Franjas de televisión infantil, ¿un modelo agotado?
Este número del Son de Tambora hace parte de nuestra serie especial de análisis. En esta ocasión, Valerio Fuenzalida, Director Diplomado en Estudios de Audiencia del Instituto de Estudios Mediales, Universidad Católica de Chile, y profesor del Magíster en Comunicación Social de la Universidad Diego Portales, ha respondido a la invitación abierta que La Iniciativa de Comunicación formula a su red, a escribir análisis críticos alrededor de la comunicación. Fuenzalida hace una crítica a los esquemas actuales de programación y producción de televisión infantil y propone alternativas. El texto refleja únicamente su punto de vista y no el de las universidades donde trabaja ni del grupo de socios de La Iniciativa de Comunicación, individual o colectivamente.
La serie especial de análisis, cuyos números circulan el primer miércoles de cada mes, pretende divulgar opiniones críticas y generar diálogo. Nos es imposible garantizar la publicación de todos los artículos recibidos, dado nuestro número limitado de ediciones por año. Sin embargo, si desea hacer una contribución, comuníquese con Juana Marulanda - jmarulanda@comminit.com
Muchas gracias.
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FRANJAS DE TELEVISION INFANTIL, ¿UN MODELO AGOTADO?
Llevo más o menos 35 años trabajando en casi todos los ámbitos de este complejo medio que es la televisión: en la producción de programas, la formulación de políticas para la televisión, la investigación de audiencias, los canales de televisión, la docencia, y la consultoría. Y es con base en esta experiencia que voy hablar de los cambios que están ocurriendo en la relación televisión / audiencias, y específicamente, audiencias infantiles.
En primer lugar, quiero hacer notar el creciente desplazamiento de la audiencia infantil, desde la televisión abierta hacia los canales de cable; de los programas para niños, a los canales para niños. Incluso ya hay ciertos días de la semana en que la audiencia de la televisión por cable supera la de la televisión abierta, por el peso de la audiencia infantil. Pero además, según estudios de recepción, los niños reconocen los canales para niños; canales como Cartoon Network o Discovery Kids que transmiten las 24 horas para ellos. Así, cuando los niños tienen posibilidad de ver televisión por cable, escogen estos canales. Esa es la razón detrás del desplazamiento infantil al cable. Hay una lectura de los niños de que la televisión para niños está en los canales para niños del cable.
En segundo lugar, quiero resaltar que la manera de hacer programas de televisión para niños, también está cambiando. Hay un agotamiento de aquel esquema donde un adulto era encargado de conducir el programa televisivo infantil. Este modelo fue tomado de la escuela: el profesor que enseña, el adulto que sabe, frente al niño más bien ignorante que tiene que aprender de la sabiduría del adulto. En los programas televisivos realizados con este esquema escolar, el conductor-adulto era el "profesor" o el "tío/tía". Los programas que más disfrutan los niños y los adolescentes hoy, son programas en los que ese esquema ha sido superado.
Pero además, es necesario entender que cada vez hay más productoras externas a los canales; productoras muy especializadas, con una fisonomía muy segmentada, que se dedican a los niños, o a los programas periodísticos o a otros géneros de programación y que están teniendo mucho éxito en la producción. Son productoras como Plaza Sésamo, o compañías que producen para la BBC...
Conviene mencionar aquí, otro cambio importante: la introducción de paquetes (libros, folletos, VHS, páginas de Internet, juguetes, etc.) que apoyan un programa y crean una importante relación con la audiencia infantil; los programas que tienen mayor sintonía son aquellos que trabajan con paquetes de elementos adicionales.
En tercer lugar, quiero decir que la creencia de que los niños ven nada más que programas para niños es equivocada. Sabemos con mucha documentación que ven toda clase de programas; en muchos países del mundo, la cantidad de programas para la familia o adultos vistos por los niños en la televisión abierta, llega a un 70% o 75% de su consumo. Por tanto no basta con hacer mejores programas infantiles: el hogar y la escuela tienen que asumir esta realidad del visionado infantil de programas que no han sido realizados especialmente para los niños; y la prohibición no es el camino eficiente.
¿Cuáles son entonces las consecuencias de estos cambios? Sin duda, ellos comienzan a generar complejos desafíos de trabajo. Poco sirve el tradicional lamento sobre la mala calidad de la televisión infantil o la búsqueda de culpables, frente al cúmulo de tareas de gran envergadura que hay que emprender.
Creo por ejemplo, que el desplazamiento de las audiencias infantiles desde programas o franjas infantiles a canales de cable que los niños identifican como canales infantiles, está generando un desafío relacionado con las políticas de comunicación; un desafío que interpela a las autoridades políticas de distintos niveles, como los entes rectores de la televisión. Son estos organismos los que finalmente toman las decisiones sobre cómo se impulsa la emisión televisiva y sobre los modelos de canales de televisión.
Así pues, la vieja idea de tener barras de programación a las diez u once de la mañana, a las cuatro, cinco o seis de la tarde, es una manera de programar que hoy día no responde a los cambios en los visionados infantiles. Por lo tanto, una buena programación infantil no es sinónimo de exigirle a los canales una barra infantil de tal a tal hora... es mucho más que eso. En respuesta a este nuevo tipo de realidad se crean canales de televisión para niños; esto es lo que ha hecho en Alemania la televisión pública con Kinder Canal, que transmite desde las 6:00 am hasta las 21:00 pm. Y es lo que trata de hacer la BBC en su oferta digital, que tiene canales segmentados para niños chicos y más grandes.
En síntesis, yo me atrevo a proponerles a quienes se preocupan por mejorar la televisión infantil, que piensen en tres grandes ejes complementarios de trabajo, en los cuales hay que interactuar con diferentes interlocutores:
- Las políticas de emisión: el paso de programas, barras o franjas infantiles a la necesidad de crear canales para niños.
- El texto televisivo: nuevos esquemas de contenido, ésto es, modelos ficcionales lúdico-dramáticos con personajes protagonistas infantiles que permiten la identificación emocional del niño y el reconocimiento de sus capacidades, que ayudan a aliviar sus frustraciones y a fortalecer su autoestima; programas que enseñan capacidades personales para vivir en el mundo real.
- La recepción: el desarrollo de herramientas para facilitar a padres y profesores el diálogo y discusión sobre los programas que ven los niños (los infantiles y los no-infantiles) y el aprovechamiento de éstos; instrumentos para incentivar la expresión de puntos de vista y la conversación familiar sobre valores; es decir, ayudar a profesores y padres a manejar mejor los programas de TV que ven los hijos-alumnos, superando la costumbre de separar entretención y formación y ayudando a elaborar el visionado de material para adultos.
Valerio Fuenzalida
Director Diplomado en Estudios de Audiencia del Instituto de Estudios Mediales, Universidad Católica de Chile. Profesor del Magíster en Comunicación Social de la Universidad Diego Portales.
E-mail: vfuenzal@vtr.net
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Vea también:
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- Entrevista con Valerio Fuenzalida - Guillermo Orozco
- Evolución y nuevas posibilidades en televisión educativa: la televisión que necesitan los niños
- Televisión abierta y audiencia en América Latina "Enciclopedia Latinoamericana de Sociocultura y Comunicación
- Historias de la televisión en América Latina: Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, Venezuela.
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OPINE SOBRE EL TEMA EN TOMADO EL PULSO
Las barras o franjas de programación infantil en la televisión abierta deben reemplazarse por canales para niños como los de la televisión por cable.
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Este número del Son de Tambora expresa un punto de vista personal; ha sido escrito y firmado por su autor. Las opiniones que aquí se expresan reflejan su pensamiento individual y no necesariamente, el de La Iniciativa de Comunicación o el de sus socios.
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El Son de Tambora pretende cubrir una amplia gama de actividades acerca de la comunicación para el desarrollo. La inclusión de un tema o idea en el boletín no implica apoyo o acuerdo de los socios.
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