 1999 (PCP e INEC,1998: 39).
[15] Un 30,1 por ciento de los entrevistados en la encuesta a inmigrantes realizada como parte de este estudio(anexo 2) declaró residir en viviendas colectivas. No obstante el carácter exploratorio de esa encuesta, loelevado de la cifra permite suponer una importante subestimación de la Encuesta de Hogares por esemotivo específico.
[16] Utilizando datos de la Encuesta de Hogares de 1999, Pisoni (2000) señala que los nicaragüensesnaturalizados y los no naturalizados tienen características muy diferenciadas, siendo estas en el caso delos nicaragüenses naturalizados, más similares a las de los costarricenses nativos.
[17] La Encuesta de Hogares de 1999 desagregaba la Región Central en Área Metropolitana y resto de la región.Los datos de ese año reflejaban que dentro de la Región Central, la mayoría de los inmigrantes residíanen el Área Metropolitana (un 60,4%).
[18] Este resultado es muy similar al obtenido por Pisoni (2000), utilizando la Encuesta de Hogares de 1999.
[19] En este caso, prácticamente la totalidad de los hogares son jefeados por hombres. Específicamente: 7.924hogares con jefe nicaragüense con cónyuge no nicaragüense y 8.038 hogares con jefe no nicaragüense ycónyuge nicaragüense.
[20] Brenes y Rosero (2001) señalan que la Tasa Global de Fecundidad (TGF) es de 2,8 para las mujerescostarricenses de 15 a 44 años y de 3,6 para las inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica de esa mismaedad (3,8 para las nicaragüenses residentes en su país).
[21] Mientras los hogares conformados exclusivamente por nicaragüenses tienen como promedio 0,8 niños menores de 12 años, para el resto de los hogares nicaragüenses (o sea, aquellos en los que al menos el jefeo su cónyuge si lo hay son de esa nacionalidad), el promedio es 1,8.
[22] Un aspecto importante aquí es que de la totalidad de ocupados en esa actividad, un 10 por ciento lo estánen comercio al por mayor, un 48,8 por ciento en comercio al por menor (principalmente en supermercadosy tiendas de departamentos un 10,6 por ciento del total de la actividad ) y un 41,3 por ciento enrestaurantes y hoteles.
[23] Nótese que desde el punto de vista de su inserción en el mundo laboral, según grupo ocupacional, laproporción de mujeres costarricenses que en su país se desempeñan como profesionales y técnicas yempleadas de oficina es el doble que para los hombres. Sin embargo, en números absolutos la situaciónno se repite, habida cuenta de los diferenciales en las tasas netas de participación de hombres y mujeresen su conjunto.
[24] Dentro de esta actividad, las mayores diferencias se dan en el comercio al por menor (23 por cientomenores en promedio los salarios de los nicaragüenses), seguidas muy de cerca por restaurantes y hoteles(19,4%). Las menores diferencias dentro de la actividad se dan en comercio al por mayor (4,9%).
[25] Pisoni (2000) utilizando la Encuesta de Hogares de 1999 y la clasificación por grupo ocupacional señalaque el ingreso promedio de los ocupados nicaragüenses es un 30 por ciento inferior que el de loscostarricenses, excepto en los casos de directivos y gerentes y trabajadores agrícolas que tienen un similarnivel de ingresos. Sin embargo, la cifra parece muy elevada, probablemente debido a que no sediferenciaron específicamente las categorías en que se ocupan la mayoría de los nicaragüenses.
[26] Para la próxima encuesta de medición de nivel de vida, a realizarse en el 2001, se incluye módulos parainvestigar el fenómeno de las migraciones y remesas familiares.
[27] Se refiere a remesas nacionales e internacionales.
[28] La Encuesta Nacional de Hogares sobre Medición de Niveles de Vida (EMNV-98), fue realizada por elInstituto Nicaragüense de Estadísticas y Censos (INEC). Dadas las características de la muestra y de losdominios del estudio no se hizo posible una utilización extensiva de la muestra.
[29] GPC/CINASE (2000).
[30] La pregunta en la encuesta fue: "¿Con qué frecuencia reciben ayuda para el gasto del hogar de familiaresque están fuera del país?"
[31] Este resultado es similar al obtenido por (Marín y otros, 2000), que aunque referido únicamente a losvecinos de La Carpio, refleja que solamente un 45 por ciento de las familias nicaragüenses envían remesasen dinero, alimentos o ropa a Nicaragua.
[32] En este caso, los resultados de (Marín y otros, 2000), referidos únicamente a los vecinos del asentamientoLa Carpio, ubicado en La Uruca (sétimo distrito del cantón central de la provincia de San José) y originadoen una toma de tierras propiedad de la CCSS, reflejan una menor frecuencia de envío: un 14,1 por cientoenvían solamente una vez al año, un 9 por ciento dos veces al año, un 37,2 por ciento más de dos vecesal año, un 7,7 por ciento lo hacen eventualmente, y un 32,1 por ciento de otra forma.
[33] Este resultado es coincidente con otras dos estimaciones. La primera corresponde a un estudio de mercadorealizado por Correos de Costa Rica para decidir su ingreso al mercado de las empresas remesadoras, queestimó en US$ 65 mensuales la remesa promedio enviada por los nicaragüenses mediante este tipo deempresas (La Nación, 6 de diciembre de 1999). El segundo estudio es más reciente, y fue realizado porFLACSO (citado en La Nación del 11 de abril del 2001, p. 4A), y señala una remesa promedio de US$68,3.
[34] La lista de entidades morosas fue dada a conocer por la CCSS en virtud de una persistente gestión de laDefensoría de los Habitantes por hacerla de conocimiento público. Los datos empleados en las relacionessiguientes se obtuvieron de la versión digital de La Nación del 20 de setiembre del 2000 (www.nacion.com/ln_ee/2000/septiembre/20/pais1.html). La deuda de los patronos privados se ubica en el orden de los27.061 millones de colones.
[35] Los datos sobre el sistema hospitalario no son comparativos entre un hospital y otro, y en los hospitalesregionales se recogen con criterios distintos, con lo cual el registro es poco exacto y difícil de analizar(Defensoría de los Habitantes, 2000).
[36] Los inmigrantes que no cuentan con seguro social se presentan a los servicios de emergencias en loshospitales para evitar ser rechazados en la consulta externa.
[37] Citado en La Nación del 11 de abril del 2001, p. 4A.
[38] Cranshaw y Morales (1998: 91).
[39] En el más reciente trabajo de FLACSO (citado en La Nación del 11 de abril del 2001), se confirma que las mujeres nicaragüenses envían remesas mayores en monto y en porcentaje de sus ingresos que losvarones de la misma nacionalidad.
[40] Declaración de Puntarenas, IX Reunión de Presidentes Centroamericanos, Puntarenas, Costa Rica, enerode 1991.
[41] Política Social del Gobierno de Nicaragua, agosto de 1997.
[42] Anexo I de la Estrategia Reforzada Reducción de la Pobreza, página 80.
[43] Iniciativa del Instituto Nicaragüense de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa adscrito al Ministeriode Fomento, Industria y Comercio de Nicaragua. Febrero 2001.
[44] PNUD (2000a, p. 196).
[45] Dirección General de Migración y Extranjería (2000b).
[46] Dirección General de Migración y Extranjería (2000c).
[47] Entrevista realizada al Lic. Javier A. Quinto, Procuraduría de Derechos Humanos en Nicaragua (9 deenero de 2001).
[48] Revista Aportes de las Naciones Unidas en Nicaragua (Año 3, No. 2, pág. 18, 2001).
[49] Revista Aportes de las Naciones Unidas en Nicaragua (Año 3, No. 2, pág. 21, 2001).
[50] Cabecera departamental de Río San Juan, Nicaragua, donde se da el mayor movimiento comercial de laregión.
[51] Municipio ubicado en el departamento de Rivas, Nicaragua.
[52] El presente Convenio fue firmado el 5 de febrero de 2001.
[53] Información presentada se basa en el primer informe de avance elaborado por el equipo técnico alPrograma de Naciones Unidas (PNUD).
Bibliografía
Acuña, G., y E. Olivares
1999"La población migrante nicaragüense en Costa Rica: realidad y respuestas", en Progress Report, Stage1, Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano y Centro de Recursos para el DesarrolloSostenible de los Asentamientos Humanos (CERCA), San José.
(s.f.)"Los hilos invisibles del movimiento: Elementos que caracterizan las recientes migraciones entreNicaragua y Costa Rica", Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano, tomado de: www.arias.or.cr/documentos/cpr/dialogo40-4.htm.
Alba, F.
1998"Integración económica y migración internacional" CIESAS, Seminario sobre Migración Internacionaly Desarrollo en Norte y Centroamérica, Cuidad de México.
Alvarado Umanzor, R.
1992"La investigación en migraciones internacionales en Centroamérica", Instituto de Estudios Socialesen Población (IDESPO), Universidad Nacional, Heredia, Costa Rica. Ponencias del Seminario Lamigración internacional: su impacto en Centroamérica.
Alvarenga Venutolo, P.2000"Trabajadores inmigrantes en la caficultura", Cuaderno de Ciencias Sociales, No. 116, FacultadLatinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), San José.
Brenes, G.
1999"Estimación del volumen y características socio-demográficas de los inmigrantes nicaragüenses enCosta Rica", Tesis para optar por el grado de Maestría en Población, Universidad de Costa Rica,Escuela de Estadística, San José.
Brenes, G. y L. Rosero
2001"Número y características de los inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica", en Chen, M. et al., Saludreproductiva y migración nicaragüense en Costa Rica 1999-2000. Resultados de una Encuesta Nacionalde Salud Reproductiva, Programa Centroamericano de Población (PCP) de la Escuela de Estadística eInstituto de Investigaciones en Salud (INISA), San José: 117-137.
Canales, A., y C. Zloniski
2000"Comunidades transnacionales y migración en la era de la globalización", en CEPAL/CELADE/OIM,Symposio sobre migración internacional en las Américas, Memoria del Simposio realizado en San Joséde Costa Rica del 4 al 6 de septiembre 2000.
Cardona, R.
2000"Política social, socioterritorialidad y pobreza urbana en San José, Costa Rica", en Cardona, R. et al.,Ciudadanía en precario: Globalización, desigualdad social y pobreza en Rotterdam y San José,Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Sede Costa Rica, San José.
Castro, C.
2000"La migración nicaragüense y los desafíos de la integración social", elaborado para el VI Informe delEstado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible, San José.
CCSS
1999a Anuario Estadístico, Caja Costarricense de Seguro Social, Dirección Actuarial y de PlanificaciónEconómica, Departamento de Estadística, San José.1999b Estimación del costo de atención de los extranjeros en los servicios de salud de la Caja Costarricensede Seguro Social, elaborado por J. Castillo and L. Guillermo López, Costarricense de Seguro Social,Gerencia de Modernización y Desarrollo, Dirección Actuarial y de Planificación Económica, San José.
CEDLA
2000Los derechos humanos de los migrantes, Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario deBolivia, Capítulo Boliviano de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, La Paz.
CELADE (Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía)
1989 "Investigación de la migración internacional en Latinoamérica, IMILA", en Boletín Demográfico, añoXXII, No. 43, Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, Santiago, Chile.
1994El regionalismo abierto en América Latina y el Caribe. La integración económica al servicio de latransformación productiva con equidad, CEPAL, documento LC/G.1801/rev.1-P, Santiago, Chile.
1998"América Latina: proyecciones de población 1970-2050", en Boletín Demográfico, año XXXI, No. 62,Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, Santiago, Chile.
1999Migración internacional en América Latina y el Caribe: algunos antecedentes empíricos, CentroLatinoamericano y Caribeño de Demografía, documento LC/DEM/R.266, Santiago, Chile.
2000"Migración internacional en América Latina, IMILA", en Boletín Demográfico, año XXXIII, No. 65,Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, Santiago, Chile.
CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe)
1993Remesas y economía familiar en El Salvador, Guatemala y Nicaragua, documento LC/MEX/L.154/Rev 1, Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Sede Subregional en México, Cuidadde México.
1997Statistical Yearbook for Latin America and the Caribbean, Comisión Económica para América Latinay el Caribe, Santiago, Chile.
1999Informe de la reunión de expertos sobre uso productivo de las remesas en Nicaragua (Managua, 6de junio1999), documento LC/MEX/L.396 (SEM.97/3), Comisión Económica para América Latinay el Caribe, Sede Subregional en México, Cuidad de México.
2000Estudio económico de América Latina y El Caribe, Comisión Económica para América Latina y elCaribe, Santiago, Chile.
2000Equidad, desarrollo y ciudadanía, documento LC/G.2071,SES.28/3, Comisión Económica para AméricaLatina y el Caribe, Santiago, Chile.
CEPAL/CELADE
1995Población, equidad y transformación productiva, documento LC/DEM/G.131/Rev.2, ComisiónEconómica para América Latina y el Caribe, y Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía,Santiago, Chile.
CEPAL/CELADE/OIM
1999"Migración y desarrollo en América del Norte y Centroamérica: una visión sintética", Serie Poblacióny Desarrollo, No. 1, Santiago, Chile
2000Simposio sobre Migración Internacional en las Américas, Memoria del Simposio realizado en San Joséde Costa Rica del 4 al 6 de septiembre 2000.
Chen, M. et al.
2001Salud reproductiva y migración nicaragüense en Costa Rica 1999-2000. Resultados de una EncuestaNacional de Salud Reproductiva, Universidad de Costa Rica: Programa Centroamericano de Población(PCP) de la Escuela de Estadística e Instituto de Investigaciones en Salud (INISA), San José.
CIEG
2001"Debate Género, Migraciones y Desarrollo Humano", Comisión Interuniversitaria de Estudios deGénero (CIEG), memoria del Foro Género Migración y Desarrollo Humano, 15 de enero 2001,Managua, en proceso de publicación.
Comisión Binacional Costa Rica-Nicaragua
1997Acta de la IV Reunión de la Comisión Binacional Costa Rica-Nicaragua, 12 y 13 de mayo de 1997,Granada, Nicaragua, tomada de www.rree.go.cr/pbilateral-2.html.
Cranshaw, M., y A. Morales
1998Mujeres adolescentes y migración entre Nicaragua y Costa Rica, Facultad Latinoamericana deCiencias Sociales (FLACSO), Sede Costa Rica, Programa Mujeres Adolescentes, San José.
Defensoría de los Habitantes
2000Informe Anual de la Defensoría de los Habitantes, Defensoría de los Habitantes, San José
.2001Informe de la Defensoría de los Habitantes 2000, San José, tomado de www.crnet.cr/~defensor.
Di Filippo, A.
1998Integración regional latinoamericana, globalización y comercio sur-sur, Comisión Económica paraAmérica Latina y el Caribe (CEPAL), documento LC/R.1820, Santiago, Chile.
Dirección General de Migración y Extranjería
2000a Informe de Actividades 1998-1999, Imprenta Nacional, San José.
2000b Información estadística del Régimen de Excepción Migratoria (21 de febrero), Dirección General deMigración y Extranjería, Departamento de Planificación, San José.
2000c Información estadística del Régimen de Excepción Migratoria (3 de mayo), Dirección General deMigración y Extranjería, Departamento de Planificación, San José.
Dobrosky Mora, U.
2000"La política migratoria costarricense durante la década de los noventas: ¿Ausencia de una estrategiade políticas frente a la incidencia del fenómeno migratorio entre Costa Rica y Nicaragua?", Tesis degrado, Universidad de Costa Rica, San José.
Escobar, A.
1998"Migración y desarrollo en Centro y Norteamérica: elementos para una discusión", CIESAS, Seminariosobre Migración Internacional y Desarrollo en Norte y Centroamérica, mayo de 1998, Ciudad de México.
FLACSO
1999"El paso incesante: problemática regional, laboral y social de las migraciones nicaragüenses a CostaRica", en PNUD, Costa Rica y Nicaragua. El diálogo de la sociedad civil (Memorias TalleresBinacionales Sociedad Civil Nicaragua-Costa Rica) 2000, Programa de las Naciones Unidas para elDesarrollo, San José: 89-201.
Fonseca, E.
1996Centroamérica y su Historia, Latin American Faculty for Social Sciences (FLACSO)-EDUCA, SanJosé.
García, A. I.
2000"Mujeres, niños y niñas migrantes: situación actual y desafíos para la región", en GESO, Mujeres,Niños y Niñas Migrantes. Memoria de Seminario 2000, Fundación Género y Sociedad, Memoria delSeminario realizado en El Salvador (24 y 25 de febrero 2000) en el contexto del Proceso Puebla, SanJosé: 37-102.
GESO
2000Mujeres, Niños y Niñas Migrantes. Memoria de Seminario, Fundación Género y Sociedad, Memoriadel Seminario realizado en El Salvador (24 y 25 de febrero 2000) en el contexto del Proceso Puebla,San José.
Gobierno de Nicaragua
2000Estrategia reforzada de reducción de la pobreza, Gobierno de la República, Managua.
GPC/CINASE
2000La situación de la pobreza en Nicaragua. Un análisis desde la sociedad civil, Grupo Propositivo deCabildeo (GPC) y Centro de Investigación y Asesoría Socio-económica (CINASE), Managua.
INEC
Anual Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples, Instituto Nacional de Estadística y Censos (anteriormenteDirección General de Estadística y Censos, DGEC), San José.
2001IX Censo Nacional de Población y V de Vivienda del 2000: Resultados generales, Instituto Nacionalde Estadística y Censos, San José.
Iredale, R.
1998"The Need to Import Skilled Personnel: Factors Favouring and Hindering its International Mobility",Technical Symposium on International Migration and Development, junio de 1998, La Haya.
Jaspers-Faijer, D.
1987"Algunas notas sobre la estimación de la migración internacional", Notas de Población, 15(43).
Jiménez, M., et al.
1997Atención de la población migrante en salud propuesta institucional, Caja Costarricense de SeguroSocial, Dirección Técnica de Servicios, San José.
Lim, L.
1998"The processes generating the migration of women", Technical Symposium on International Migrationand Development, Junio de 1998, La Haya.
Lungo, M. y M. A. Castillo
1997Las migraciones en Centroamérica. Retos para la integración, Consejo de la Integración SocialCentroamericana, Panama.
Marín, M., A. Monge y E. Olivares
2000"Tejedores de sobrevivencia. Redes de solidaridad de familias nicaragüenses en Costa Rica: el casode La Carpio", Universidad de Costa Rica, Trabajo Final de Graduación para optar por el gradoacadémico de Licenciatura en Sociología, San José.
Mármora, L.
1997Las políticas de migraciones internacionales, Organización Internacional para las Migraciones (OIM)-Alianza Editorial, Madrid-Buenos Aires.
Martínez, J.
1992La migración de mano de obra calificada dentro de América Latina, Centro Latinoamericano y Caribeñode Demografía, documento LC/DEM/G.126, Serie A, 275, Santiago, Chile.
1997Situación y tendencias de la migración internacional en Chile, Centro Latinoamericano y Caribeñode Demografía, documento LC/DEM/R.281, Serie B, 120, Santiago, Chile.
2000"Migración internacional de jóvenes latinoamericanos y caribeños: protagonismo y vulnerabilidad",Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, Serie Población y Desarrollo, No. 3. Santiago,Chile.
Ministerio de Educación Pública
Anual Expansión del Sistema Educativo Costarricense, División de Planeamiento y Desarrollo Educativo,Departamento de Estadísticas, San José.Ministerio de Justicia y GraciaAnual Informe socio-demográfico de la población del sistema penitenciario nacional, Ministerio de Justiciay Gracia, Dirección General de Adaptación Social, Instituto Nacional de Criminología, Departamentode Investigación y Estadísticas, San José.
MIDEPLAN
1985Migración y empleo en Costa Rica, Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica, SanJosé.
1997Costa Rica: Panorama Nacional 1996, Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica,San José.
Ministerio de Salud
Anual Memoria Annual, Ministerio de Salud, San José.
Morales, A.
1997Los territorios del cuajipal: Frontera y sociedad entre Nicaragua y Costa Rica, FacultadLatinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Sede Costa Rica, San José.
Morales, A. (Coordinador)
1999Amnistía migratoria en Costa Rica, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), SedeCosta Rica, y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), San José.
Morales, A., y C. Castro
1999Inmigración laboral nicaragüense en Costa Rica, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales(FLACSO), Sede Costa Rica, Fundación Friedrich Ebert, Instituto Interamericano de DerechosHumanos (IIDH), y Defensoría de los Habitantes, San José.
MTSS
2000a Cobertura de seguridad social y evaluación del convenio de importación de fuerza de trabajo. RegiónPacífico Seco, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Dirección Nacional de Empleo, Áreade Migraciones Laborales, San José.
2000b Evaluación final de la migración externa con fines de empleo en Costa Rica, Ministerio de Trabajoy Seguridad Social (MTSS), Dirección Nacional de Empleo, Área de Migraciones Laborales, San José.
MTSS y Dirección General de Migración y Extranjería
1999Diagnóstico de la demanda de fuerza de trabajo en las zafras de naranja y caña de azúcar, RegionesPacífico Seco y Chorotega, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Dirección Nacional deEmpleo, y Ministerio de Gobernación y Policía, Dirección General de Migración y Extranjería,elaborado por J. Ruiz, O. Vargas (MTSS) y J. Vargas (Dirección General de Migración y Extranjería),San José.
Naciones Unidas
1997Migración internacional y desarrollo. Informe conciso, División de Población, Naciones Unidas, ST/ESA/SER.A/164.
OIM
1993Seminario regional latinoamericano. Conclusiones y recomendaciones, Organización Internacional paralas Migraciones, Punta del Este.
1999a Programa de mejoramiento de la calidad de vida e inserción de inmigrantes en Costa Rica,Organización Internacional para las Migraciones y el Gobierno de la República de Costa Rica, San José.
1999b "Migraciones en Centroamérica. Bases para la reflexión y propuestas de acción", Documento presentadoa la II Reunión del Grupo Consultivo del BID para la Reconstrucción y Transformación de Centroamérica,25-28 de mayo, 1999, Estocolmo, Suecia.
2000a IOM Project Compendium November 2000, Organización Internacional para las Migraciones, Ginebra.
2000b Programa de ampliación del Sistema Educativo Costarricense en comunidades con alta incidenciade inmigración nicaragüense relacionada con el Huracán Mitch. Informe de avance al 31 dediciembre de 2000, Organización Internacional para las Migraciones, San José.
(s.f.)Aspectos jurídicos e institucionales de las migraciones en Costa Rica, Organización Internacional paralas Migraciones, San José.
PCP e INEC
1998Estimaciones y proyecciones de población actualizadas a 1996. Costa Rica 1975-2050, ProgramaCentroamericano de Población e Instituto Nacional de Estadística y Censos, San José, tomado dewww.populi.eest.ucr.ac.cr.
Pellegrino, A.
1992"La migración internacional de latinoamericanos en los censos de los 80", Instituto de EstudiosSociales en Población (IDESPO), Universidad Nacional, Ponencias del Seminario La MigraciónInternacional: su Impacto en Centroamérica, Heredia, Costa Rica.
1993"La movilidad internacional de fuerza de trabajo calificada entre países de América Latina y hacia losEstados Unidos", Notas de Población, 21(57).
1995"La migración internacional en América Latina", Notas de Población, 23(62):177210.
2000Migrantes latinoamericanos: síntesis histórica y tendencias recientes, mimeo, Universidad de laRepública/ECLAC/CELADE, Montevideo.
Pérez, J. P.
1999Mejor cercanos que lejanos. Globalización, autogeneración de empleo y territorialidad enCentroamérica, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Sede Costa Rica, SanJosé.
Pisoni, R.
2000Situación de la inmigración nicaragüense en Costa Rica en 1999, laborado para la OrganizaciónInternacional para las Migraciones, San José.
UNDP
2000Costa Rica y Nicaragua. El diálogo de la sociedad civil (Memorias Talleres Binacionales SociedadCivil Nicaragua-Costa Rica), Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Costa Rica, SanJosé.
2001Informe de Avance: Proyecto Red de Grupos de Trabajo y Organismos de la Sociedad CivilNicaragua-Costa Rica, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Nicaragua, Managua.
Pritchard, D.
1999Uso productivo de las remesas en Centroamérica: Nicaragua, Naciones Unidas y ComisiónEconómica para América Latina y el Caribe, Sede Subregional en México, Cuidad de México,documento LC/MEX/R.718.
Proyecto Estado de la Nación
1997Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible, Tercer Informe, Proyecto Estado de la Nación,San José.
1998Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible, Cuarto Informe, Proyecto Estado de la Nación,San José.
1999a Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible, Quinto Informe, Proyecto Estado de la Nación,San José.
1999b Estado de la Región en Desarrollo Humano Sostenible, Primer Informe, Proyecto Estado de la Nación,PNUD, y Unión Europea, San José.
2000Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible, Sexto Informe, Proyecto Estado de la Nación,San José.
Rico Martínez, F.
2000"La situación de las mujeres, niños y niñas migrantes: una visión regional alternativa desde laperspectiva de las organizaciones no gubernamentales", en GESO, Mujeres, Niños y Niñas Migrantes.Memoria de Seminario 2000, Fundación Género y Sociedad, Memoria del Seminario realizado en ElSalvador (24 y 25 de febrero 2000) en el contexto del Proceso Puebla, San José: 103-118.
Rowlands, D., y A. Weston
1996"How Aid, Trade and Development Affect Migration",Canadian Foreign Policy 4 (1).
Ruiz, J., and O. F. Vargas
2000a Análisis de la demanda de fuerza de trabajo en la zafra de la caña de azúcar. Zafra 2000-2001. RegionesHuetar Norte y Pacífico Central, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Área Técnica de MigracionesLaborales, San José.
2000b Análisis de la zafra de la caña de azúcar. Regiones Huetar Norte y Pacífico Central (parcial Zafra 2000-2001), Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Área Técnica de Migraciones Laborales, San José.
Salvadó, L. R. (Ed.)
1992La Migración por Violencia en Centroamérica, Instituto Interamericano de Derechos Humanos(IIDH), San José.
Salvadó, L. R., y C. Zeledón
1992Las Migraciones internacionales y los derechos humanos, Instituto de Estudios Sociales en Población(IDESPO), Universidad Nacional, Ponencias del Seminario La migración internacional: su impactoen Centroamérica, Heredia, Costa Rica.
Samandú, L., y R. Pereira
1996Los nicaragüenses en Costa Rica. Enfoque de una problemática, Consejería en Proyectos paraRefugiados Latinoamericanos, San José.
Sandoval, C. (Ed.)
1999¿Cómo me siento en Costa Rica? Autobiografías de nicaragüenses, Instituto de Estudios Sociales de laUniversidad de Costa Rica, Serie Documentos, San José.
Sandoval, I., et al.
1999La población costarricense del Gran Área Metropolitana frente a su percepción hacia la poblaciónmigrante, la política y los impuestos, Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO), UniversidadNacional, Heredia, Costa Rica.
Schmidley, A., y C. Gibson
1999Profile of the foreign-born population in the United States: 1997, United States Census Bureau,Current Population Reports: Series P23-195, (www.census.gov). Washington, DC.
Secretaría de Acción Social
1997Política Nacional de Población, Secretaría de Acción Social de la Presidencia de la República,Managua.
Simmons, A., y J. Guengant
1992"Recent Migration within the Caribbean Region: Migrant Origins, Destinations and EconomicsRoles", Proceedings of the Conference on the Peopling of the Americas, Veracruz, 1992, Vol. 2,International Union for the Scientific Study of Population IUSSP, Paris.
Sosa, R.
1992Sobre migración internacional en Nicaragua en la década del 80 y principios del 90, Instituto deEstudios Sociales en Población (IDESPO), Universidad Nacional, Ponencias del Seminario Lamigración internacional: su impacto en Centroamérica, Heredia, Costa Rica.
Stalker, P.
2000Workers Without Frontiers. The Impact of Globalization on International Migration, Lynne RiennerPublishers, Boulder/London; ILO, Geneva.
Tapinos, G., y D. Delaunay
2000"Can one really talk of the globalisation of migration flows?", en OECD (Ed.), Globalisation,Migration and Development, OECD Proceedings, Paris.
Torres, F.
1998Uso productivo de las remesas en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, Naciones Unidasy Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Sede Subregional en México, documento LC/MEX/R.662.
Tuirán, R.
1998Desarrollo, comercio y migración, CIESAS, Seminario sobre Migración Internacional y Desarrollo enNorte y Centroamérica, Mayo 1998, Ciudad de México.
USAID/MEP/OIM
2000Ampliación de la capacidad del Sistema Educativo Costarricense en comunidades afectadas pormigración nicaragüense relacionada con el Huracán Mitch, Servicios Litográficos Barsant S.A,Agencia para el Desarrollo Internacional del Gobierno de los Estados Unidos (USAID), Ministerio deEducación Pública (MEP) y Organización Internacional para las Migraciones (OIM), San José.
Van Hear, N.
1995Migration, displacement and social integration, UNRISD, Occasional Paper No. 9, Ginebra.
Varela, J. , y H. González
2000Trabajadoras domésticas inmigrantes en Costa Rica. Su percepción, Instituto de Estudios Sociales enPoblación (IDESPO), Universidad Nacional, Heredia, Costa Rica.
Víquez Avendaño, J.
1996"Caracterización de la Política, Programas y Proyectos para Refugiados Centroamericanos en CostaRica período 19731993", Universidad Nacional, Facultad de Ciencias Sociales, Escuela de Sociología,Tesis para optar por el grado de licenciado en Sociología, Heredia, Costa Rica.
Wahba, S.
1991"What Determines Workers Remittances?", Finance and Development 28(4):41-44. Citado enWendell (2000).
Wendell, S.
2000"Migration and remittances: a case study of the Caribbean", en ECLAC/CELADE/IOM, Simposiosobre migración internacional en las Américas, 2000, Comisión Económica para América Latina yel Caribe, Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía y Organización Internacional para lasMigraciones, Memoria del Simposio realizado en San José de Costa Rica del 4 al 6 de septiembre 2000.
Working Group on International Migration
1998Issues Related to International Migration and Development, ACC Task Force on Basic Social Servicesfor All, Information Note, New York.
Zúñiga S., M. A.
1989El impacto económico-social del refugiado centroamericano en Costa Rica, Instituto de EstudiosSociales en Población (IDESPO), Universidad Nacional, Heredia, Costa Rica.
Anexos
Anexo 1. Decreto de Amnistía Migratoria en Costa Rica
Anexo 2. Encuesta a Migrantes Nicaragüenses en Costa Rica
Anexo 3. Percepciones sobre la migración Nicaragua-Costa Rica en el ámbito empresarial y laboral costarricense.
Anexo 4. Sobre la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares ( 1990, Asamblea General de la ONU)
Fuente
Página web de la Conferencia Regional sobre Migración.
Para ver el documento completo oprima aquí
Spanish
- Inicie sesión para enviar comentarios