Acción para el desarrollo en América Latina con sociedades informadas y comprometidas
Hora de leer
15 minutes
Leer hasta ahora

Una Escuela en la Edad Media

28 comments
Por Patricia Edgar, Presidente de la Fundación Cumbre Mundial de Medios para la Infancia (World Summit on Media for Children, WSMFC).

Ponencia presentada en el marco del Seminario sobre América Latina – Río de Janeiro – 19. Noviembre, 2002.

Se me ha pedido que les hable acerca de los orígenes del movimiento de la Cumbre Mundial. Se trata de una historia tanto personal como política, pero que es de relevancia para ustedes como maestros.

Comencé mi carrera como maestra de escuela y luego pasé diez años en la Facultad de Educación de una universidad, preparando maestros. Luego, durante 20 años, fui directora de la Fundación Australiana para Televisión Infantil. Mi experiencia me ha enseñado por qué los programas dirigidos a los niños son tan importantes para su desarrollo.

Albert Einstein, famoso por tantas cosas, dijo una vez: "Si quiere que sus hijos sean brillantes, léales cuentos de hadas. Si quiere que sean aun más brillantes, léales aun mas cuentos de hadas."

Esta opinión instintiva de Einstein ganó aún más en estatura debido al trabajo del famoso psicólogo Bruno Bettelheim, quien trabajó con niños con problemas para ayudarles a alcanzar madurez psicológica. Bettelheim les enseñó a esos niños a manejar y comprender sus desconcertantes ansiedades y emociones, mediante la lectura de cuentos de hadas. En su famoso libro 'The Uses of Enchantment', Bettelheim dijo:"Hay un muy difundido rechazo a enseñarle a los niños que la fuente de mucho de lo que está mal en sus vidas está en nuestra propia naturaleza – la tendencia de todas las personas a actuar agresivamente, asocialmente, en forma egoísta, motivados por la ira y la ansiedad. En cambio, queremos que nuestros hijos crean que ser buenos es algo inherente al ser humano. Pero los niños saben que ellos no siempre son buenos; y a menudo, aun cuando lo son, preferirían no serlo. Esto contradice lo que les dicen sus padres y lleva a que los niños se vean a sí mismos como monstruos".

Los cuentos de hadas hablan sobre las fuertes presiones internas que afectan a los niños y lo hacen en una forma que un niño comprende inconscientemente. Estas historias simplifican situaciones vitales, utilizando personajes muy claramente dibujados que personifican el bien y el mal. Los cuentos entretienen e iluminan. Y sin embargo en Occidente estamos reescribiendo los cuentos de hadas para limpiarlos, porque ahora nos parecen demasiado crudos. Este es un serio error. El trabajo de Bettelheim demuestra que, en el deseo de proteger a los niños, los estamos dejando indefensos. Nuestra buenas intenciones les están quitando el acceso a recursos que necesitan para enfrentar y comprender el mundo.

Los cuentos de hadas originales les dan a los niños la esperanza que necesitan; la esperanza de que los duendes debajo de su cama y los monstruos en el escaparate, tienen formas y caras, y de que hay un héroe que puede derrotarlos, sino mediante la comprensión y la razón, entonces mediante la espada. Lo que los niños necesitan con urgencia de los cuentos, no son simplemente lecciones sobre cooperación, sino lecciones que puedan adaptar a diferentes situaciones de su vida, así como la salvadora certeza de que uno puede salir airoso: los monstruos pueden ser derrotados, la injusticia puede ser remediada, y los obstáculos vencidos en el largo camino hacia la edad adulta.

Recientemente, el trabajo de la profesora Kathy Silva, experta en niñez temprana de la Universidad de Oxford, ha aportado nuevas evidencias acerca de la importancia de los cuentos en la vida de los niños. Ella trabajó con 3.000 niños de preescolar y demostró la necesidad de revaluar la niñez, la necesidad de invertir más tiempo, más dinero y más esfuerzos en el estudio de los primeros años de vida.

Ella y sus colegas estudiaron miles de niños en sus hogares y uno de sus hallazgos es de particular interés. Encontraron que las reglas familiares (como ser limpio, comer juntos, disciplina, etc.) no son tan importantes como leerles cuentos. Los niños a los que se les lee (y que son estimulados a que lean) son más cooperadores, menos antisociales y también cognitivamente más avanzados, porque los cuentos les ayudan a ponerse en el lugar de las otras personas, a pensar en cómo se debe sentir la otra persona en su interior. En otras palabras, los cuentos de ficción (y por supuesto, los programas de TV de buena calidad que muestran aspectos de la vida familiar), pueden enseñarle a los niños empatía emocional, valores, destrezas en comunicación y manejo de conflictos. Y aquellos niños a los que se les han contado cuentos, además de ser cognitivamente más avanzados, están en mayor capacidad de manejar exitosamente sus vidas, que aquellos a los que no se les leían historias.

Las ciencias sociales nos han enseñado que no hay un solo tipo de destreza cognitiva, de inteligencia humana. Hay diferentes inteligencias para el manejo del lenguaje, de los números, la música, la información espacial, el uso del cuerpo, las interacciones con otros individuos, reflexionar sobre uno mismo y sobre los propios sentimientos. Todos los niños normales poseen este rango de inteligencias (descrito en el trabajo del profesor de Harvard Howard Gardner y en su libro 'Frames of Mind – The Theory of Multiple Intelligence'). Pero cada tipo de inteligencia necesita ser desarrollado, y contar cuentos es el medio más eficaz para desarrollar las capacidades inter. e intrapersonales de los niños.

La importancia de contar cuentos no es una razón para aceptar cualquier libro, película o programa de TV. Debemos discriminar, y debemos decidir qué tipo de cuentos debemos contarle a nuestros niños. La calidad es de una gran importancia y calidad tiene muchos significados diferentes.

Primero, por las razones que he mencionado, los cuentos no deben ser "limpiados" para los niños. Deben ser apropiados para su edad, pero este es otro aspecto diferente. Deben ser auténticos, y no menospreciar las capacidades de los niños. Producir historias de calidad para niños significa también producir historias divertidas, tristes, que los involucren, dirigidas a ellos y acerca de ellos. Significa brindarles a través del programa experiencias que estimulen y satisfagan su imaginación. De igual manera, los libros y la televisión deberían documentar cómo es el ambiente actual de los niños, dónde están, qué están haciendo, y a qué lugares y personas tienen acceso. Deberían aprender acerca de las personas involucradas con las personas jóvenes – maestros, trabajadores de la salud, personas que trabajan con jóvenes, la policía- y deberían comprender los problemas de los discapacitados, los enfermos, las personas solitarias, los ancianos. Resumiendo, deberían conocer cómo es la sociedad en la que viven. Comedias viejas, dibujos animados, y programas baratos, aburridos, no aportan esta experiencias. Ni tampoco programas de culturas diferentes.

El conocimiento de la propia identidad cultural es de fundamental importancia para el desarrollo del sentimiento de identidad de los niños, para su seguridad y bienestar. Los niños deben escuchar los cuentos de su propia tribu. Cuentos universales deben ser contados, pero aplicados a cada cultura. Porque "si una tribu no tiene sueños propios, muere como tribu" (Tony Morphett, guionista australiano).

Desde otra perspectiva, el historiador social Francis Fukuyama llega a una conclusión similar en su libro "The Great Disruption". Dice: "Las verdaderas comunidades están unidas por los valores, normas y experiencias que sus miembros comparten. Entre más profundos y más fuertes sean estos valores comunes, más fuerte es el sentimiento de comunidad. Preservar nuestro sentido de comunidad es importante para alcanzar un comportamiento social humano responsable." Durante siglos, contar cuentos ha cumplido la función de cohesionar los grupos comunales, y ahora el material impreso, la televisión, las películas cumplen esta función en poblaciones más grandes.

Como fundadora de la Fundación Australiana para la Televisión Infantil (ACTF), yo estaba fuertemente comprometida con el desarrollo y producción de historias que tuvieran profundidad y calidad, dirigidas a los niños australianos. Y en un momento les mostraré algunos breves ejemplos de nuestros programas. Es importante decir que, prácticamente, la producción de estos programas no hubiera sido posible sin el sistema de subsidios y regulación que el gobierno australiano ha aplicado a la estructura de la televisión comercial, desde que esta fue introducida a Australia, en 1956. Filosóficamente, los gobiernos australianos han compartido los valores que he descrito. Pero los gobiernos necesitan que se les recuerde constantemente la importancia que tiene contar historias locales, ya que estas políticas cuestan dinero, y hay ahora fuertes presiones en conflicto, generadas por las demandas creadas por las fuerzas de los mercados globales.

Sí, la programación dirigida a la infancia tiene un costo. Pero el no tenerla tiene un costo social aun mayor, con efectos negativos tangibles para los sociedad como un todo. La expresión "el impacto en la base" se ha convertido en un cliché en Occidente, el cual debemos confrontar con pensamiento estratégico.

Alrededor de 1992-3, empecé a darme cuenta de que la producción de los tipos de programas que la ACTF quería hacer no serían viables, a menos que se contara con financiación extranjera. Y con ese dinero llegó un nivel de apropiación, de motivaciones diferentes y de interferencia con nuestras propias ideas. Debíamos encontrar asociados compatibles para continuar con nuestra labor.

La idea de una Cumbre Mundial empezó a crecer en mi mente. Pensé que si habíamos ganado el derecho a intervenir en el mercado australiano para proteger la programación infantil local, porqué no habrían de ser aplicables las mismas estrategias a nivel regional o inetrnacional. Inicialmente hice la sugerencia de realizar una Cumbre en una mesa redonda en Munich, durante el Prix Jeunesse, y el movimiento creció desde entonces.

Mi propósito como anfitriona de la Primera Cumbre Mundial (en Melbourne, 1995), era reunir personas de todo el mundo, que compartieran las mismas ideas y formaran un grupo de presión fuerte, estimularan la producción de programas dirigidos a la infancia donde no la había y, en el proceso, encontraran asociados que compartieran los mismos valores acerca de la programación infantil.

Una importante fuente de preocupación eran las grandes compañías de medios norteamericanas que estaban empezando a dirigir sus tentáculos hacia Europa, Asia, Australia y América Latina. Para mi, estas compañías acaban con la diversidad. Y la infancia necesita diversidad. Todos la necesitamos. La mente no se desarrolla sin ella.

En su programación, los canales norteamericanos para niños siguen sus propias recetas. Cada uno promueve su marca y el sabor local que dan dentro de un territorio es una concesión al mercado. Es producción motivada más por la apariencia que por la sustancia. Si la eficiencia económica fuera la única consideración, lo más sensato sería que toda la programación se originara en los Estados Unidos, ya que ellos lo hacen muy bien. Sin embargo, ellos están produciendo para una cultura que es muy diferente a la gran variedad de las culturas que existen más allá de las fronteras de los Estados Unidos.

Lo que sucede hoy en el campo de la programación infantil, y en la comunicación en general, tiene que ser analizado en un debate amplio acerca de la globalización y de los temas sociales que este movimiento ha generado. Se supone que globalización implica integración y unidad, y desde un punto de vista positivo, la globalización debería implicar el compartir culturas. Pero su foco principal es una economía mundial, y no diferentes economías nacionales separadas. La experiencia de la globalización durante la última década nos permite hacer algunos juicios. Si, el precio de muchos artículos manufacturados ha caído en la medida que los mercados buscan el trabajo más barato para la producción. Pero esta tendencia tiene otros efectos.

Los arquitectos de la globalización argumentan que la integración económica internacional es esencial, si los países en desarrollo aspiran a sacar a su juventud de la pobreza, ninguna nación se ha desarrollado nunca en el largo plazo sin el comercio. Pero la pregunta que nos planteamos hoy es ¿comercio bajo qué condiciones?

En Brasil, durante las últimas elecciones, 62 millones de personas votaron por Lula da Silva como su nuevo líder, quien busca liderar a América Latina en la búsqueda de un nuevo modelo económico. Como ustedes saben, da Silva rechaza las propuestas de los Estados Unidos de reducir los impuestos para los productos extranjeros, cuando los Estados Unidos tienen tarifas que protegen a sus propios productos.

Crecientemente, la globalización está siendo vista como un eufemismo que significa Americanización. Críticos están cuestionando el impacto de la globalización sobre sus propios ciudadanos. Mark Hertsgaard, escribe en 'The Eagle's Shadow: Why America Fascinates and Infuriates the World' (La Sombra del Águila: ¿Porqué Estados Unidos Fascina y Enfurece al Mundo?): "Nuestra élite del mundo de los negocios y de la política insiste en que nuestro modelo debería ser el modelo del mundo entero", pero la economía de los EU está concentrando la riqueza en cada vez menos personas. El 90% de todas las acciones es propiedad del 10% de los hogares. Y un hecho desconcertante es que la fortuna de una sola persona, Bill Gates, es tan grande como la del 40% de los norteamericanos más pobres.

Esto podría ser sólo una curiosidad interesante para el resto de nosotros, si no nos viéramos profundamente afectados por los puntos de vista y las acciones de Estados Unidos, en todos los aspectos. Los Estados Unidos son la primera hiper-potencia de la historia. Ningún país ha tenido tal dominio cultural, económico, tecnológico y militar desde el Imperio Romano. Como es el poder dominante a nivel mundial, los Estados Unidos tienen la responsabilidad de enfrentar las causas sociales y económicas que nutren la recurrente violencia en culturas de todo el mundo. Puede hacer esto a través de cooperación internacional (lo que estamos viendo y experimentando actualmente con Iraq) o puede, con base en su poder, imponer su voluntad en todos nosotros. Vivimos tiempos interesantes. Claramente, hay países que quisieran retener el control sobre su propio destino y manejar las situaciones a su propia manera.

Después de los recientes hechos trágicos de Bali, en los que 90 australianos fueron asesinados, y otros tantos heridos, por bombas terroristas, nuestro primer ministro, John Howard, claramente impresionado por los hechos, rápidamente acudió a establecer las diferencias entre los australianos y sus características, y los estadounidenses. El habló sobre cómo, durante crisis, "todos somos compañeros" "(The Australian, 26-27 Octubre, 2002). El afirmó, "somos tan duros como el tungsteno, pero también somos una gente dulce y amorosa".

A lo largo de su historia, el lenguaje y las características del compañerismo pernean la vida australiana. Nosotros saludamos a personas extrañas diciéndoles "¿Cómo estás, compañero?" "Perdón, compañero", "Que puedo hacer por ti, compañero". Nuestro asociado es nuestro compañero. Nuestros hijos son nuestros compañeros. Compañerismo es una característica cultural que ha contribuido a la cohesión de nuestra sociedad. Por otro lado, en los EU los derechos del individuo son sagrados. El énfasis se hace en las oportunidades para el individuo. La admiración por los logros individuales es parte de la cultura de los EU. A los australianos no nos gusta que individuos sobresalgan – nosotros podamos las plantas demasiado altas.

El primer Ministro australiano dio una respuesta razonada, mesurada, a la tristeza y la rabia que sentía el país, pero cuando se le preguntó acerca de las declaraciones guerreras del presidente Bush, Howard dijo, "Esas son expresiones que yo no usaría… los norteamericanos y los australianos somos muy cercanos, pero tenemos diferencias importantes. A veces las relaciones públicas y las reacciones de los líderes a este tipo de situaciones ilustran algunas de esas diferencias." (The Australian, 26-27 Octubre, 2002).

En Brasil ustedes tienen ahora un nuevo líder, una voz independiente, y podrían tener una oportunidad única no solo para realizar reformas económicas, sino también para hacer progresos en el ámbito de la cultura. Es una oportunidad para apoyar una programación infantil propia, auténticamente brasileña. Ustedes pueden enseñarle al gobierno que la programación es una parte importante de la educación de la infancia. Los medios les llegan a todos los niños de una forma u otra. Y ustedes no deben estar educando a sus hijos con valores norteamericanos. Ustedes tienen sus propios valores. Y ustedes tienen un alto número de niños. En solo Brasil hay 48.7 millones de niños en edad escolar. En Occidente, los niños son menos del 20% de la población. En muchos países árabes, en Latinoamérica, y en algunos países asiáticos el 70% de la población tiene menos de 20 años. En Brasil, la cifra es del 50%.

Es obvio que un vehículo poderoso para preservar las diferencias y los valores culturales es contarle historias a los niños. Esto es claramente importante para los norteamericanos – y debería serlo para todos nosotros, los brasileños, latinoamericanos, australianos, africanos, asiáticos. Las diferentes regiones y los diferentes países tienen sus propias historias.

El problema para la mayoría de nosotros es que, en esta edad de los medios y con un mercado internacional global, el dominio norteamericano de la cultura popular global mercadeada, le deja muy poco espacio a la existencia y expresión de otras culturas (Ziauddin Sadar, 'Meet the great Satan', The New Statesman, AFR, 6/9/02). Discriminar es una tarea difícil cuando hay muchas horas de programación por llenar y muchos programas norteamericanos baratos en oferta.

Pero el reto no son solamente los contenidos de la televisión, el reto se da en toda forma de comunicación. Se estima que en los próximos tres años se producirá más información que en los últimos 40.000 años (Nathan Cochrane, 'Managing the store', The Age, 5/11/02). Si, sabemos como producir información, y tenemos extraordinarios sistemas de comunicación, pero lo que en última instancia cuenta son los contenidos. La sola información, los datos, no son en sí mismos buenos contenidos. Una programación que depende de las marcas y del mercadeo no tiene buenos contenidos. Un contenido de calidad resulta de una educación que valora la curiosidad, la creatividad, las ideas, la vida del espíritu.

Necesitamos computadoras en las escuelas. La vida ha cambiado en una forma en que es muy difícil funcionar en la sociedad si no se está familiarizado con los computadores. Pero el uso de los computadores en sí mismo no parece haber mejorado el desempeño de los alumnos. De hecho, podría tener un efecto negativo sobre su desempeño en matemáticas, como lo demostró recientemente un estudio israelí ('New evidence on classroom computers and pupil learning', Joshua D. Angist & Vistor Lavy, Economic Journal, October 2002). Es necesario procesar los datos y la información para convertirlos en conocimiento. Conocimiento hace referencia a comprender las cosas, ponerlas en contexto, saber como aplicar lo aprendido.

La paradoja es que aunque hay más información disponible, las personas están menos bien informadas. Hoy se hacen más películas y programas de televisión que nunca antes, pero muy pocos valen la pena verlos.

Quiero felicitar a Brasil y a América Latina por su apoyo al Movimiento de la Cumbre Mundial, y por aceptar el reto de organizar la Cuarta Cumbre Mundial, en 2004. Se necesita una gran esfuerzo de colaboración, en el cual gobiernos, redes y agencias financiadotas tienen un papel. Y ustedes como educadores son importantes representantes de la infancia, mediadores entre los progenitores, los medios, y los gobiernos. Ustedes no deben marginarse del proceso de toma de decisiones acerca de lo contenidos que verán los niños del Brasil. Ustedes tienen un papel y una oportunidad en este momento de la historia de su país. Ustedes podrían marcar la diferencia para esos niños. Involúcrense.

Comments

User Image

la vdd no encontre nada todo lo revolvio

User Image

QUIERO SABER COMO ERA CONSIDERADA LA NIÑEZ EN LA EDAD MEDIA EN FRANCIA. ME PARECE RELEVANTE LA INFORMACION QUE PRESENTA PERO NECESITO ALGO DE HISTORIA

User Image

por que necesito ver un cuento o historia de alguna escuela

User Image

pesimo lo encuentro ultimoo!! nu encontre lo q andaba buskn2

User Image

pienso que es una pagina muy util para el desarrollo ,lo unico que le hace falta son dibujos acerca de el tema. *gracias*

User Image

En ocasiones pensamos que entre el presente y el futuro transcurre mucho tiempo, que hay mucho espacio, cuando en realidad presente y futuro están traslapados... No hemos terminado de hablar cuando ya el futuro está allí, lo podemos tocar... Por tal razón, el texto hace un gran aporte pues el asunto no consiste meramente en ayudarle al niño a convertirse irremediablemente en adulto, más bien es que en esa transformación no se pierda así mismo.

User Image

son una mierda hijos de puta su madre ers una ramera gorda y asquerosa

User Image

esta pagina, su contenido, y todo lo que en esta es escrcrito o transmitido, es una verdadera

User Image

es muy critica, diciente y realista.
valió la pena abrirla y leerla

User Image

Me parece una página muy interesante y util, nos brinda una buena información acerca de los programas infantiles y la importancia de estos en el desarrollo de los niños.

User Image

Srs. Iniciativa de Comunicaciòn les agradecerè hacer llegar este comentario a la autora:
Patricia, por medio de esta maravilla tecnològica de la comunicaciòn via internet encuentro esta ponencia tuya que me parece tan interesante y que sintoniza con muchas de las cosas que he ido encontrando en mi vida
Soy psicòloga escolar con varios años trabajando en colegios, tambien participo desde hace un año en un grupo de estudio y vivenica que se llama "mesa mitològica" en la que compartimos nuestro interès por el valor y el poder de la mitologìa en nuestras vidas y en las de los pueblos. Este conocimiento me ha ayudado mucho a comprender y ayudar a mi alumnos. Vivo en Lima Perù y me gustarìa contactarme contigo para comentar todas estas cosas tan interesantes. mi email es avarguitas arroba hotmail.com

Spanish

Comentarios Recientes