Entrevista con Gonzalo Robles
Gonzalo Robles, es Delegado del Gobierno español para el Plan Nacional Sobre Drogas. Explica las razones de la política oficial de lucha contra la droga, consistente en la represión del tráfico, la sanción administrativa del consumo y las inversiones millonarias en campañas publicitarias de información y prevención.
Entrevista realizada por Cristobal Cobo, editor del Seminario Universitario Interactivo, Generación XXI. Tomado de la página web de Generación XXI
Todas las sociedades, a lo largo de la historia, han usado drogas como vehículos de ebriedad. El objetivo de una "sociedad libre de drogas", ¿no es una utopía?
G.R: Puede ser ambicioso, pero no tiene por qué ser utópico y, en cualquier caso, si entendemos la utopía como el alcanzar el ideal de tantas cosas, yo creo que la sociedad también se mueve por ideales y por utopías, y no hay que olvidar que lo que se entiende por una política de fiscalización de las drogas, en un Estado moderno, es ayudar a la salud de las personas. Si uno ve la historia de lo que son las drogas, uno ve que hay sociedades que han integrado en su cultura determinadas sustancias: en la cultura mediterránea, el alcohol, en sociedades orientales, la cultura del opio... Pero cuando esa cultura se ha desbordado, ha ocasionado graves daños a la salud. La sociedad aprendió de esa situación y la política de fiscalización solo persigue una cosa, que es proteger la salud de las personas. Incluso en sustancias que son legales hay una tendencia a limitar su uso o racionalizarlo, por lo tanto no se trata de que la legalidad sea aceptación, la legalidad significa que forma parte de nuestra cultura.
Los abolicionistas acusan a la prohibición de ser la responsable de la criminalidad relacionada con las drogas, de la adulteración y envenenamiento, de la corrupción en estamentos oficiales, del acceso de los más jóvenes a las drogas. ¿Qué resultados justifican hoy el mantenimiento de la "cruzada"?
G.R: La política de fiscalización lo que persigue es proteger la salud, y lo que intentamos con una política de control es que alguien no se salte la ley. Si un Estado moderno ha decidido proteger la salud de los menores, si alguien se salta la ley y atenta contra la vida de los menores, lógicamente tiene que haber una política de control. Que eso pueda llevar aparejado algún tipo de delito, es posible, pero yo no creo, sinceramente, que la política de prohibición sea la que provoque esa situación. Y el tema de los menores yo creo que todo el mundo lo va a entender, o también el tema del tabaco. El tabaco es legal, y no por eso se ha eliminado el delito asociado al tabaco, todo el mundo sabe que todos los años se cogen miles de cajetillas de tabaco de contrabando, por lo tanto, sigue habiendo personas que delinquen, porque existe margen para ese delito, el hecho de que sea legal una sustancia no evita el delito asociado. El alcohol es legal y existe el garrafón, el botellón, el alcohol ilegal, por lo tanto volvemos a demostrar que, aunque sea legal una sustancia, sigue habiendo adulteración del alcohol y sigue habiendo comas etílicos asociados a una sustancia que es legal. ¿Cómo podría una sociedad evitar fácilmente, por ejemplo, que se vendiera cocaína a un menor? ¿Alguien se cree que los narcotraficantes iban a respetar la norma de que no se vendiera cocaína a un menor? Cuando saben ellos que donde está realmente el problema es en los menores de edad, porque es donde se generan las adicciones peligrosas y patológicas.
La legalización, ¿no contribuiría más eficazmente a la salud personal de quienes usan drogas y a la salud pública?
G.R: Ese concepto no nos garantiza que vamos a acabar con la criminalidad, por los ejemplos ya citados (alcohol y tabaco), el tema de los menores, que es una gran incógnita. Lo que hoy todo el mundo sabe, incluso los que piden la legalización lo reconocen, es que por lo menos durante un tiempo, cuando hay más oferta hay más consumo, y cuando una sustancia es más accesible inmediatamente se produce más consumo. A mí me parece que dar pasos en una dirección de facilitar el consumo no es una política de salud pública bien pensada.
La reducción del consumo de alcohol, especialmente por los más jóvenes, es uno de sus objetivos. ¿Cree que sería eficaz la prohibición del alcohol? ¿Por qué no se usa el mismo criterio para otras sustancias?
G. R: Usted lo ha dicho al principio, cuando una sociedad históricamente ha incorporado una sustancia a su cultura, tiene que buscar fórmulas inteligentes para restringir su uso sin crear más problemas. Cuando tenemos toda una estructura social, económica, productiva, asociada al alcohol, nadie sensato puede pensar que en España o en cualquier país occidental se puede ilegalizar el alcohol. Sí creo que se puede evitar, para un uso más racional del alcohol, el consumo entre adolescentes, se puede evitar la venta a menores, y hacer más eficaz que esa ley se cumpla. Hoy el abuso de alcohol entre menores sigue siendo un problema importante, quizá el más importante entre las drogas, pero la tendencia en estos años es que las cosas van a mejor, pero la prevención funciona; hay que hacer políticas de control con la ley en la mano, pero por encima de todo creo en la prevención; sobre todo cuando, con los datos estadísticos en la mano, uno se da cuenta de que la prevención funciona, lo que pasa es que hay que tener paciencia. Lo que no se puede pretender es que por hacer una campaña ya se ha conseguido todo.
El Gobierno Vasco, en su último informe sobre drogodependencias, reconoce que "la oposición a una legalización de la marihuana sería mínima". ¿Qué opina de esto, cree que se acerca la legalización del cáñamo?
G. R: No creo que vaya a haber una legalización en ciernes. Es verdad que hay una tendencia a aceptar posiciones más tolerantes con los derivados del cannabis, pero en estos momentos todavía es claramente mayoritario el rechazo a la legalización. Si pregunta a la población en general sobre la legalización de las drogas, entorno al ochenta y muchos por ciento están en contra, cuando uno pregunta en concreto sobre la marihuana estamos hablando ya del sesenta. Por lo tanto, hay menos, pero el 60% de los españoles están en contra de la legalización de la marihuana, es decir, la inmensa mayoría está en contra. Lo que pasa es que toda esta política que se está haciendo de confundir los usos terapéuticos del cannabis con lo que es la droga genera una cierta confusión, y hay veces en que hay fluctuaciones en el estado de opinión.
Un 33,5% de los españoles ha probada marihuana o derivados (un 60% de jóvenes) ¿Se puede criminalizar a un sector tan amplio de población?
G. R: Es que nadie está criminalizando el consumo. Eso son conceptos que hay que aclarar: legalizar, penalizar, despenalizar... Hace unos días leía que el Gobierno belga había despenalizado el consumo, y se presentaba como una gran noticia, y se mezclaba la idea de la legalización con la despenalización; incluso había periodistas que nos preguntaban que si España iba a hacer lo mismo; lo que habría que preguntar es por qué Bélgica ha tardado tanto en hacer lo que España lleva hecho hace muchos años. En España nunca, nunca, nunca, ha estado penalizado el consumo de cannabis. Una cosa es legalizar y otra despenalizar; nadie ha criminalizado el consumo, lo que se criminaliza es el señor que trafica con el hachís, y además la opinión pública debe saber que estamos hablando de traficantes potentes, no estamos hablando de un chico que trafica con pequeñas cantidades. Podríamos contar con los dedos de una mano, si es que hay alguien por tráfico al por menor en una cárcel, me atrevo a decir que no. Los que están en la cárcel es por cantidades importantes, y detrás de él hay toda una actividad delictiva, que trafica con otras drogas, que trafica con inmigrantes, con armas, etc.
Cada año hay unas 50.000 personas con multas por consumo de hachís. ¿Qué sentido tiene multar a un adulto por decidir fumarse un porro?
G. R: Si hemos llegado a la conclusión de que se trata de proteger la salud pública, vamos a ver, si está sancionado que se pueda fumar tabaco en una aeronave, si un señor llega a la aeronave, y se salta la ley, hay que ver qué instrumentos tenemos para que se cumpla la ley. Si mañana usted llega a un avión de Iberia y alguien se saca un puro enorme y se pone a fumarlo, cuando existe una ley que dice que está prohibido fumar ahí, ¿qué instrumento le queda a usted? Pues le queda la sanción administrativa, la multa. Porque hemos convenido entre todos proteger la salud pública de determinada manera, porque hemos llegado a la conclusión de que esas cosas no son saludables para la salud, porque hemos llegado a la conclusión de que no es un ejemplo para la ciudadanía en general el consumo de drogas. Y me parece que la forma más suave es que, si ésa es la ley, la ley se cumpla de esa manera.
¿Tienen cifras estimativas de cuántas plantaciones ilegales de marihuana hay al año en España?
G.R: Si tuviéramos datos sobre las plantaciones ilegales, lo que haríamos es evitar que las hubiera; yo no tengo los datos; puede ser que haya crecido, pero a título de plantaciones individuales; pero plantaciones de carácter industrial o colectivas, no; que a nivel particular haya, para su propio consumo, pero esto no se hace con publicidad, no se hace con un afán propagandístico, sino que se hace con el afán de consumir personalmente; no es que sea legal, pero tiene otra dimensión que los cultivos extensivos con una finalidad comercial. En este caso hay una finalidad de consumo, aunque no sea legal.
¿Sería partidario de abrir un amplio debate, con todos los estamentos implicados, sobre la conveniencia de legalizar al menos algunas drogas?
G.R: Es que yo creo que hay que abrir los debates cuando uno piensa que puede hacer otras cosas distintas a las que tiene que hacer, porque los debates tienen que ser para arrojar luz, no para confundir. Me parece que abrir un debate para explicar a la opinión pública la diferencia entre el uso médico de las drogas, de lo que es el uso de los derivados de las sustancias, explicarles que nada tiene que ver el THC con la pastilla o el porro terapéutico, me parece bien. Pero abrir un debate sobre si hay que legalizar, considero que no está el tema maduro, que no lleva a ninguna parte, el resultado sería el mismo que al comienzo del debate y, sobre todo, que España en solitario no tiene sentido que lo abra. Si tiene algún sentido que eso se haga no sería en el contexto español, sino en el contexto de los organismos internacionales y, por lo que sé, no está en estos momentos el horno para bollos.
Holanda no cumple muchas de las recomendaciones de la OMS sobre drogas, pero los ciudadanos holandeses están altamente satisfechos con su sistema. ¿Cree usted que la opinión de los organismos internacionales debe prevalecer sobre la voluntad ciudadana?
G.R: Yo creo que sobre Holanda hay muchos tópicos. Creo que Holanda tiene una política muy parecida a todos los demás países occidentales, salvo en la política del consumo del cannabis, en todo lo demás a mí me gustaría que me explicara alguien cuál es la diferencia, porque que yo sepa no es legal la cocaína, ni la heroína, están en una campaña hostil contra las drogas sintéticas, contra el alcohol. Incluso en el consumo del cannabis están en una política de reconsideración. Antes era posible comprar 25 gr. en una coffee-shop, y ahora se ha reducido a 5 gr. Ahora con la nueva normativa es casi imposible abrir una nueva coffee-shop, más allá de Amsterdam se pueden contar con los dedos de una mano los coffe-shop, porque los ayuntamientos holandeses se oponen a la apertura de nuevos, hay una hostilidad manifiesta de los ayuntamientos holandeses contra esta política. Ahora eso está muy arraigado en Ámsterdam y es difícil cambiarlo, pero no porque hayan conseguido mejores resultados. ¿Hay menos consumo de heroína o de cocaína?
Hay menos muertes...
G.R: No, no es cierto, no hay menos muertes, muy al contrario, hay consumos más altos que en muchos países...
Y tienen la mejor red asistencial de Europa...
G.R: Siento decirle que no. Le pongo sobre la mesa que comparemos la red asistencial española y la holandesa. Y le garantizo que la red español es muchísimo más potente, muchísimo mejor estructurada que la holandesa. Nosotros, cuando abrimos una narcosala, tiene una asistencia sanitaria, en Amsterdam lo único que hay es una narcosala donde se permite a la gente drogarse, con una lista de la policía, que en España sería impensable (aquí lo hacen los servicios sociales), donde no hay ni un médico, ni un ATS, donde si se produce una reacción hay un teléfono de emergencia donde se llama a una ambulancia. Nosotros tenemos en la narcosala médicos, ATS, unidades móviles, etc...
¿Qué resultado están teniendo las narcosalas?
G.R: Están teniendo el resultado que queríamos, captar a una serie de población que de otra manera no llegaba a ir; en España hay 900 centros de tratamiento, hay 170.000 personas de tratamiento, hay políticas de reducción del daño de todo tipo, desde metadona, intercambio de jeringuillas; no hay una sola prisión en España que no tenga unidades de tratamiento. Sobre la política holandesa que me expliquen a mí dónde compran, por ejemplo, el cannabis: en las mafias, porque no es legal. Había dos razones en la política holandesa: reducir el consumo en otras drogas y reducir la criminalidad. No se han reducido los consumos en otras drogas, y las tasas de consumo de heroína, cocaína, pastillas son iguales o superiores a otros países; y en cuanto a la criminalidad, el puerto de Rotterdam y Amsterdam son puntos de intercambio de las mafias en Europa, desde allí se organiza gran parte del narcotráfico en Europa. Por tanto nada de esto se ha conseguido; y el cannabis genera los mismos problemas que en otros países, hay que dimensionar las cosas, porque Holanda no ha conseguido los objetivos que perseguía.
Quiere decir algo para los universitarios?
G.R: Lo primero es que la gente se informe, es necesario tener una información objetiva y veraz. La campaña que sacamos ahora en verano es "Drogas: saber más, arriesgar menos". Lo que se persigue es que la gente no consuma sustancias que pueden generar un daños a corto, medio o largo plazo; y en última instancia que la gente sepa mejor consumir, que sepa sus efectos y también que sepa cómo modular su consumo en el caso de que una persona libremente decida hacerlo. Por lo tanto, una política de reducción del daño. Lo que me gustaría es que cuando pongamos en marcha esta campaña, que va a suponer una página web, un teléfono y una guía gratuita, que nos la pida mucha gente joven, que ahí van a tener información objetiva de las cosas, y después que tomen una decisión lo más madura, lo más responsable y lo más consciente posible.
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Respeto la opinion de Robles pero no la comparto,el hecho de que una droga sea ilegal no quiere decir que no se consuma,bien es cierto que con la legalizacion no va a desaparecer el contrabando pero las mafias no iban a tener todo el control,ademas el ciudadano podria elegir con mas seguridad entre compralo adulterao o bueno,si se vendieran derivados del cañamo en los estancos pidiendo el cartnet de identidad a los chavaletes y a los menores de edad se negaran a venderlo pues el que fuera menor se veria obligado a mandar al estanco a su colega mayor de edad a por ello,mientras que en el mercado negro no hay ese problema pues no piden el D.N.I a nadie y puedes comprar droga tengas la edad que tengas,tambien pienso que la venta,compra y consumo de drogas entre adultos no deberia de estar prohibida.
Creo que este pais tiene una politica de mierda con el tema de las drogas, por que nos joden a la gente que consumimos hachis o marihuana trankilamente y no hacemos daño a nadie y encima nos imponen unas sanciones k gente con problemas economicos no puede pagar. Asi que creo que en cierto modo en lugar de hacer bien su trabajo les resulta mas comodo sacarnos el dinero as unos pobres desgraciados que llevamos unos porritos para fumar. Asi que cada dia que pasa creo menos en el poder y en la justicica politica y dan ganas de ponerse a traficar para poder pagar las multas que te ponen por fumarte un porro o por llevar una china en el bolsillo. Ya esta bien de que nos tomen el pelo a los de siempre que somos los ciudadanos que estamos estudiando o que tenemos un trabajo digno y de respetar. Poca vergüenza tienen todos los que suben al poder y no creo ni en PP, ni PSOES ni nada que tenga que ver con la politica, porque lo que es seguro es que la politica lleva asociada otra palabra, que es corrupcion, asi que ni creo en la justicia ni creo en el gobierno español.
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