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Entrevista con Guillermo Garrido y Virginia de Garrido (Fundamor)

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Guillermo Garrido y su esposa Virginia trabajan desde hace 15 años con niños y niñas que viven con VIH/SIDA, y que sufren una situación de riesgo, abandono, peligro físico y moral a través e la Fundación Dar Amor (Fundamor), ubicada en Cali (Colombia). Esta entrevista se hace en el marco de su nominación como finalistas del Concurso de Experiencias de Innovación Social Ciclo 2006 - 2007.

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Entrevista realizada durante la Tercera Feria de Experiencias de Innovación Social. Porto Alegre (Brasil), Diciembre de 2007.

La Iniciativa de Comunicación, CI LA: Hablemos un poco de la experiencia de Fundamor Cali.

Guillermo Garrido: Fundamor nació en Cali hace 15 años. Nuestro enfoque principal es de trabajo integral; iniciamos trabajando con adultos terminales y ahora nos hemos concentrado en niños con VIH como resultado de los padres que iban falleciendo. Posteriormente nació Fundamor Bogotá.

 

Virginia de Garrido: Ese inicio con adultos nos permitió trabajar con la muerte como una realidad de la vida, lo que nos dio una perspectiva importante en nuestro trabajo actual al plantearnos lo que significa ser un ser humano productivo en todos los sentidos para que la muerte no sea siempre ese episodio tan triste. A mi me tocó vivir unas muertes muy tristes, a veces angustiantes, en las que la gente se reprochaba mucho la manera en que había vivido, así como también el aislamiento de sus familias, la discriminación y la incapacidad de ellos mismos para hacer frente a esa discriminación. Eso nos dio una serie de habilidades que nos permiten trabajar ahora de una manera mucho más creativa con los niños que también tienen VIH y que quieren llevar su vida de otra manera, dándoles fortaleza e instrumentos de vida alegres y positiva, y entendiendo su enfermedad como una oportunidad también.

 

GG: Nosotros realizamos atención integral desde el punto de vista de la salud. Fundamor cuenta con un equipo multidisciplinario en el que hay médicos, terapeutas, expertos en medicina alternativa y homeopática. Nosotros hemos desarrollado un pre-escolar terapéutico como respuesta al rechazo que experimentaron muchos de nuestros niños al querer vincularlos a las escuelas tradicionales. Trabajar la primera infancia de un niño, tanto en su formación como recuperación y desarrollo, nos ha permitido vincularlos de una manera mucho más completa a la sociedad.

 

CI LA: ¿Por qué decidieron enfocarse en niños específicamente?

VG: Después de trabajar tanto con niños como con adultos, descubrimos que con los niños uno tiene una mayor posibilidad de formar y de crear en ellos un ser humano preparado para enfrentar la vida. Cuando las circunstancias nos obligaron a escoger entre los dos, optamos por los niños porque los adultos nos exigían casi un terapeuta por persona, encargado no solo de curar el cuerpo, sino de reparar las heridas de lo que esta persona había producido a nivel interno durante toda su vida.

 

CI LA: ¿Qué otras actividades se realizan en el Centro?

GG: Un componente muy importante es la granja orgánica de Fundamor, que es para mi el corazón, la realización del amor en la tierra. Esta granja tiene varios componentes: en primera instancia producir comida sana para ellos, pero también tiene un componente de creación de conciencia, en ellos y en la comunidad en general, sobre la necesidad de rescatar este planeta que ha sido absolutamente atropellado por los seres humanos. Tiene también un componente de capacitación en agricultura orgánica, y otro de cura y sanación, porque el contacto con el agua, el sol, y la tierra tiene una altísima capacidad terapeútica.

 

VG: Nosotros no trabajamos solamente los efectos físicos de la enfermedad, sino que buscamos las causas, y en ese sentido usamos herramientas alternativas como música, danza, teatro, laberintos, cuentos, etc. Hay un grupo muy bonito de sanación en el que se hace reiky, terapias con imanes y aceites, y energía pránica entre otros. Lo importante de estas técnicas es la unidad en el amor: tu no tienes que aprender mucho para tocar un niño y darle una caricia con aceite, pero los resultados en su recuperación son increíbles. En esos momentos el grupo humano se pone en función de dar y recibir, genera una conexión muy bonita en lo que nosotros llamamos “La Casa del Silencio”.

 

Este ejercicio incluso ayuda en cuanto a resolución de conflictos con los mismos niños, al generar un espacio en el que se trabaja la meditación, la relajación y el silencio como herramientas para que ellos se vayan encontrando. De esta manera damos pasos hacia el auto-conocimiento, un elemento fundamental para la construcción de un proyecto de vida. Los niños se hacen muchas preguntas para las que nosotros no tenemos respuesta, como ¿por qué yo no tengo familia?, ¿por qué tengo SIDA?... Esas son preguntas para las que nosotros no tenemos respuestas porque estas vendrán de su propio corazón, pero lo importante es que ellos vayan encontrando una manera de aquietarse y dar respuesta adecuada a sus preguntas más importantes en el futuro.

 

El que los niños tengan las medicinas es muy importante, pero nuestra responsabilidad es también sacar adelante seres humanos que sean productivos y beneficiosos para la sociedad. Nos podemos enviarlos a la vida con la enfermedad controlada pero con la idea de reproducirla, porque entonces no habríamos hecho nada, y no solo serán infelices ellos, sino que harán infelices a otras personas.

 

CI LA: ¿Qué tipo de comunicación prima dentro de los procesos de Fundamor?

VG: Nosotros creemos que más que las palabras, la comunicación que pretendemos generar es una comunicación basada en las acciones, acciones capaces de transmitir un mensaje. Teniendo en cuenta que nuestro proceso es de educación entre niños que no tienen padres y cuyo referente más importante es el equipo humano que lo rodea, la comunicación más importante se da en la vida cotidiana a través de todas las actividades que mantienen la casa. En la entrada de la fundación hay un letrero que dice “Fundamor espera de ti tu propia transformación para que a través de ella puedas servir a otros”, y ese para mi es el centro de todo lo que se genera.

 

GG: La comunicación es básica en nuestro proceso porque Fundamor es ante todo un centro de generación de conciencia sobre prevención de VIH/SIDA, no discriminación, etc. , y esta conciencia solo se logra vinculando a la comunidad a los procesos. Por esa razón nosotros buscamos que la gente de colegios y de organizaciones locales vayan a la casa para que vean que el SIDA no es esa enfermedad terrible que no se puede tocar ni ver, y de esa manera ir desmitificando las creencias de la gente.

 

CI LA: ¿Cuál es la imagen de si mismos que se busca crear en estos niños?

GG: Mensajeros de paz. La enfermedad es un camino, como hay muchos otros, que permite replantear nuestra función en la vida. Estos niños llegarán a ser adultos en un 98% y lo importante es que ellos sean capaces de brindarle su paz a esa sociedad.

 

VG: Vivir el amor es algo que implica un esfuerzo en cada ser humano. Para poder ser amor tengo que trabajar muchas áreas personales y yo creo que la fundación le da a uno la oportunidad de ir creando esa conciencia. Cuando iniciamos con este proyecto, el nombre fue escogido por un grupo de personas que fueron aportando sus ideas; pero en ese momento yo no creía que implicara tanta responsabilidad estar en una entidad que se llama Fundación Dar Amor. Cuando el amor se toma con conciencia, te comprometes a dar un trabajo diario y permanente de ti mismo.

 

CI LA: ¿Qué significa para ustedes estar aquí, nominados como finalistas del Concurso Experiencias en Innovación Social en América Latina y el Caribe – Ciclo 2006-2007?

GG: Nosotros no vamos a poder solucionar el problema ni nacional ni mundial del SIDA, pero esta es una oportunidad de brindar un mensaje sobre un modelo que se puede replicar.

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