Entrevista con Allan Lavell
Allan Lavell es geógrafo, doctor en Geografía Económica, graduado del London School of Economics and Political Science de la Universidad de Londres. Es especialista en desarrollo urbano y regional. Ha sido investigador y docente en la Universidad de Londres, Middlesex Polytechnic, la Universidad Autónoma Metropolitana de México, el Colegio de México, la Universidad Autónoma de México, la Confederación Universitaria Centroamericana (CSUCA) y la Universidad de Costa Rica. Tiene varias publicaciones académicas, ponencias, libros y capítulos de libros.
Ha ocupado entre otros, los cargos de: Coordinador del Programa para el Estudio Social de los Riesgos y Desastres (FLACSO) (1992- a la fecha); Coordinador para América Central y el Caribe, Red Latinoamericana para el Estudio Social de los Desastres (LA RED) (1992-a la fecha); e Investigador Principal y Coordinador del Proyecto ENSO y Patrones de Riesgo en América Latina. IAI-LA RED (8 países). Ha participado como expositor en conferencias, simposios y seminarios internacionales, en 34 países de América Latina, África, Asia, Europa y Norte América. Es Consultor Internacional en el Resultado 1 del Proyecto Apoyo a la prevención de Desastres en la Comunidad Andina, PREDECAN.
Entrevista realizada por La Iniciativa de Comunicación durante el Taller Nacional sobre Enfoques y Conceptos en Gestión del Riesgo, Prevención y Atención de Desastres en Colombia, y Presentación de la Agenda Estratégica Nacional. Bogotá (Colombia), abril 24 al 26 de 2007.
La Iniciativa de Comunicación dialogó con el Profesor Allan Lavell en el marco del Taller Nacional sobre Enfoques y Conceptos en Gestión del Riesgo, Prevención y Atención de Desastres en Colombia y Presentación de la Agenda Estratégica Nacional, realizado del 24 al 26 de abril de 2007 en la ciudad de Bogotá. El taller hace parte de una serie de actividades programadas por el Proyecto PREDECAN en los cinco países de la Comunidad Andina, con el objetivo de generar espacios para la reflexión sobre conceptos y enfoques en el tema de Gestión del Riesgo / Prevención y Atención de Desastres (GR/PAD), orientados al fortalecimiento de la temática en los países de la Subregión.
La Iniciativa de Comunicación CILA: A partir de la década del 60 comienza una corriente sociológica ligada al estudio o “investigación social de los desastres” en Europa y Estados Unidos. Cuál ha sido la influencia de esta corriente en América Latina?
Allan Lavell: Hoy en día en América Latina hay una cantidad significativa de investigación dirigida desde una perspectiva social sobre riesgo, pero que es dispersa en múltiples instancias universitarias y centros de investigación. No se han creado en América Latina centros de investigación multidisciplinaria sobre el tema de desastres desde la perspectiva social como se han creado en los Estados Unidos, en Europa o en Australia, y lo que existe son estudiantes de maestría, de doctorado, profesores, investigadores dispersos en muchas instituciones que realizan estudios de manera dispersa. Sin embargo esto es mucho mejor de lo que existía en los años 90 cuando creamos La Red de Estudios Sociales en Prevención de desastres en América Latina con 8 instituciones y 15 personas. Fuimos casi los primeros en ver el problema desde la perspectiva social, pero a lo largo de los 90 se iban adjuntando adeptos, nuevas personalidades, se abrieron más maestrías y a raíz del trabajo de La Red se creó un pénsum mínimo necesario para generar un interés mayor. Actualmente existe el reconocimiento del tema como una temática que es social, aunque física a la vez.
Las visiones que atribuían la explicación de la ocurrencia de un desastre a causas fatalistas o religiosas han cedido terreno a interpretaciones más sociales durante los últimos 20 años. Allan Lavell es pionero de un cambio conceptual que se denomina Gestión del Riesgo, y que interpreta a los desastres (y el riesgo que los antecede) como “construcciones sociales”.
A.L.: La Gestión del Riesgo es un proceso social que tiene como resultado un conjunto de instrumentos, estrategias, políticas y mecanismos de intervención, cuyo propósito es o intervenir sobre factores de riesgo ya existentes que pueden eventualmente conducir a condiciones de pérdida, daño o desastres; o anticipar el riesgo hacia el futuro. Por ejemplo en cuanto a la intervención sobre factores de riesgo ya existentes, hay miles de comunidades viviendo en lugares donde no deben estar porque la amenaza de deslizamiento, inundación o sismisidad es tan alto que el nivel de riesgo es inminente. Y anticipar el riesgo hacia el futuro es que cuando tú construyas tu nueva casa como individuo debes asegurarte que está bien ubicada, que está bien construida contra huracanes o sismos. O cuando un gobierno hace lo mismo con un proyecto multimillonario de construir una presa hidroeléctrica , deberá asegurarse que está en un lugar adecuado y con adecuadas condiciones de construcción.
La Gestión del Riesgo trabaja en esos dos aspectos: a través de reducción del riesgo existente que es significativamente alta, pero también prevención de un nuevo riesgo al futuro para que el riesgo existente no se duplique. Ahora con cambio climático global el último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) habla de la movilización de hasta 600 millones de personas en el mundo por cambios en el nivel del mar, etc. Eso es anticipar riesgo, vamos a trabajar el tema del cambio climático, pero a la vez ubicando poblaciones en zonas de un metro de altura arriba del mar para no verlos desaparecer en 10 años. Eso es gestionar el riesgo, es pensar en la seguridad humana de manera retroactiva y prospectiva.
CILA: Gustavo Wilches-Chaux señala varios tipos de vulnerabilidad como física, económica, social, política, técnica, ideológica, cultural, educativa, institucional. Desde su punto de vista cuáles son los ámbitos en los que se constituye esa vulnerabilidad?
A.L.: Esos son los ámbitos en los cuales la vulnerabilidad se constituye, se crea y tiene su causalidad. Yo sigo prefiriendo hablar de la vulnerabilidad de seres humanos y lo que contribuye a esto son causas institucionales, físicas, etc. que es con respecto al pensamiento de Gustavo un viaje y un matrimonio juntos, con ligeras diferencias conceptuales. Lo que él llama vulnerabilidad yo lo llamaría condiciones para la creación de la vulnerabilidad, pero finalmente estamos hablando de una manifestación y una causalidad. Entonces en la vulnerabilidad, dado que se relaciona directamente con el desarrollo y con los patrones de desarrollo estamos obligados a buscar trabajar en las distintas esferas. Es un concepto complejo que abarca diferentes componentes, tal como lo señala T. Cannon como medios de vida, resiliencia, autoprotección, y hay que trabajar en cada una de esas áreas con pretensión a la reducción del riesgo. Yo prefiero hablar de reducción del riesgo que reducción de vulnerabilidad.
Yo hablo de reducción del riesgo porque en la reducción del riesgo hay un conjunto de factores asociados con amenaza, exposición y vulnerabilidad trabajando conjuntamente. Esto significa que cuando hablamos de reducción de la vulnerabilidad se puede reducir la vulnerabilidad reduciendo la amenaza o reduciendo efectivamente la vulnerabilidad como componente social. Si reduces la amenaza a cero porque no te ubicas en una zona de amenaza, ya has reducido la vulnerabilidad a cero. Es muy complejo pero lo que significa es reconocer el problema en su verdadera dimensión y buscar cómo se incorpora en actividades de desarrollo que son permanentes en su evolución y no hacer de esto un tema eventual, o de vez en cuando implementar proyectos de reducción del riesgo. Hay que estar implementado la reducción y prevención del riesgo de forma permanente, de igual manera que uno no cruza una calle bien un día y mal el otro. No. Uno la cruza siempre viendo derecha-izquierda y lo haces permanentemente, te cuidas permanentemente contra la violencia social. Con el tema de la Gestión del Riesgo también hay que tener vigilancia permanente, hacer de él una cosa de preocupación constante y no solamente porque puedes perder la vida sino que puedes perder el medio de sustento, etc.
Y en esto yo veo mucho que estamos acostumbrados a pensar que el Estado es quien vela por la seguridad de la gente. Hay que inculcar que es el individuo que vela por su propia seguridad. En consecuencia una meta debe ser aumentar las posibilidades para la autoprotección, en este tema finalmente debería ser un movimiento hacia aumentar la capacidad de los individuos y las familias de garantizar su propia seguridad. Construir su casa bien, entender qué es un mecanismo de preparación sin que el Estado tenga que estar encima todo el tiempo.
CILA: Por dónde comenzar a cambiar concepciones que están arraigadas por años e ir incorporando el tema de Gestión del Riesgo, pero también teniendo en cuenta que las condiciones de vulnerabilidad de la población y sus asentamientos empeora aceleradamente en nuestros países andinos?
A.L.: Independientemente del tamaño del problema, si pensamos en cómo cambiar concepciones no cabe la menor duda que tiene que ser a través del sistema formal e informal de educación. Formal me refiero a primaria, secundaria, universitaria y otras opciones educativas, e informal porque la familia como unidad de transmisión de conocimiento debe también ser conciente que esto debe derivar de un proceso educativo en general. Yo no veo otra alternativa y este es un problema que hay que ver a una perspectiva de mediano plazo. No podemos esperar que de un día para otro cambiemos concepciones y nociones que han llevado siglos en conformarse. Sin lugar a dudas hay actitudes fatalistas, actitudes que aún cuando no sean fatalistas sí reducen el problema a un problema de la naturaleza y en esto usar términos como “desastres naturales” no ayuda en nada en hacer las transiciones.
Yo no creo que la gente trate el tema de Gestión del Riesgo / Prevención y Atención de Desastres con suficiente seriedad, aunque se ha generado el debate y frente a esto hay mucha iniciativa, mucho movimiento, y muchos intentos -yo diría parciales- de incluir por ejemplo la temática en el currículo. Pero no creo que estamos llegando donde tenemos que llegar y hay que ligarlo a problemáticas más álgidas. No hay un modelo docente creado multidisciplinariamente con suficiente convicción y capacidad de incorporarse adecuadamente al currículo, para que el estudiante lo tome como algo central y no como un tema adicional. Por el lado de los medios, por ejemplo, CNN transmite un Tsunami en el sureste de Asia y demás, pero no creo que se esté afrontando el problema de la forma correcta.
CILA: Qué papel debe asumir la comunicación dentro de todo ese proceso de transición?
A.L.: Ustedes son los articuladores del conocimiento y su transmisión a los actores sociales y eso implica desde la educación hasta la prensa, desde la transmisión de información sobre el conocimiento hasta el análisis. La comunicación está en todo. Realmente sin comunicación no hay temática, habría una temática aislada con disparates de información. Esto solamente va a funcionar mientras haya una comunión de intereses entre actores que aparentemente son distintos pero que deben tener una visión en común, y eso es comunicación, es lograr el establecimiento de redes en el sentido más amplio. Sobre la prensa se ha escrito mucho e incluso algunos han dicho que la prensa decide qué pasa con este tema en el mundo. Se podrían consultar por ejemplo varios libros recientes de la Federación de la Cruz Roja donde hay algunos artículos sobre la prensa y su impacto.
El año pasado yo participé escribiendo el capítulo introductorio del informe 2006 sobre desastres escondidos, desastres olvidados, donde se trataba el tema de cuánta gente en el mundo sabe el número de muertos en El Congo a raíz de la violencia en los últimos 10 años. La respuesta es que muy pocos saben porque aunque son dos millones de personas que han muerto no es un tema que la prensa toca con frecuencia por ser demasiado difuso. Hay razones por las cuales la prensa se interesa en un tema como noticia, y un evento que sigue y sigue años y décadas deja de ser noticia. Lo que necesitan es un Tsunami, un Mitch o un Huracán Andrew. Para mí la comunicación es importante. No tiene caso estar generando conocimiento sin comunicación y serán los comunicadores quienes diseñen cuál es la estrategia, pero tiene que haber un proceso educativo y la información tiene que llegar a la comunidad.
Allan Lavell actualmente está vinculado con el Proyecto Apoyo a la Prevención de Desastres en la Comunidad Andina PREDECAN, una iniciativa que fue establecida desde el año 2003 por la Comisión de la Unión Europea y la Secretaría General de la Comunidad Andina, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad de las personas y bienes expuestos a los peligros y riesgos naturales y promover el desarrollo sostenible en los países de la Subregión.
CILA: Cuál ha sido su trabajo dentro del proyecto PREDECAN y qué acciones se han formulado en el campo de la Gestión del Riesgo / Prevención y Atención de desastres en el contexto de la integración Andina?
A. L.: Desde el momento en que yo me vinculé con el proyecto se ha concentrado mucho en definir la agenda estratégica. Esto incluyó una gran parte del trabajo el año pasado. Originalmente se había postulado la idea de apoyar la formulación de planes de Gestión del Riesgo o de Prevención y Atención de Desastres dependiendo la nomenclatura que se usa. Después se decidió una cosa que no es menos ambiciosa, de hecho es un fundamento, que es la estructuración de Agendas Estratégicas en los países de la Comunidad Andina, a través de un conjunto secuencial de talleres y la realización de mesas de trabajo para definir sus lineamientos. Posteriormente, a raíz de que siempre ha existido una demanda por parte del Comité Andino para la Prevención y Atención de Desastres (CAPRADE) sobre la reconsideración de conceptos, glosarios y términos de uso común en los países, se comenzó a trabajar no en una estandarización u homogenización absoluta que es imposible, pero por lo menos entender las diferencias entre los cinco países de la Comunidad Andina y pretender llegar a un idioma común en materia de Gestión del Riesgo. Y es a raíz de esto que nació la iniciativa de realizar talleres conceptuales, hacer una revisión de los glosarios en cada país y surgió una propuesta escrita de glosario, de marco conceptual para la Subregión.
CILA: Con base en esta experiencia como ve la forma en que los países andinos han asumido el tema del Gestión del Riesgo?
A.L: En los países de la Comunidad Andina el proceso se ha dado de forma distinta. Colombia comenzó de una posición mucho más de avanzada. Por el impacto del Nevado del Ruíz en Armero en los 80s su sistema nacional se convirtió en un modelo. Entonces en el conjunto de los países parecía tener un adelanto en cuanto a reducción del riesgo, prevención y mitigación. Pero igual Colombia va para arriba y para abajo porque hay mucho de lo que Gustavo Wilches hablaría de vulnerabilidad política. Entra un nuevo gobierno y un nuevo jefe de una institución y los adelantos que se lograron vuelven atrás. En Bolivia por ejemplo yo tuve la oportunidad de realizar la ley de 2000, la nueva Ley que era muy de avanzada en su concepción. Sin embargo las circunstancias y las luchas para determinar quien maneja qué y en qué momento, terminan de alguna forma reduciendo el impacto, el efecto y la relevancia de las leyes. Pero en general el tema sí requiere de más investigación, más docencia, más insistencia, más comunicación, más adherencia de nuevos elementos sociales ligados al desarrollo de la inversión pública.
Requiere también convenir entre los organismos internacionales, porque casi el 100%, con excepción de algunos que están eminentemente en la respuesta a desastres, han entendido que el riesgo es un problema de desarrollo. Pero cuando viene el financiamiento de los mismos gobiernos, aún es 90% para respuesta y 10% para la prevención, por lo que se requiere también de transiciones importantes en el nivel de los que apoyan y tienen que ser muy claros con los gobiernos. Hay problemas políticos pero en fin no puedes predicar una cosa y hacer otra. Y no digo que es así con todos, por supuesto, hay instituciones por ejemplo como la GTZ que tiene muy claro el cuento y va directo para reducción de riesgo y no se interesa mucho en incorporar el problema de respuesta. Eso lo hacen a través de otros mecanismos.
Los países están en procesos de avance, de transición y eventualmente tienen que llegar a la conclusión, a lo cual yo no quiero ser inmodesto, pero es simplemente obvio. Yo no creo que alguien pueda negar que es así, y tampoco nadie puede negar que es un problema que los agentes de desarrollo sectorial y territorial tienen que asumir. Si alguien lo asume, si deciden que no es importante que no lo asuman pero las consecuencias serán pérdidas enormes, de ahí los datos sobre pérdidas en desastres. Y ahora con cambio climático si no hay intervención va a ser sumamente más significativo. Muchos de los problemas están asociados con eventos manejables dentro de lo que tenemos a nivel financiero y técnico. Es un problema de decisiones, un problema de asignación de recursos, un problema de prioridad y un problema de justicia social y de ética.
CILA: Qué va a pasar después del proceso del Proyecto PREDECAN?
A.L.: Yo creo que hay un momento en que un proyecto como PREDECAN, que no es un proyecto permanente, suelta las riendas y será la responsabilidad de cada país donde cada instancia debe asumir la batuta y seguir adelante. Pero yo creo que aquí hay un problema: este tema ha sufrido como muchos temas la dependencia en el apoyo externo en muchos sentidos. Lo que el proyecto ha logrado es despertar un interés en el debate y sembrar una semilla para dar seguimiento a la agenda estratégica, pero finalmente es el país que lo tiene que tomar, darle sostenibilidad y seguimiento.
Yo siempre manifiesto que este tema no es un problema de financiación. Si uno piensa en controlar el riesgo hacia el futuro con normatividad adecuada, con legislación que se obedece, con procesos reales de orden dentro del territorio ¿por qué tiene que costar? eso es parte de la función del Estado sin nuevas adiciones de plata. La gente dice: necesitamos plata para gestionar el riesgo. No es clave. Necesitas plata para trasladar a una comunidad que vive en condiciones de riesgo o para intervenir un hospital que está mal construido y se va a caer. Yo creo que debemos poner mucho más atención en esta temática al futuro, a lo nuevo que no está hecho aún y a garantizar que se haga mejor de lo que ya hemos hecho en el pasado.
CILA: ¿Qué cambios se esperan en el comportamiento de la gente a raíz de es nuevo enfoque y cómo esos cambios de actitud van a impactar a la sociedad?
A.L.: Uno asumiría que igual como cruzar la calle sin que te atropelle un carro, esta es una temática que cada quien quisiera adoptar. Uno asumiría que la gente en general quiere vivir en condiciones de la máxima seguridad posible, que hay una actitud positiva hacia la corrección del problema y sin embargo la realidad es que el problema sigue aumentando. El riesgo que existe es porque hay estorbos a la concreción de ese anhelo por parte de individuos y familias en particular. Y qué puede estorbarlo? Es una desviada consideración de prioridades para el desarrollo. No quiero ser demasiado filosófico, sin embargo es obvio que no hay resolución de este problema sin transformaciones importantes en los parámetros de los modelos de desarrollo. Esto no significa necesariamente un cambio en el modelo, en sus intereses y fines particulares. Puedes tener un modelo capitalista de desarrollo e incluir la gestión del riesgo dentro del modelo mismo. Es lo que hacen actualmente con el medio ambiente y con el sector privado donde buscan convencer que cuidar el medio ambiente es de interés para el sector privado y que sea incluido como uno de sus objetivos de ganancia. Yo no estoy abogando para mantener los mismos modelos de desarrollo, lo que estoy diciendo es que sin transformaciones de los parámetros que pueden ser fáciles o difíciles no hay avance en este tema, y no quiero ser pesimista.
Yo a veces me siento culpable de haber sido partícipe en un proceso de creación de la imagen de una ciencia de riesgo y desastre en lugar de un mejoramiento de la imagen del desarrollo y la gestión del desarrollo. Yo quiero ver que en 10 años nosotros no existamos como especialistas que otros ven y señalan como expertos. Yo quisiera ver dentro de un Ministerio de Planificación expertos que trabajen el tema del riesgo entre todos los temas de desarrollo que manejan. No como especialistas en riesgo sino como especialistas dentro de un asunto de desarrollo, donde el tema no sea una cuestión externa o adjunta como lo es en la actualidad. De otro lado, veo que en América Latina, en Africa, en Asia a pesar de la insistencia sobre la prevención y mitigación del riesgo en el marco del desarrollo, predominantemente la inversión está hecha en respuesta y preparativos para desastres. Y eso no es de sorprenderse porque las transiciones llevan su tiempo. No es suficiente el argumento conceptual, teórico o empírico, sino que la evidencia de las pérdidas asociada a sus impactos en el desarrollo ha sido un trasfondo absolutamente necesario.
Pero finalmente armar una agenda distinta requiere del concurso de los agentes sociales y actores sociales significativos para la transición. Yo creo que es ahí donde estamos en este momento, en buscar las alianzas y las transiciones que permitan equilibrar algo, que no sea 90% respuesta y 10 % prevención sino un 70/30, después un 50/50 y con posibilidades que sea algún día 25/75 como resultado de que el proceso ha sido exitoso. Pero obviamente esto lleva su tiempo.
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