Del Conocimiento a la Acción por la Supervivencia Infantil
- Epidemiología – los países necesitan buscar y aplicar a los programas de supervivencia infantil la información disponible acerca de las causas y distribución de las enfermedades infantiles. Al mismo tiempo se deben implementar proyectos de recolección de nueva información y de monitoreo.
- Intervenciones sobre supervivencia infantil – las intervenciones existentes deben ser aplicadas en forma agresiva y evaluadas continuamente, y se debe avanzar en el desarrollo de intervenciones aun no disponibles, tales como vacunas para neumonía, diarrea y malaria.
- Estrategias de distribución – para garantizar que las intervenciones lleguen a los infantes y las madres que las necesitan, personal del programa a nivel nacional debe realizar investigaciones de campo en profundidad, y desarrollar métodos de seguimiento (y construir la capacidad para poder utilizarlos).
- Desigualdades – se deben desarrollar indicadores, métodos y directrices; es necesario crear capacidad para medir la equidad y monitorearla a todos los niveles.
- Liderazgo – un liderazgo fuerte y unificado se debe restablecer a los niveles internacional, nacional, y subnacional.
- Sistemas de salud fuertes – “Aunque las iniciativas privadas pueden y deberían contribuir, el objetivo a largo plazo debe ser tener sistemas de salud pública que sean capaces de definir las necesidades, generar los recursos, manejar los programas y las personas, ofrecer servicios costo-efectivos, y recolectar y utilizar información para mejorar los efectos de sus esfuerzos.”
- Recursos (humanos y financieros) adecuados a las necesidades particulares– los costos anuales de incrementar las intervenciones conocidas serán de aproximadamente US$ 1000 millones para vacunación, US$ 4000 millones para el tratamiento de las enfermedades infantiles, y US$ 2500 millones para prevención contra malaria y tratamiento en todos los grupos de edad. Esto es menos que los US$ 17.000 invertidos anualmente en comida para mascotas en Norteamérica y Europa. Se deben desarrollar mecanismos, dicen los autores, para hacerle seguimiento a estas inversiones en supervivencia infantil. Además, “se deben identificar nuevas formas de desarrollar capacidad local, y contrarrestar la fuga de talento que está dejando a países de ingresos medios y bajos sin sus ciudadanos más capacitados”.
- Conciencia y compromiso para actuar que vayan más allá de la comunidad de salud pública, y movilicen a todos los ciudadanos, incluyendo progenitores, maestros, cantantes, atletas famosos, y políticos. Los mensajes deberían ser claros y simples, y deberían ser transmitidos en forma consistente a través de todos los canales disponibles.
- Establecer un proceso que lleve al desarrollo de un verdadero liderazgo a nivel mundial;
- Unir esfuerzos para fortalecer la capacidad en los países y en los sistemas de salud en general, con los apoyos técnicos y financieros necesarios;
- Continuar con el desarrollo de directrices que pongan a los niños pobres y sus madres en el centro de los esfuerzos para aumentar la cobertura de las intervenciones existentes; y
- Desarrollar sistemas para monitorear la cobertura, la equidad, y el progreso de las acciones.
- Epidemiología – los países necesitan buscar y aplicar a los programas de supervivencia infantil la información disponible acerca de las causas y distribución de las enfermedades infantiles. Al mismo tiempo se deben implementar proyectos de recolección de nueva información y de monitoreo.
- Intervenciones sobre supervivencia infantil – las intervenciones existentes deben ser aplicadas en forma agresiva y evaluadas continuamente, y se debe avanzar en el desarrollo de intervenciones aun no disponibles, tales como vacunas para neumonía, diarrea y malaria.
- Estrategias de distribución – para garantizar que las intervenciones lleguen a los infantes y las madres que las necesitan, personal del programa a nivel nacional debe realizar investigaciones de campo en profundidad, y desarrollar métodos de seguimiento (y construir la capacidad para poder utilizarlos).
- Desigualdades – se deben desarrollar indicadores, métodos y directrices; es necesario crear capacidad para medir la equidad y monitorearla a todos los niveles.
- Liderazgo – un liderazgo fuerte y unificado se debe restablecer a los niveles internacional, nacional, y subnacional.
- Sistemas de salud fuertes – “Aunque las iniciativas privadas pueden y deberían contribuir, el objetivo a largo plazo debe ser tener sistemas de salud pública que sean capaces de definir las necesidades, generar los recursos, manejar los programas y las personas, ofrecer servicios costo-efectivos, y recolectar y utilizar información para mejorar los efectos de sus esfuerzos.”
- Recursos (humanos y financieros) adecuados a las necesidades particulares– los costos anuales de incrementar las intervenciones conocidas serán de aproximadamente US$ 1000 millones para vacunación, US$ 4000 millones para el tratamiento de las enfermedades infantiles, y US$ 2500 millones para prevención contra malaria y tratamiento en todos los grupos de edad. Esto es menos que los US$ 17.000 invertidos anualmente en comida para mascotas en Norteamérica y Europa. Se deben desarrollar mecanismos, dicen los autores, para hacerle seguimiento a estas inversiones en supervivencia infantil. Además, “se deben identificar nuevas formas de desarrollar capacidad local, y contrarrestar la fuga de talento que está dejando a países de ingresos medios y bajos sin sus ciudadanos más capacitados”.
- Conciencia y compromiso para actuar que vayan más allá de la comunidad de salud pública, y movilicen a todos los ciudadanos, incluyendo progenitores, maestros, cantantes, atletas famosos, y políticos. Los mensajes deberían ser claros y simples, y deberían ser transmitidos en forma consistente a través de todos los canales disponibles.
- Establecer un proceso que lleve al desarrollo de un verdadero liderazgo a nivel mundial;
- Unir esfuerzos para fortalecer la capacidad en los países y en los sistemas de salud en general, con los apoyos técnicos y financieros necesarios;
- Continuar con el desarrollo de directrices que pongan a los niños pobres y sus madres en el centro de los esfuerzos para aumentar la cobertura de las intervenciones existentes; y
- Desarrollar sistemas para monitorear la cobertura, la equidad, y el progreso de las acciones.
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