Modelo de enseñanza tutelar
La comunicación pedagógica, basada en un diálogo simétrico, supone entonces que existan objetivos y marcos referenciales comunes entre profesor y alumnos, que permitan conciliar los intereses de ambos mediante la "negociación" o "contrato pedagógico". Se trata de establecer cómo lograr de la mejor manera posible los objetivos pedagógicos mediante una negociación en la situación de trabajo, donde cada parte acepte ciertos límites y se logre el equilibrio equitativo entre las partes implicadas (transacción educativa).
Las características del "contrato pedagógico" son las siguientes:
Se define una convención que reglamente los intercambios entre ambas partes (reglas).
No se establece el contrato como una instancia acabada, sino que se va construyendo a medida que se lleva a cabo el proceso docente.
El profesor realiza la función de facilitador del aprendizaje del estudiante, que tiene a su tutela, y la enseñanza debe seguir el ritmo de aprendizaje que caracteriza al alumno (enseñanza individualizada). Este tipo de proceso docente permite una evaluación más profunda del desarrollo alcanzado por el educando.
Esta aplicación de la enseñanza tutelar responde con una concepción sobre la educación centrada en el proceso y no en sus resultados únicamente, con marcado carácter humanista, que atiende el desarrollo del individuo bajo un clima de confianza, seguridad, comunicación pedagógica y democrática.
1. Contacto inicial profesor-alumno:
• Presentación mutua.
• Expectativas del alumno y del profesor.
• Encuadre del proceso. Normas. Valoración de la propuesta del programa de enseñanza: habilidades que se persiguen y posibles tareas para su desarrollo.
• Control diagnóstico del nivel del alumno.
• Elaboración conjunta del programa de contenido y actividades fundamentales que se desarrollarán: ¿Qué aprender? y ¿Cómo aprenderlo?.
• Establecer frecuencia de intercambio directo. La retroalimentación y reajuste del programa se realizará sistemáticamente durante todo el proceso.
2. Intercambio. • Retroalimentación. Evaluación procesal, enfatizando en los aspectos cognitivos a partir de las tareas orientadas en el encuentro anterior cumplimiento, discusión de sus resultados y sugerencias.
• Reajuste. Orientación de las nuevas tareas.
• Registro por parte del profesor del desarrollo de las habilidades del estudiante según indicadores como la independencia, generalización, etcétera (en interacción con el alumno).
• Coordinación del próximo encuentro.
3. Cierre.
• Control sumativo y valoración del proceso.
• Reajuste. Valorar las formas de evaluación sumativas que se utilizarán, acordes con el tipo de enseñanza y tareas realizadas.
• Evaluación fundamentalmente del desarrollo de las habilidades y sus indicadores.
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